Vengadores: era de Ultrón’ (Joss Whedon, 2015) ha marcado un antes y un después en mi relación con el cine de superhéroes. Hasta esa película, nunca había dudado en darle una oportunidad a cualquier enmascarado que apareciera por la cartelera e incluso apuntaba las fechas de las secuelas en mi calendario de pendientes. Pero eso era porque todavía no me había

saturado la megalomanía, extravagancia y exceso del que suelen hacer gala las historias de superhéroes. Megalomanía, extravagancia y exceso que alcanzan cotas altísimas en ‘Vengadores: era de Ultrón’, como comenté en su día. Y que me provocaron tal hartazgo que cuando un mes más tarde se estrenó Ant-Man’ (Peyton Reed) opté por pasar. Pero estaba claro, algún día iba a tener que verla.

Pues bien, ahora que lo he hecho diría que he recuperado la ilusión por las aventuras de los héroes con poderes. Porque ‘Ant-Man’ es todo lo contrario a la cinta de Whedon, esto es, sencilla, directa y modesta en pretensiones (todo lo modesta que puede ser una película Marvel). Y con esa fórmula logra lo que los todopoderosos (y carísimos) Vengadores no consiguieron: hacerme pasar un buen rato.

Paul Rudd en 'Ant-Man'

‘Ant-Man’ supone el salto a la gran pantalla de uno de los personajes más queridos de la factoría Marvel, el Hombre Hormiga. Un salto que, por cierto, no ha estado exento de complicaciones. El guionista y director que iba a hacerse cargo del proyecto, Edgar Wright (‘Bienvenidos al fin del mundo’), abandonó antes de empezar el rodaje, presuntamente por diferencias de estilo con la productora. Y la película recayó entonces en el menos fiable Peyton Reed (‘Yes man’), aunque el guión conservaba gran parte de las ideas de Wright.
El cambio de director mermó las buenas expectativas que despertaba la cinta, sobre todo porque se había perdido la promesa de frescura y humor que aportaba el fichaje de Edgar Wright.

Sin embargo, aunque resulta inevitable imaginar que bajo la dirección del realizador de la trilogía del Corneto ‘Ant-Man’ hubiera sido, probablemente, una delicia, el resultado final no es nada desdeñable.

Michael Douglas y Paul Rudd

Una historia sencilla

El filme de Reed evita perderse en el cada vez más amplio universo Marvel y se centra en el héroe que protagoniza su historia: Scott Lang. Él es un ex convicto que quiere recuperar a su hija. Para poder conseguir dinero, acepta robar el contenido de la caja fuerte de un multimillonario, que no es otra cosa que el traje del Hombre Hormiga. Este le permitirá encoger todo su cuerpo, ser mucho más fuerte y controlar a las hormigas de verdad. Y sin quererlo se verá envuelto en una trama que amenaza el futuro del planeta.

Pero, como buena y sencilla película de aventuras que es, la historia de ‘Ant-Man’ se olvida del (a largo plazo posible) fin del mundo y se centra en una misión más inmediata: impedir que un malvado ejecutivo venda un traje con las mismas características que el suyo.

Ejército de hormigas en Ant-Man

Ni alienígenas, ni ataques globales, ni súper reuniones de superhéroes. ‘Ant-Man’ ofrece una propuesta menos ambiciosa y, por ello mismo, entretenida para cualquiera, ya haya visto antes otra historia de Marvel o ésta sea la primera.

Bien es cierto que uno de los Vengadores, el Halcón compañero de Capitán América (Anthony Mackie), tiene un breve papel en la película, pero en lugar de parecer forzado (como podía preverse), encaja a la perfección en la trama.

Yellowjacket es el villano, interpretado por Corey Stoll

Sencilla y divertida

En otras palabras, ‘Ant-Man’ acierta porque regresa a la simplicidad de las películas de superhéroes, las que se centran en presentarnos cómo el protagonista adquiere sus poderes para más tarde enfrentarse a un villano. Y también porque lo hace con sentido del humor, tomándose a sí misma como lo que en realidad es, la adaptación de un personaje de cómic.

La película de Peyton Reed es, por tanto, divertida. Gracias sobre todo al carismático Paul Rudd (gran elección) y al simpático Michael Peña y sus relatos. Sin embargo, uno tiene la sensación de que el toque cómico se queda a medias, como en un monólogo que hace gracia pero no arranca carcajadas. Pese a ello, y también pese a la fría interpretación de Michael Douglas, mentor del Hombre Hormiga, ‘Ant-Man’ se gana un hueco entre las películas de superhéroes a la que merece la pena dedicarle tiempo.

Tiene chispa, ritmo y le faltan pretensiones. Toda una novedad en los tiempos que corren.

Paul Rudd y Evangeline Lilly


Nota: 7 / 10

Para recordar:

El fichaje de Paul Rudd como Ant-Man

Los momentos cómicos de Michael Peña 

La ‘amenaza’ de Thomas la locomotora 

Su falta (aparente) de pretensiones

Para olvidar:

Esa sensación de que se queda a medio camino