El calendario maya fechó el fin del mundo el 21 de diciembre de 2012. O ésa es la creencia. Los investigadores aseguran que, en realidad, los mayas nunca predijeron tal cosa, y que el hecho de que su calendario concluya ese día no significa nada. Sin embargo, en Hollywood es peferible creer que esta civilización sí vio el Apocalipis, y que éste sucederá, en efecto, en 2012. Porque, ¿qué mejor manera existe de promocionar la película ‘madre de todas las catástrofes’? Terremotos, tsunamis, volcanes, aviones que se estrellan, barcos que se hunden… Todo esto y mucho más -los tópicos del género y una buena dosis de patriotismo- lo encontrarás en 2012, la película que, nos guste más o menos este tipo de cine-espectáculo, deberíamos ver antes de que finalice el año. Por si las moscas.

Un vuelo movidito


2012‘. 2009. Estados Unidos.
Dirección:
Roland Emmerich
Guión:
Roland Emmerich y
Harald Kloser
Reparto: John Cusack, Amanda Peet, Chiwetel Ejiofor, Thandie Newton, Thomas McCarthy y Oliver Platt.
Cuando una variación en la actividad solar provoca el desplazamiento de la corteza terrestre, un sinfín de desastres naturales comienzan a producirse al tiempo que un grupo de personas -una familia, un científico, el presidente de Estados Unidos…- intentan sobrevivir.

Desde su concepción, ‘2012’ buscó convertirse en la película reina del cine de catástrofes. Para ello necesitaba conjugar todos los elementos clásicos del género: grandes desastres naturales y también provocados -terremotos, tsunamis, erupciones, accidentes, hundimientos.. (cuantos más, mejor)-, personajes heroicos y familias que necesitan reconciliarse; patriotismo y espíritu humanitario; despedidas ‘súperemotivas’; y, por supuesto, unos efectos especiales apabullantes.

Como resultado, ‘2012’ aúna lo más espectacular de ‘Titanic’, ‘Poseidón’, ‘Terremoto’, ‘El día de mañana’, ‘Volcano’… y tantos otros títulos que narran catástrofes similares.

John Cusack huyendo de un volcán

Pero Roland Emmerich no sólo ha creado el mayor cataclismo jamás visto en la pantalla grande, sino también un filme trepidante que convence por su ritmo pero falla en su guión y adhesión a los tópicos del cine de catástrofes. Lo que empieza como una alocada, y sorprendente, huida del fin del mundo, acaba convirtiéndose en el ya clásico conglomerado de discursos emotivos y rescates milagrosos. En otras palabras, arranca bien, sorprendiendo, pero acaba de la misma manera que todas sus predecesoras.

En productos como ‘2012’ apenas merece la pena hablar de sus actores, liderados, en este caso, por un John Cusack bastante apagado, ni siquiera del ingenio de sus diálogos. Tanto unos como otros sirven, únicamente, para contextualizar la enorme ola que se acerca o el terremoto que está hundiendo la ciudad de Las Vegas, por poner dos ejemplos.

John Cusack y Morgan Lily, padre e hija

Aún así, un poco más de esfuerzo interpretativo o un argumento menos previsible podrían haber ayudado a que ‘2012’ fuera recordada por algo más que por las placas movedizas de California o por el descenso en coche de un avión.

Nota: 5 / 10
Para recordar:

Woody Harrelson y John Cusack
  • La huida acelerada de Los Ángeles: trepidante y llamativa. 
  • La animación sobre el fin del mundo que realiza el personaje de Woody Harrelson.
  • La valentía del guión de continuar con la idea del fin del mundo hasta el final
  • Que la película se estrenara años antes de 2012, para que no cundiera el pánico -nunca se sabe-.

Para olvidar:

Thandie Newton, desaprovechada
  • La secuencia en el arca, donde ni un solo fotograma sorprende.  
  • Su excesivo metraje
  • El poco cuidado doblaje, sobre todo de las actrices.