Cuando ves Ha nacido una estrella (2018) entiendes por qué el debut como director de Bradley Cooper ha suscitado tantos comentarios positivos. En parte porque es toda una hazaña conseguir que una historia sencilla, previsible y contada varias veces antes (esta es la cuarta versión) se convierta en un intenso viaje emocional con secuencias capaces de ponerte la piel de gallina la primera, la segunda y la tercera vez que las ves. También por la delicadeza con la que la cámara muestra las dos caras de la fama: el ascenso y la caída. Y, por supuesto, Ha nacido una estrella pasa a la historia como una de las mejores películas de 2018 por la potente interpretación de Lady Gaga – en la que, por cierto, pocos confiaban – y la química que surge entre ella y un Bradley Cooper inmenso cada vez que comparten escena.

It’s the same story told over and over, forever. All any artist can offer the world is how they see those twelve notes
(Es la misma historia contada una y otra vez, siempre igual. Lo único que puede ofrecer un artista al mundo es cómo ve esas 12 notas)
Bobby (Sam Elliott)

Ha nacido una estrella es una historia de amor. También un retrato de los riesgo emocionales que acarrea la popularidad y la pérdida de ella, sí, pero ante todo una historia de amor. Y para que historias de este tipo funcionen necesitas dos personajes que el espectador quiera que se quieran, no sé si me entendéis. Ally y Jackson lo son, aunque, con la salvedad de su pasión por la música, poco parezcan tener en común y en un primer momento poco nos encajen como pareja. Pero nos creemos su amor y, con él, la película ya nos ha conquistado.

El resto solo contribuye a hacer de una historia romántica convincente y conmovedora una gran película. Y por “resto” me refiero a la música, a la representación de la música en la pantalla que te hace sentir que estás en el escenario (ese momento Shallow que es, sin duda alguna, una de las escenas más memorables del cine de 2018), a unos intérpretes en estado de gracia y a la habilidad de contar de una manera diferente lo que quienes conocían la historia ya sabían que iba a pasar.

Bradley Cooper y Lady Gaga en 'Ha nacido una estrella'

Llegados a este punto, no te extrañará que te diga que Ha nacido una estrella es una película que debes ver. ¿Necesitas más razones? Ahí van: 8 nominaciones a los premios Oscar, todas ellas merecidas (con premio, por supuesto, para Shallow); la revelación de Bradley Cooper como uno de los actores del momento con más facilidad para crear personajes cercanos; el placer de ver a una irreconocible Lady Gaga

No sé si algún día veré las versiones anteriores de Ha nacido una estrella, pero lo cierto es que de momento no me lo planteo, porque lo importante no es lo que esta película cuenta, sino cómo lo cuenta. Y en ese sentido, es única.

Lady Gaga es Ally en 'Ha nacido una estrella'


Nota: 8 / 10

Para recordar:

El momento Shallow. Si te gusta la canción, esta es la mejor interpretación (probablemente) que encontrarás.

La construcción de las secuencias musicales.

Bradley Cooper como director y actor.

Lo increíblemente sincera y convincente que resulta Lady Gaga sin maquillajes, tintes ni vestidos imposibles.

Para olvidar:

La conversión de Ally en Lady Gaga a medida que avanza la película.