es un director inglés que se dio a conocer por su acertada adaptación del clásico de la literatura universal ‘Orgullo y prejuicio’ (2005) y que con su segundo trabajo, ‘Expiación’ (2008), también basado en una aclamada novela, se consagró como uno de los realizadores británicos más prometedores. Pero lo que Wright logró con sus versiones de los textos de Jane Austen primero y Ian McEwan después, no lo ha conseguido con el clásico de León Tolstói. Con los primeros creó sendas joyas del cine limitándose a contar la historia original; con el último ha optado por una puesta en escena arriesgada que, aunque aporta significado, cobra demasiado protagonismo y relega tramas y personajes a un segundo plano. Es decir, en ‘Anna Karenina’ lo que menos interés genera es Anna Karenina.

Keira Knightley es Anna Karenina

Anna Karenina‘ 2012. Reino Unido.
Dirección:
Guión: Tom Stoppard
Reparto: , , Aaron Taylor-Johnson, Matthew Macfadyen, Ruth Wilson, Domhnall Gleeson y Alicia Vikander.

En la alta sociadad rusa, Anna Karenina
(Knightley) es la esposa de un funcionario (Law) que mantiene una relación amorosa con el oficial
Conde Alekséi Vronsky (Johnson).

Anna Karenina‘, la novela, es una de las obras cumbre del realismo, así como una interesante reflexión sobre el amor, la pasión, el honor, la fidelidad, la hipocresía social y la fe religiosa. Sin embargo, ‘Anna Karenina’, la película de Joe Wright, es un aburrido y extraño drama de época que llama la atención más por sus decorados y su colección de buenos intérpretes británicos (Kightley, Law, Macfadyen, Williams, Watson…) que por su argumento y su mensaje.

Porque, siendo sinceros, el affair entre Anna Karenina y el conde Vronsky resulta aburrido. Tambien precipitado e incluso incoherente, pero sobre todo aburrido. Sólo guarda cierto interés el papel del leal esposo, interpretado por un estupendo Jude Law, pero los sucesos avanzan con tanta rapidez que es difícil empatizar con las distintas actitudes que va adquiriendo.

Anna y Vronsky

Para colmo, la nota de color y esperanza que debe añadir la historia de Levin y Kitty se pierde en ese ir y venir de escenarios, personajes y movimientos coreografiados que aunque sirve para demostrar que Joe Wright es un director que se atreve con todo (en su anterior trabajo, ‘Hanna’, ya optó por una dirección mas ‘visual’ de lo corriente), a ‘Anna Karenina’ no le sienta bien.

Sí, refuerza la sensación de falsa realidad que caracteriza a la alta sociedad rusa de la época, pero resta dramatismo y emoción a los personajes.

Vronsky y Kitty en una escena de baile memorable

Razones para verla

Como resultado, sólo merece la pena ver ‘Anna Karenina’ por su fotografía; algunos de sus decorados (la estación de tren, por ejemplo); las escenas de baile, sobre todo la que ejecutan Anna y Vronsky que supone el principal acierto de la dirección de Joe Wright; y los vestidos que luce la protagonista y que le ha valido un Óscar a su diseñadora, Jacqueline Durran.

Para quienes tenemos un agradable recuerdo de ‘Orgullo y prejuicio’, también es una grata sorpresa ver juntos de nuevo a sus dos intérpretes, Keira Knightley y Matthew Macfadyen, aunque sea en una situación muy diferente.

Reencuentro agradecido

Knightley no, Law sí

Por el contrario, y a pesar de las expectativas que generó antes de su estreno, la actuación de no se cuenta entre los aspectos positivos del filme. La actriz, que recibió su única nominación al Óscar gracias a su primer trabajo con Joe Wright, precisamente ‘Orgullo y prejuicio’, produce en esta ocasión una sensación incómoda: la de ser conscientes de haber visto todos sus gestos y reacciones en títulos anteriores, lo que resta credibilidad a su papel.

En cuanto a Aaron Johnson, ahora llamado Aaron Taylor-Johnson, el papel de Vronsky le queda un pelín grande. Así, los únicos intérpretes principales que realmente destacan en el filme son , irreconocible, por cierto; y Matthew Macfadyen, que, al menos a mí, sorprende con su lado cómico.

Jude Law es Karenin

A quién va dirigida

Con todo, quien ame el ambiente de los dramas de época y tenga curiosidad por saber de qué va ‘Anna Karenina’, simplemente por tener alguna noción, no se sentirá del todo defraudado. Quien acuda al cine esperando ver la versión definitiva de su novela preferida, probablemente salga de la sala con gesto decepcionado.

Nota: 5 / 10
Para recordar:
  • La audacia de Joe Wright
  • El significativo y poderoso impacto visual del conjunto.  
  • El vestuario ganador de un Óscar de Jacqueline Durran. 
  • Ver de nuevo en la pantalla grande a Knightley y Macfadyen, Elizabeth Bennet y Mr Darcy.

Para olvidar:
  • El decorado hace sombra a la historia.  
  • Que el menor atractivo sea, precisamente, el personaje principal
  • Que la gestualidad de Keira Knightley, siempre igual, comience a resultar insoportable.