One Day (Siempre el mismo día) era una de esas películas que tenía muchas ganas de ver. Su fórmula narrativa, basada en contar lo que ocurre cada 15 de julio durante un período aproximado de 20 años, resulta original; y la actriz Anne Hathaway suele dotar de muchas emoción las historias románticas que protagoniza. Sin embargo, el resultado final no es tan poderoso como esperaba. ‘One Day’ explora la relación durante 20 años de Dexter (Jim Sturgess) y Emma (Anne Hathaway), dos amigos con personalidades y vidas muy distintas, y es precisamente la necesidad de avanzar rápido en la historia, para pasar de un año a otro, lo que impide profundizar más en los personajes.

Anne Hathaway y Jim Sturgess en ‘One Day’

One Day (Siempre el mismo día)‘, 2011. Reino Unido, Estados Unidos.
Dirección:
Lone Scherfig
Guión: David Nicholls, a partir de su novela ‘Siempre el mismo día’.
Reparto: Anne Hathaway, Jim Sturgess, Rafe Spall, Patricia Clarkson, Romola Garai, Tom Mison, Jodie Whittaker.
Emma (Anne Hathaway) y Dexter (Jim Sturgess) se conocen la noche de su
graduación en la Universidad, y, durante los siguientes 20 años, su
relación sufrirá numerosos cambios.

Así, la aparentemente intensa relación entre Dexter y Emma resulta poco creíble, además de que la pareja no desprende la química necesaria en estos casos. Aún así, el tramo final se llena de emoción, que, al fin y al cabo, es lo que suelen buscar los espectadores de historias románticas, concluyendo con una escena que hace la relación entre Dexter y Emma un poquito más memorable.

De todos modos, aunque el argumento o los personajes no convenzan, y la trama resulte a veces horriblemente previsible, y toque, quizás, demasiados temas sin profundizar en ninguno, la ambientación y, sobre todo, la magnífica música de Rachel Portman, convierten ‘One day’ en una película bastante llevadera.

Nota: 5 / 10
Para recordar:
Anne Hathaway
  • Anne Hathaway: su acento británico será -dicen- desastroso, pero hace suyo el personaje.
  • La escena final.

Para olvidar:
Patricia Clarkson
  • Momentos, tanto en guión como en dirección, muy, muy previsibles
  • Que una chica como Emma parezca – en la novela de David Nicholls no debe ser así- estar esperando toda su vida a que Dexter, no precisamente un encanto, se fije en ella
  • Que a medida que la relación entre Dex y Em gana en intensidad, veamos menos ‘escenas clave’ y perdamos algo de interés por su historia. 
  • Que, si en un argumento que abarca 20 años, los personajes principales están poco perfilados, los secundarios sean prácticamente meros extras