Al borde del abismo no sólo supone una nueva horrible traducción del título original -‘Man on a ledge’, que significa ‘hombre en una cornisa’-, sino que además es una tomadura de pelo. La película de Asger Leth presenta a un ex convicto dispuesto a saltar de un rascacielos por alguna razón que desconocemos, pero, en lugar de aprovechar este atractivo planteamiento y jugar con la intriga y la psicología de los personajes, acaba contando un filme de atracos. Sí, resulta amena y en ocasiones hasta frenética, pero también previsible, plana e incluso empalagosamente sentimentalista.

Sam Worthington y Elizabeth Banks

Aviso a navegantes: la crítica va cargada de ‘espoilers’.

Al borde del abismo‘ (‘Man on a ledge’). 2012. Estados Unidos.
Dirección: Asger Leth
Guión: Pablo F. Fenjves
Reparto: Sam Worthington, Jamie Bell, Genesis Rodriguez, Elizabeth Banks, Anthony Mackie, Titus Welliver, Kyra Sedgwick y Ed Harris.
Cuando Nick Cassidy (Sam Worthington), un antiguo policía  que ahora es un preso fugado, entra en el Hotel Roosevelt de Nueva York, se dirige a uno de los pisos más altos y sale a la cornisa, pone en peligro mucho más que su propia vida. Una ciudad entera está a punto de
quedarse paralizada, incluidos ciertos individuos que guardan grandes secretos.

Tenía ganas de ver ‘Al borde del abimo’ desde aquel primer póster que mostraba a Sam Worthington asomándose al borde de una cornisa en un rascacielos. Quizás por eso la decepción ha sido mayor de lo que esperaba. No sé, cuando una película arranca con un misterioso personaje tomándose una cena de lujo en un hotel de 5 estrellas para, acto seguido, salir a la cornisa como si pretendiera saltar al vacío, esperas ir descubriendo una historia de intrigas y misterios con el probable suicida en el centro del asunto, pero ése no es el caso.

Al contrario de lo que ocurría con ‘Última llamada’, el título con el que ‘Al borde del abismo’ juega a parecerse, aquí el personaje en apuros es lo que menos interés tiene. Sus intenciones se desvelan enseguida, dejando claro, y aquí va un ‘espoiler’, que su presencia es, tanto en la forma como en el contenido, una mera distracción de la trama principal.

¿Y cuál es esa trama principal? Un atraco. Otro más. Y, cuando se descubre, el hombre en la cornisa pierde interés y la entrada en escena de la negociadora que había visto morir a su último suicida carece de sentido. Como consecuencia, las siguientes escenas en la cornisa resultan monótonas y aburridas, y ni la resolución final consigure recuperar la emoción.

Para colmo, ‘Al borde del abismo’ concluye con una de esas escenas tan sentimentales que a los alérgicos al azúcar fílmico puede que le entren ganas de vomitar.

En resumen, ‘Al borde del abismo’ resulta simplona y comete el error de utilizar la original premisa de la cornisa para contar una historia facilona, presvisible y fácilmente olvidable.

Nota: 4 / 10
Para recordar:

Sam Worthington
  • Ese ambiente grisáceo tan neoyorquino. 
  • Cierta sensación de vértigo.

Para olvidar: 

Genesis Rodríguez
  • Que no ahonde más en la psicología de los personajes
  • El atraco ni siquiera resulta llamativo.