He de confesar que no esperaba gran cosa de ‘El amanecer del Planeta de los Simios. Su antecesora, ‘El origen del planeta de los simios‘, me había sorprendido y cautivado por su habilidad a la hora de contar el germen de ese mundo habitado por primates con voz humana. Pero, una vez conocido el origen y metidos de lleno en el universo simio, el interés por ver cómo se hacían con el poder se desvanecía. O eso creía hasta que he visto el trabajo de Matt Reeves y he comprobado cómo la tensión y un perfecto manejo del ritmo me han mantenido pegada a la butaca de principio a fin. Los intentos por evitar una confrontación, la inevitable batalla y la asombrosa humanidad que desprende el César al que pone voz y movimiento Andy Serkis hacen de esta película el mejor filme protagonizado por personajes digitales.

El gran mérito de Weta, la compañía encargada de crear los simios de esta saga, es que en ningún momento percibimos que los personajes estén creados por ordenador. El trabajo de Weta es, por lo tanto, espectacular, como también lo es el de los actores que se han enfundado un traje con botones para aportar los movimientos y los gestos de los simios.

Porque, al igual que ocurriera con ‘El origen del planeta de los simios’, César es el líder indiscutible de una historia que supera en complejidad a su antecesora y gran parte de ese liderazgo lo consigue gracias a la credibilidad y humanidad que le confiere Andy Serkis, un intérprete que sólo por estos dos trabajos merece un lugar destacado en la historia del cine contemporáneo.

Andy Serkis (a caballo), en acción

Serkis, para quien un año más se reclama al menos una nominación a los premios Óscar (eso sí sería un hito del séptimo arte), dota a su personaje de carisma, compasión, sabiduría e incluso un conflicto interno que se remonta a sus días de convivencia con una familia humana. Y lo hace sin que, insisto, en ningún momento recordemos que no es un chimpancé real lo que estamos viendo delante de la cámara.

César es, así, el gran héroe de esta historia que cuenta los orígenes de la guerra entre simios y humanos. Un argumento que parece extraído de una obra de William Shakespeare (hay traiciones, pérdidas, sacrificios…) y que supone la continuación idónea al primer capítulo de esta saga que ya es un clásico del cine del siglo XXI.

Simios y hombres obligados a colaborar juntos para evitar una guerra

Los simios son las estrellas

Por un lado tenemos a los simios, las auténticas estrellas del relato (Ojos Claros y el inestable Koba completan con César el trío protagonista) y, por el otro, a los humanos. Hombres y mujeres que buscan la manera de recuperar su mundo diez años después de que el llamado ‘virus de los simios’ se expandiera por el planeta matando a la mayoría de la población.

En el filme de Matt Reeves, los humanos ceden el protagonismo, como digo, a los primates. Aunque eso no significa que tanto Jason Clarke, quien hereda el rol de ‘buen hombre’ que interpretaba James Franco en ‘El origen…’, como Keri Russell o Gary Oldman ejerzan de meros monigotes. Los tres sacan lo mejor de los pocos minutos de que disponen, con Clarke erigiéndose como el nuevo héroe de acción del momento y Oldman recuperando su vis malvada de antaño.

El grupo de humanos liderado por Malcolm (Jason Clarke, en el centro) que tropieza con los simios

La mejor secuela

Al final, tenemos una historia que explora el conflicto entre dos razas que parecen destinadas a odiarse, y que, como comentaba al principio, te mantiene en tensión del primer minuto al último. Ya el prólogo resulta cautivador con esa sutil descripción de la expansión del virus, pero es que en cuanto arranca la acción el ritmo está tan bien medido que resulta imposible desviar la atención de la trama.

Además, la sensación de estar asistiendo a una aventura mucho más compleja y densa que cualquier otra superproducción de Hollywood acentúa el regusto que deja ‘El amanecer del Planeta de los Simios’, una de las mejores secuelas de los últimos años y que creo imposible que defraude a un solo espectador.

Los simios ya no huyen, ahora también atacan

 

Nota: 8 / 10

Para recordar:

El prólogo.

Un César aún más interesante y cautivador que el de la primera parte. Gracias Weta. Y gracias Andy Serkis.

La traición.

El plano secuencia desde el tanque. Original es un rato.

El San Francisco post-apocalíptico.

El recuerdo de la primera película.

Para olvidar:

Que el nivel haya alcanzado cotas tan altas que ya es muy difícil que una previsible tercera parte supere a las anteriores.