Amor. Boda. Azar (Love Wedding Repeat) tenía mucho potencial para convertirse en la comedia romántica que nos engancharía durante el confinamiento, pero algo falla en ella que acaba siendo esa comedia romántica que a las pocos días has olvidado casi por completo. Y eso que cuenta con un componente fantástico, extraño, inesperado… que la hace diferente.

La película escrita y dirigida por Dean Craig (Un funeral de muerte) y estrenada en Netflix, adapta el filme francés Plan de table (2012), que, por su puntuación en internet, tampoco parece que corriera mejor suerte. La historia nos lleva a una idílica boda en un maravilloso palacete italiano, donde varias personas con un pasado en común se sientan en la misma mesa. Cada uno de ellos es bastante peculiar, y poco a poco irán surgiendo las típicas situaciones embarazosas.

El planteamiento es interesante, y, si te gustan las comedias románticas, el color, la luz del ambiente y el acento británico de muchos de sus protagonistas te convencerán para que la veas. Pero no, no es ni Cuatro bodas y un funeral, ni Love actually.

Amor. Boda. Azar

Amor. Boda. Azar es luminosa, entretenida y tiene algún momento que te saca una sonrisa. Pero a sus personajes, la clave para que el enredo funcione, les falta fondo (Olivia Gunn y Freida Pinto no podían ser más planas), y teniendo en cuenta que el peso de la trama recae en cómo se relacionan entre ellos, es difícil que te atrape.

Por otra parte, la historia se toma su tiempo en despertar interés, lo que, si hubiera permitido conocer mejor a los personajes, no habría importado en absoluto —ni siquiera sabemos por qué están invitados—. Pero no es el caso. Y, cuando lo hace, crea situaciones tan fácilmente evitables que hay que hacer un esfuerzo para encontrarle sentido.

Con todo, en el filme de Dean Craig asistimos a una boda, a un romance en pausa, a otro que sus protagonistas no vieron venir, a secretos inconfesables… Si te gustan las comedias románticas y solo buscas un entretenimiento ligero, dale una oportunidad. Quizá tú sí le pilles la gracia.

Amor. Boda. Azar

Nota: 5 / 10

Para recordar:

El lugar escogido para celebrar la boda.

Eleanor Tomlison y su facilidad para generar química, sea quien sea quién esté junto a ella.

Para olvidar:

La sensación de frustración al ver cómo se generan ciertas situaciones que se podían haber evitado fácilmente.

El personaje de Freida Pinto borda la ridiculez.

Olivia Munn y lo poco que conectamos con su personaje.

El todo sabe a poco.