El amor… ese sentimiento que tantas buenas y malas historias ha dado al cine. Una constante en la carrera de numerosos actores y el origen de un género, el de la comedia romántica, con sus propios defensores, detractores, expertos y tópicos. Hoy, día de San Valentín, es el momento oportuno para recordar las reglas no escritas de la comedia romántica, un conjunto de normas que, por un lado,  aseguran el éxito de sus historias pero que, por el otro, las hacen previsibles y escasas de ingenio, lo que, sin embargo, no impide que lancemos algún suspiro de vez en cuando. El amor es lo que tiene.

Regla nº 1: los polos opuestos se atraen. 

Toda historia debe presentar un planteamiento interesante. ¿Y qué puede generar más interés que descubrir cómo dos personas que no soportan estar juntas llegan a enamorarse?

Ejemplos: ‘Tenías que ser tú‘, ‘French kiss‘, ‘10 razones para odiarte‘, ‘Tienes un e-mail‘…

French kiss

Regla nº 2: la tercera persona.

Ahora que tenemos el planteamiento interesante, necesitamos darle cierta emoción. Y de qué mejor manera que con un trío amoroso. Pero, cuidado, esa tercera persona que inevitablemente va a quedar fuera de la ecuación no puede superar en carisma a su contrincante, así que cuanto más desagradable y anodina, mejor resultado dará la solución.

Ejemplos: ‘El lado bueno de las cosas‘ (la tercera persona es la esposa de él), ‘Tenías que ser tú’ (el novio de ella), ‘French kiss’ (el novio de ella), ‘Planes de boda‘ (la prometida de él).

Planes de boda

Regla nº 3: ambiente inhóspito.

El romance entre dos polos opuestos no puede surgir en una situación cotidiana donde ninguno de ellos mostraría interés por el otro ya que, efectivamente, se trata de dos polos opuestos. Es decir, para que surja la chispa es necesario un ambiente distinto, a poder ser exótico, donde ambos se vean obligados a colaborar.

Ejemplos: ‘Tenías que ser tú’ (la Irlanda rural), ‘French kiss’ (París), ‘La proposición‘ (Canadá), ‘Ojalá fuera cierto‘ (ella está en coma)…

La proposición

Regla nº 4: el primer beso (casi) siempre es casual.

La mayoría de las comedias románticas concluyen con el beso de sus protagonistas. Pero puesto que se trata de uno de los momentos cumbres de la trama, hay quien prefiere incluir algún otro ósculo durante el metraje para satisfacer a los espectadores. Eso sí, no puede ser un ‘beso definitivo’, ya que el resto de la película no tendría sentido, por lo que es necesario enmarcarlo en una situación fruto del azar o de la presión externa.

Ejemplos: ‘Tenías que ser tú’ (fingen que son pareja), ‘French kiss’ (ella está dormida), ‘La proposición (fingen que son pareja)…

Tenías que ser tú

Regla nº 5: un baile hace aflorar los sentimientos.

La gran escena de acción de cualquier comedia romántica es el momento de baile. Un baile que habitualmente forma parte de una ceremonia, ya sea boda, fiesta de graduación o concurso de talentos. Es el escenario donde los protagonistas reconocen sus sentimientos aunque la mayoría de las veces le sigue una revelación que se convertirá en el último obstáculo para que esa pareja sea feliz.

Ejemplos: ‘El lado bueno de las cosas’ (el concurso de baile), ‘Tenías que ser tú’ (la boda en la que se cuelan), ’10 razones para odiarte’ (la fiesta de graduación), ‘French kiss’ (baile en la habitación), ‘Planes de boda’ (el ensayo)…

El lado bueno de las cosas

Regla nº 6: la liberación.

Se trata de la escena donde uno de los ‘enamorados’ confiesa ese secreto que ha ocultado durante toda la trama o bien hace frente a sus miedos y los supera, lo que, en resumidas cuentas, allana el camino para que la pareja protagonice el esperado beso final.


Ejemplos: ‘El lado bueno de las cosas’ (la carta de él), ‘Tenías que ser tú’ (la declaración de ella), ‘La proposición’ (la confesión en la boda), ’10 razones para odiarte’ (la confesión de él), ‘French kiss’ (el viaje en avión)…

10 razones para odiarte

Y el 14 de febrero de 2012, repasaba los personajes que me han enamorado.