Cuando Universal Pictures le cedió el testigo de la apasionante saga de espías ‘El… de Bourne’ al actor Jeremy Renner, poco fuimos los optimistas. Cuando vimos el resultado final, la película ‘El legado de Bourne‘ de Tony Gilroy -guionista de la trilogía anterior-, comprobamos que seguir las mismas premisas en busca de un resultado similar no funcionaba igual porque Bourne no es Bourne sin Bourne. Es decir, faltaba Matt Damon. Ahora, cuatro años después de aquel filme, la franquicia recupera al personaje que le da título y le encomienda lo que mejor sabe hacer, que no se trata ni de hablar, ni de intimar ni de ponerse dramático, sino esconderse, perseguir y luchar cuerpo a cuerpo. Y, así, con un ‘Jason Bourne‘, la película, que es más de lo mismo pero como debe ser, la saga vuelve a ganarse nuestra confianza y nos deja con ganas, esta vez sí, de más.

All that matters is staying alive
(Lo único que importa es seguir vivo)
Jason Bourne – Matt Damon

‘Jason Bourne’ es el primero de los cinco capítulos de la franquicia que no está escrito por Tony Gilroy. Es Paul Greengrass, director de éste y de la segunda y tercera entrega, y Christopher Rouse, montador de la primera y la tercera, quienes firman un guion que evita la improvisación y apuesta por repetir las pautas que funcionaron antes. Estas son:

  • un Jason Bourne que aparece inesperadamente en el radar de la CIA;
  • un ‘compañero de trabajo’, o ex compañero, que le persigue para acabar con él;
  • una mujer que le ayuda desde dentro de la agencia;
  • un pez gordo que mueve cielo y tierra para terminar con la amenaza que a su juicio supone Bourne;
  • un par de luchas cuerpo a cuerpo;
  • una persecución en coche;
  • y un tour por distintas ciudades europeas.

Todo ello con los recuerdos del pasado -ahora ya sí son recuerdos; se acabó la amnesia- como elemento clave del argumento.

Lo interesante de esta repetición es que, a diferencia de lo que suele ocurrir con otros proyectos, donde la previsibilidad resulta irritante, en ‘Jason Bourne’ funciona a la maravilla. Y es que su fórmula de cine de espías/acción es un pasatiempo entretenido, inteligente y muy atractivo en el plano visual. Entonces, ¿por qué innovar?

¿Por qué volver?

El trabajo de Paul Greengrass, de pulso firme a la hora de rodar persecuciones cargadas de tensión, convence y satisface, pero sí que es cierto que un poco de innovación no hubiera venido mal. Más cuando Matt Damon retoma un personaje que abandonó hace 9 años. Es decir, esperábamos una razón que justificara su regreso más creíble y menos metida a calzador que la que aporta la película.

Así las cosas, la que podía haber sido una de las mejores cintas de acción del año no pasa de filme entretenido (o muy entretenido). El mismo Bourne de siempre, pero sin la complejidad -tampoco la misma adrenalina- que mostraba la trilogía anterior.

Porque la trama sobre la vigilancia masiva por parte de los gobiernos carece, hoy en día, de frescura; mientras que la ambigüedad de un Bourne amnésico que no sabe si aceptar su pasado o hacer borrón y cuenta nueva, ambigüedad que vimos en las primeras entregas, resulta mucho más interesante.


Estrellas y estrellados

En lo que sí acierta el filme de Greengrass es en el reparto. Además de un Matt Damon más silencioso que nunca (sólo pronuncia 288 palabras) pero igual de carismático (a su manera), la película presenta a un imponente Tommy Lee Jones en la piel de ese “pez gordo que mueve cielo y tierra” y a la magnética Alicia Vikander para dar vida a “la mujer que le ayuda desde dentro”.

Y ni Tommy Lee Jones ni Alicia Vikander defraudan. Sobre todo ella, gracias a un personaje ambiguo (de nuevo la ambiguedad) que pide volver en una hipotética sexta entrega de la saga.

 

Quien me sobra es Vincent Cassel, pero al fin y al cabo necesitamos a un hombre-máquinadematar que persiga a Bourne para que este demuestre sus habilidades físicas y nos regale escenas de acción de las que, al contrario que la mayoría, no te dejan pestañear.

Me molesta aun más la participación de Julia Stiles como Nicky, esa agente de la CIA que, así a la tontería, es el personaje con más presencia en la franquicia después de Jason Bourne. Me molesta por su desenlace, porque lo ves venir minutos atrás y porque ya lo hemos visto antes (más o menos).

‘Jason Bourne’ es Bourne siendo Bourne al estilo Bourne. Sólo que por la vía fácil, sin un guion trabajado y con menos adrenalina de la que nos gusta en la saga Bourne.


Nota: 6 / 10

Para recordar:

Alicia Vikander y su facilidad para meterte en su bolsillo

El Extreme Ways de Moby – inevitable

Para olvidar:

Cuando la repetición de la ‘fórmula Bourne’ chirría por su previsibilidad

La (pobre) excusa para traer a Jason Bourne de vuelta