En esta película de 1993, un hombre del tiempo engreído y egoísta (Bill Murray) vive una y otra vez el mismo día, y no precisamente uno digno de recordar, sino un frío día de invierno en una ciudad perdida que tiene como ídolo de masas a una marmota. Al principio vive una pesadilla, luego se aprovecha de que sus actos carecen de consecuencias (el mañana no existe), más tarde opta por el suicidio (sin éxito, claro), y finalmente se redime.

La historia resulta entretenida, pero hay algo que no concuerda. Y no me refiero al inverosímil hecho de quedarse atrapado en el tiempo, sino a la falta de una explicación de por qué ocurre lo que ocurre. Es decir, ¿dónde está el típico personaje que encierra a Murray en un día concreto para darle una lección? ¿Y cuál es esa lección? ¿Y a qué viene lo del vagabundo moribundo?

No se explica (o yo no lo entiendo), pero, aún así, Murray divierte y eso es lo que importa.


Nota: 7 / 10

Para recordar:

Bill Murray y los comentarios irónicos de su personaje.

La etapa ‘si me muero, a lo mejor se acaba esta pesadilla’.

Los numerosos encuentros con Ned. ¿Tengo razón, tengo razón o tengo razón?

Para olvidar:

La etapa de buen samaritano con el vagabundo moribundo.

El personaje de Andie McDowell, ¿no resulta un poco pedante al principio?