Gane o no gane el Óscar a la mejor película, lo que nadie puede negar es que 12 años de esclavitud‘ es una película ‘oscarizable’. Dramática, ambientada en hechos reales, con la esclavitud como tema de reflexión y un reparto que brilla sobre todo en los momentos duros. Son factores que contribuyen a arrasar en la temporada de premios, sobre todo en los círculos más conservadores como es la Academia de Hollywood. Pero también pueden hacer de la película una experiencia efímera para los espectadores que quieren que les sorprendan porque ya han visto demasiado cine y la mayoría les parece igual.

Sin embargo, no es el caso, ya que ’12 años de esclavitud’ está dirigida por Steve McQueen y él marca la diferencia. Sus largos planos secuencia, el uso de la música y unos elaborados enfoques hacen de este filme una joya cinematográfica para disfrutar en los detalles, una película que de efímera no tiene nada.

Chiwetel Ejiofor es Solomon Northup

’12 años de esclavitud’ (12 years a slave). 2013. EE.UU.
Dirección: Steve McQueen
Guión: , a partir de las memorias de Solomon Northup
Reparto: , , , , , Benedict Cumberbatch, y
Tras compartir un viaje con dos desconocidos, Solomon Northup, un negro libre del Nueva York de 1841, descubre que ha
sido drogado y secuestrado para ser vendido como esclavo en el Sur. Renunciando a abandonar la esperanza,
Solomon contempla cómo todos a su alrededor sucumben a la desesperanza.

 

’12 años de esclavitud’ cuenta la historia real de Solomon Northup, un esclavo libre que vive en Nueva York junto a su familia y que, en 1841, es secuestrado y vendido como esclavo. A partir de entonces, pasará hasta 12 años trabajando en diversas granjas de Louisiana, la mayor parte de ese tiempo en la plantación de algodón de Edwin Epps, un cruel alcohólico que no escatima en latigazos y torturas cuando le apetece.

El filme de Steve McQueen se centra en ese último destino de Solomon, a quien sus secuestradores dan el nombre de Platt, aunque en ningún momento el espectador percibe que el tiempo corra y al final de la historia hayan pasado ya 12 años, pero eso es lo de menos.

Solomon Northup en uno de sus últimos momentos como hombre libre

Torturas y desesperación

La cuestión es que McQueen muestra con una irónica belleza y cierta sutileza la brutalidad del loco de Mr. Epps hasta el punto de que el personaje interpretado por Michael Fassbender (actor fetiche del director) se convierte en el auténtico protagonista de la trama. Una trama de torturas y desesperación de la que Solomon/Platt ejerce de poco más que testigo.

Así, el espectador asiste a los macabros juegos de Epps, con sus sesiones nocturnas de baile protagonizadas por unos agostados esclavos, y a su salvaje obsesión con Patsey, una joven esclava que no sólo debe enfrentarse a los deseos de su amo sino también a los celos de la señora, tan cruel como su marido por mucha dulzura que pueda llegar a transmitir el rostro de la actriz Sarah Paulson.

Los Epps, un verdadero infierno

La tragedia que se masca en la casa de los Epps deja la huella imborrable que toda excelente película debe producir. Son sus escenas las que se recuerdan más adelante, las que dan que hablar en las conversaciones con amigos y las que al final ganan los premios para el conjunto de la película. Como seguramente ocurra cuando ’12 años de esclavitud’ se haga con el Óscar a la mejor cinta y otro más para Lupita Nyong’O por darle naturalidad a la sufrida Patsey.

No obstante, el protagonismo de la experiencia en la plantación Epps le pasa factura a la historia que cuenta Steve McQueen porque, llegado el momento del desenlace, la liberación de Solomon, uno asiste el reencuentro en Nueva York con la mente puesta en Louisina y se queda con las ganas de conocer el destino de los personajes que el negro liberado ha dejado atrás. En otras palabras, no le importa tanto que Solomon vuelva a entrar en su casa 12 años después como saber qué será, sin él, de Patsey y los Epps.

A pesar de las circunstancias, Patsey encuentra momentos de paz

Con naturalidad

La estancia en la plantación Epps marca la historia, mientras que la dirección de Steve McQueen aporta el tono. El realizador, el primero de raza negra en ser nominado a un Óscar (no está de más recordarlo), procura representar la tragedia y la injusticia de la esclavitud con naturalidad y sin recurrir a efectismos, aunque no siempre acierta (la idílica vida que Solomon Northup parece llevar en Nueva York resulta poco creíble).

Pero, cuando lo hace, crea llamativas situaciones como la compra en la ‘tienda de esclavos’, con un Benedict Cumberbatch que supone un gran acierto de casting; el llanto permanente de Eliza; o el abortado intento de horca. McQueen muestra en la pantalla la realidad de una situación que, aunque en el fondo muchos pensaran que era injusta, se mantenía porque en la práctica interesaba a sus beneficiarios. Los terratenientes del Sur necesitaban mano de obra y no dudaban en separar a familias de esclavos para obtenerla.

El sufrimiento, la hipocresía y la crueldad

Sorprendente

Puede que, para algunos, ’12 años de esclavitud’ sea la película definitiva sobre esa lacra. Para mí, supone el descubrimiento de la brillante dirección de Steve McQueen, a quien no conocía y que se me ha revelado como una mezcla entre la sutil belleza de Terrence Malick y el efectivo uso de la música de Quentin Tarantino (la canción de Paul Dano es, quizás, mi momento preferido de la película). Con Óscars o sin ellos, el drama histórico de la temporada es un filme memorable y el último ejemplo de que se puede rodar una historia convencional sin renunciar a resultar sorprendente.

Lupita Nyong’O y Chiwetel Ejiofor, en los papeles de su vida

Nota: 8 / 10

Para recordar:

  • Michael Fassbender y su perfecto villano: cruel, frágil y enigmático. 
  • Las sorpresas que suponen Lupita Nyong’o (a pesar de que sólo tiene dos escenas para brillar) y Sarah Paulson.
  • La credibilidad con que Paul Dano interpreta a pirados.   
  • La banda sonora de Hans Zimmer.
  • Los planos, el montaje, la fotografía

Para olvidar:

  • El final llega de manera abrupta.
  • Si Benedict Cumberbtach es un acierto de casting, la participación de Brad Pitt es un error: convierte un filme ‘diferente’ en un dramón más de sobremesa. 
  • La sensación de que en la sala de montaje se han quedado muchas escenas.