El otro día viajé al pasado, a principios de los 90, y por poco quedé ‘atrapada’ al igual que Bill Murray en Punxsutawney. Porque aunque al principio renegaba de la falta de pretensiones de ‘Atrapado en el tiempo‘, al final opté por no ir más allá y regocijarme en la comedia.


En esta película de 1993, un hombre del tiempo engreído y egoísta (Bill Murray) vive una y otra vez el mismo día, y no precisamente uno digno de recordar, sino un frío día de invierno en una ciudad perdida que tiene como ídolo de masas a una marmota. Al principio vive una pesadilla, luego se aprovecha de que sus actos carecen de consecuencias (el mañana no existe), más tarde opta por el suicidio (sin éxito, claro), y finalmente se redime.

La historia resulta entretenida, pero hay algo que no concuerda. Y no me refiero al inverosímil hecho de quedarse atrapado en el tiempo, sino a la falta de una explicación de por qué ocurre lo que ocurre. Es decir, ¿dónde está el típico personaje que encierra a Murray en un día concreto para darle una lección? ¿Y cuál es esa lección? ¿Y a qué viene lo del vagabundo moribundo?

No se explica (o yo no lo entiendo), pero, aún así, Murray divierte y eso es lo que importa.

Nota: 7

Para recordar:
Bill Murray y los comentarios irónicos de su personaje.
La etapa ‘si me muero, a lo mejor se acaba esta pesadilla’.
Los numerosos encuentros con Ned. ‘¿Tengo razón, tengo razón o tengo razón?’

Para olvidar:
La etapa de buen samaritano con el vagabundo moribundo.
El personaje de Andie McDowell, ¿no resulta un poco pedante al principio?

Preguntas sin respuesta:
¿Por qué el humor de Bill Murray pasó tanto ‘atrapado’ en los 90 hasta ‘Lost in translation’?