Favorita a la edición número 87 de los premios Óscar, falso plano secuencia o redención con tintes autobiográficos de su actor protagonista. Son las tres ideas que más se repiten a la hora de hablar de Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia), el filme que supone la consagración definitiva en la meca del cine del mexicano Alejandro González Iñárritu. Pero ‘Birdman’ (así a secas, como la mayoría preferimos llamarla) es mucho más que eso. La película ofrece un gran festín interpretativo en un retrato amargo del precio de la fama en Hollywood que la convierten al instante en imprescindible de este año 2015 que todavía está echando a andar. Hay quien semanas después sigue comentando su intrigante escena final, pero lo cierto es que la fuerza de ‘Birdman’ reside en sus dos horas anteriores.

‘Birdman’ es la historia de un superhéroe caído en desgracia que intenta resurgir de sus cenizas. Sólo que este superhéroe es ficticio. Quien ha sido relegado al olvido es el actor que le daba vida, que ve cómo otros siguen amasando fortunas enfundándose en mallas o trajes tecnológicos mientras él se acerca al abismo de la bancarrota. Ha llegado a un punto donde escribir, dirigir e interpretar una obra de teatro en Broadway parece su única salida. Con ella pretende recuperar el orgullo perdido y, sobre todo, demostrarle al mundo que ante todo es un actor.

Michael Keaton y Edward Norton en Birdman

La metáfora inevitable

Comparar el guión de Iñárritu y sus colaboradores con la trayectoria profesional del actor Michael Keaton, que da vida al álter ego real de Birdman, es inevitable. Porque allá en los 90 Keaton se convirtió en estrella gracias a su interpretación de Bruce Wayne/Batman en las dos películas que dirigió Tim Burton para después ir cayendo en el olvido.

La comparación es aún más significativa porque con este filme, al igual que su personaje Riggan, Michael Keaton busca redimirse de sus pecados anteriores (básicamente trabajos de dudosa calidad) para erigirse como un gran intérprete. Y, de momento, lo está consiguiendo. Tanto es así que tiene al alcance de la mano el Óscar al mejor actor.

Keaton, Watts y Galifianakis

Película de actores

Si el próximo domingo Michael Keaton se hace con la preciada estatuilla tendrá que agradecerle parte del triunfo a todos los votantes que han visto esa redención y han querido premiar su regreso a lo más alto. Pero no podemos negar que el primer Batman de la pantalla grande realiza un magnífico trabajo a las órdenes de Iñárritu.

Michael Keaton rebosa intensidad, se deja la piel en el personaje como si de una tragedia griega se tratara y resulta tan cómico como frágil al tiempo que inspira lástima y aprehensión. En otras palabras, ofrece una combinación de sensaciones que merece todos los aplausos.

Pero no es el único. Porque si algo se le da bien a Alejandro González Iñárritu, eso es dirigir actores. Edward Norton y Emma Stone ejecutan, posiblemente, sus mejores actuaciones hasta la fecha; y Naomi Watts vuelve a brillar como sólo lo hace bajo la tutela del realizador mexicano (su primera nominación al Óscar llegó con ’21 gramos’, también de Iñárritu).

Emma Stone en Birdman 

Rompedora

No en vano he arrancado este comentario hablando de los actores. Porque ellos son los que hacen grande esta ‘Birdman’ que mira a Hollywood directamente a los ojos (y también a los críticos de cine) sin pudor y con ganas de probar algo nuevo.

Un falso plano secuencia que no es más que la sucesión, bien montada, de varios de ellos; la incorporación de un superhéroe alado en una (casi) tragedia griega; y el realismo mágico característico de la literatura hispanoamericana que ha generado, no obstante, inútiles conversaciones en foros sobre cierta escena ya referida.Son elementos que hacen de esta película una entre un millón y que aportan, por tanto, un toque de frescura muy necesario en estos tiempos donde, paradójicamente, la hegemonía la ostentan los superhéroes.

Michael Keaton

Amarga

‘Birdman’ acierta en la interpretación, en la técnica (la fotografia de Emmanuel Lubezki figura entre las maravillas del último año) y también, como no podía ser de otra forma tratándose de quien se trata, en la historia. Iñárritu expone la fragilidad de la fama, la corrupción de la ambición y la arbitrariedad del éxito sin inmutarse. Lo hace con cierta comicidad para equilibrar la amargura que se desprende de su relato, pero no se corta a la hora de desvelar primero las miserias y luego seguir adelante porque en la vida real así es como funcionan las cosas.

Si algo se le puede criticar a ‘Birdman’ es, precisamente, el desasosiego que genera y que hará que muchos espectadores no ardan en deseos de volver a verla.

Pero, en definitiva, se trata de una gran película que se arriesga y acierta, y que seguramente sitúe a Alejandro González Iñárritu en la élite de los directores de cine más admirados (si es que no lo está ya).

Michael Keaton y Edward Norton


Nota: 8 / 10

Para recordar:

La buena forma de Michael Keaton

El resurgimiento de Edward Norton 

La fotografía de Lubezki 

La puesta en escena, que explota el potencial de los actores

La ironía de la historia, la ficticia y la real (¿Óscar para Keaton?)

Para olvidar:

Que nos quedemos con ganas de saber quién era Birdman 

La música, supuestamente improvisada, que a veces resulta molesta