Rara será la estantería de clásicos del cine que no contenga entre sus títulos Gladiator, el filme de Ridley Scott que se estrenaba hace ahora 20 años y que recuperó para el celuloide el género de las películas de romanos. La superproducción cosechó tal éxito —460 millones de dólares recaudados y 5 premios Oscar, incluido el de mejor película— que renovó el interés por las historias de la Antigüedad: Troya (2004), Alejandro Magno (2004), 300 (2007)…

A mí, personalmente, me llevó 10 años ponerle a verla (el peplum me daba pereza, tengo que confesarlo) y, cuando por fin la descubrí, encontré una película que se queda contigo en tus recuerdos, que te emociona y te revuelve, y a la que siempre es buena idea volver.

Pero, en realidad, Gladiator es mucho más que eso. ¿Recordamos?

Gladiator

Improvisación con premio

En primer lugar, el libreto original escrito en 1997 por David Franzoni sufrió tantas modificaciones que el escritor David S. Cohen asegura, en su libro Guiones, que nada tiene que ver con el que finalmente llegaría a los cines.

Según cuentan en este reportaje de Variety con motivo del vigésimo aniversario del estreno —fue el 6 de mayo del 2000—, prácticamente todos los días se revisaban las páginas por parte de los guionistas, Ridley Scott e incluso el actor Russell Crowe; y había días en los que, una vez en escena, los actores ni siquiera sabían qué tenían qué decir (o hacer). Un caos que sin embargo derivó en nominación al Oscar al mejor guion original.

Y dejó frases tan memorables como: “Hoy he visto como un esclavo se volvía más poderoso que el emperador de Roma”, “Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad”, o “El corazón que late en Roma es la arena del Coliseo”.

Gladiator

Resucitar en pantalla

Fue un rodaje complicado, sujeto a la improvisación, peligroso y también accidentado. El actor Oliver Reed, que interpretaba al tratante de esclavos Próximo, murió tras sufrir un infarto durante un descanso. El equipo de efectos especiales se las tuvo que ingeniar entonces para concluir la película sin que se notara su ausencia, llegando en algunas escenas a colocar figurantes con máscaras del intérprete, y, oye, visto el resultado, nada le tiene que envidiar a los De Niro y Pacino jovenzuelos de El irlandés, y eso que se hizo 20 años antes.

Una película de Oscar

Decorados gigantescos, una historia universal —el héroe que resurge de sus cenizas—, una música que sigue siendo inolvidable dos décadas más tarde… estaba cantado que Gladiator iba a triunfar en la temporada de premios como así lo hizo. Cuatro BAFTAs, dos Globos de Oro y cinco Oscars.

Entre esos últimos destacan el de mejor película y el de mejor actor para Russell Crowe, y se echa de menos la estatuilla al mejor actor de reparto que debió recoger Joaquin Phoenix y a quien hemos tardado 20 años en verle ganar un Oscar. Sí, la deuda de la Academia con Phoenix comenzó en Gladiator.

Gladiator

El inicio de una bonita amistad

Russell Crowe fue catapultado a la fama tras su papel de Máximo, se llevó el Oscar por el que también competía Javier Bardem en su primera nominación -¡primera nominación de un actor español en la historia!- y dio el primer paso de una fructífera colaboración con Ridley Scott. Hasta en cinco ocasiones han trabajado juntos, tres de ellas, por cierto, seguidas: Un buen año (2006), American Gangster (2007), Red de mentiras (2007). La quinta y última sería Robin Hood (2010).

¿Cuántas veces la has visto?

Que hoy estemos aquí hablando de Gladiator, que de vez en cuando alguna de sus escenas más icónicas se conviertan en meme, o que la imagen de la mano acariciando el trigo sea reconocible al instante, son la prueba de que el filme de Scott es un clásico moderno.

Lo es por el equilibrio que consigue entre una película de aventuras, una historia intimista y una superproducción de grandes decorados. También por el carisma de Crowe y la soberbia actuación de Phoenix, la música, los diálogos, la facilidad con que la pantalla se inunda de belleza en escenas de terrible violencia

Gladiator

El reportaje de Variety que mencionaba arriba concluye con este comentario de Russell Crowe: «Lo más destacado de esta película es que, 20 años después, estoy convencido de que en algún lugar del mundo, hoy, esta noche, se está emitiendo en horario de máxima audiencia». Cuánta razón tiene. Y qué pocos títulos consiguen algo así.

Por cierto, hay una segunda parte anunciada.