Quienes alguna vez hemos emigrado, ya sea al extranjero o dentro de las fronteras de nuestro país de origen, sabemos que el significado de la palabra ‘hogar’ es relativo. ¿Dónde está? ¿Donde nacemos, donde nos criamos, donde residimos o donde se encuentra aquello sin lo que podemos vivir? Yo soy de quienes creen, por muy cursi que suene, que el hogar está donde esté tu corazón. Al menos es allí donde te empujan tus pies. Quizás por eso la parte más personal de mi ‘yo espectadora’ conecta muy bien con el personaje de Eilis Lacey en Brooklyn‘ (2015) y, también por ello, puedo afirmar que el drama romántico que dirige John Crowley y que es una de las sorpresas entre las cintas nominadas al Oscar me ha emocionado.

Pero, intentando ser más objetiva (todo lo objetiva que una puede ser tratándose de un texto de opinión) o al menos procurando olvidarme de mis propias experiencias, he de reconocer que ‘Brooklyn’ tiene capacidad narrativa, visual y, sobre todo, interpretativa, para cautivar sin esfuerzo. De ritmo pausado y sustentándose en la actuación serena de Saoirse Ronan, el filme irlandés deja un sabor similar al de un dulce a media tarde: delicioso y perdurable.

“One day the sun will come out and you’ll realize this is where your life is”
(Un día saldrá el sol y te darás cuenta de que aquí es donde está tu vida)
Eilis (Saoirse Ronan)

‘Brooklyn’ adapta la novela del irlandés Colm Tóibín de la mano del guionista Nick Hornby (candidato al Oscar por este trabajo). La historia que cuenta, la de la joven Eilis Lacey rumbo a América en busca de una oportunidad que no tiene en su país natal, es, en realidad, la de miles y miles de europeos -sobre todo irlandeses- que durante décadas se embarcaron en un peligroso viaje con la ilusión de encontrar una vida mejor.

Saoirse Ronan en Brooklyn

Muchas de esas historias las hemos visto, en mayor o menor profundidad, en el cine. ‘En América’ (Jim Sheridan, 2002) o ‘El sueño de Ellis‘ (James Gray, 2013) son dos de los ejemplos más recientes. Pero lo que hace diferente, y por tanto especial, a ‘Brooklyn’, es que no se centra, como la mayoría, en las dificultades de hacer realidad el sueño americano -de hecho, a Eilis no le va tan mal-, sino que explora el conflicto de pertenencia e identidad que sufre la heroína.

Eilis (Saoirse Ronan) es una joven que viaja a Nueva York, a Brooklyn, para labrarse un futuro. Pero a pesar de tener casa y trabajo, no puede evitar sentirse una “irlandesa que quiere vivir en Irlanda”. Hasta que conoce a un joven italiano (Emory Cohen) y la vida en América comienza a ser más luminosa (narrativa y estéticamente). Pero sus raíces irlandeses no la dejarán escapar fácilmente.

Lo que pudo haber sido y, afortunadamente, no es

Para ser sinceros, el conflicto romántico que plantea Brooklyn bien podría haber pasado desapercibido de no ser por el esmero con que Hornby, Crowley y el reparto convierten la historia en imágenes.

Por muy interesante que pueda resultar la trama (la inmigración, la pertenencia, las oportunidades…), esta gira en torno a un triángulo amoroso más habitual de telefilmes de sobremesa que de películas candidatas al Oscar (unos dirán triángulo entre tres personajes, yo apostaría por triángulo entre una mujer y dos países).

Saoirse Ronan y Emory Cohen

Pero el desarrollo de la historia que traza Nick Hornby con diálogos llenos de citas memorables; la división visual de la película en tres tramos que compone el realizador John Crowley; y la entereza con que Saoirse Ronan aguanta largos primeros planos y una presencia casi constante ante la cámara, hacen de ‘Brooklyn’ una pequeña maravilla del cine irlandés.

Un casting acertado

Ronan es el alma de la película. No sólo aparece, como mencionaba, en prácticamente todas las escenas, sino que con su pose serena y su carácter introvertido logra transmitir el torbellino de emociones distintas por las que pasa su personaje desde que decide emprender el duro viaje a América. Evaluando el resultado de su trabajo, cuesta creer que la actriz sólo cuente 21 años (cierto es que lleva actuando más de una década).

Saoirse Ronan y Domhnall Gleeson

Los Bafta, los Globos de Oro, los premios del cine independiente británico, los del Sindicato de Actores en Hollywood, los Premios Oscar… todos ellos han reconocido la labor de Ronan. Pero la irlandesa (aunque no de nacimiento) no es el único acierto del casting.

El joven Emory Cohen como un italiano profundamente enamorado; Domhnall Gleeson en un personaje más serio y reflexivo al que nos ha acostumbrado (últimamente le vemos en todas partes); Julie Walters haciendo gala de sus habilidades para la comedia; Jim Broadbent; Fiona Glascott; Eileen O’Higgins… Todo el reparto sirve de acompañante perfecto a la travesía de Eilis Lacey.

Julie Walters interpreta a la anfitriona de una casa de huéspedes para mujeres

Emocionante y preciosa

Una travesía que John Crowley cuenta de manera sencilla, pulcra, tranquila (como la mirada de Saoirse Ronan que inunda el filme), muy emocionante y con una estética preciosa. Sólo hace falta echarle un vistazo a las fotografías que acompañan este post para darse cuenta de que estamos ante un drama con una puesta en escena muy cuidada.

Y con momentos que erizan la piel como esta interpretación de una canción tradicional irlandesa.

Saoirse Ronan en Brooklyn


Nota: 7 / 10

Para recordar:

La entereza con que Saoirse Ronan aguanta la cámara, propia de actrices mucho más experimentadas

La serenidad de la historia, que transcurre sin grandes sobresaltos

Cómo la luz va cambiando a medida que lo hace el personaje de Ronan

El vestuario

El casting

Para olvidar:

Que, precisamente debido a la ausencia de sobresaltos, uno se lleve la sensación de que prácticamente no sucede nada

Curiosidades:

‘Brooklyn’ es el último ejemplo de película candidata al Oscar que se estrena en el Festival de Cine de Sundance de un año antes, tendencia que se repite en los últimas ediciones

Es, también, el filme irlandés y el primero, junto con ‘La habitación’, que opta al Oscar a mejor película 

Fue el mejor estreno en Irlanda de una producción local en 19 años

Tres miembros del reparto formaron parte de la saga de Harry Potter: Julie Walters, Jim Broadbent y Domhnall Gleeson