El Capitán América es quizás un símbolo de los ideales norteamericanos de libertad e igualdad, y, en consecuencia, representante del patriotismo estaoudounidense, pero, en mi opinión, nunca ha tenido madera de superhéroe de película. Demasiado políticamente correcto para mi gusto. Sin embargo, que su historia se ambiente en los años de la Segunda Guerra Mundial y los enemigos sean nazis le confiere un cierto cariz a lo Indiana Jones que, de haberse aprovechado, podría haber dado lugar a una entretenidísima y vistosa película de aventuras. Pero la Marvel ha optado por el patrón de los últimos años: una historia simple con el aparente único propósito de colocar la última piedra del camino hacia ‘The Avengers. Como resultado, Capitán América‘ apenas convence.


Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos. Steve Rogers (Chris Evans) se ofrece voluntario para participar en un programa experimental que lo convierte en el súper soldado conocido como Capitán América. A partir de ese momento deberá luchar contra la organización HYDRA, dirigida por el villano Red Skull (Hugo Weaving).
El argumento de ‘El Capitán América’ resulta muy sencillo de explicar: un joven flacucho pero valiente desea intensamente ingresar en las filas del ejército estadounidense para luchar en la Segunda Guerra Mundial, pero su débil condición física se lo impide. Hasta que un científico descubre en él al candidato perfecto para un experimento que le convertirá en súpersoldado. Y, así, armado con un montón de músculos y un escudo muy práctico, el Capitán América lucha contra los malos. Como he dicho, sencillo de explicar.
Experimento en marcha
El problema es que la trama es básicamente eso. Ni giros argumentales, si sorpresas en el guión ni momentos intensos que permitan empatizar con los protagonistas; sino una serie de clichés y situaciones mil veces vistas que no merecen a un superhéroe de cómic tan querido en su país. La historia es tan pobre que, de hecho, ni el villano de turno intimida o atemoriza lo más mínimo. Y eso que está interpretado por Hugo Weaving, cuyo agente Smith de ‘Matrix’ aún pone la piel de gallina. 
Para colmo, la supuesta gran revelación del argumento es destripada en la primerísima escena de la película. Cierto es que la mayoría de los espectadores sabíamos cómo acababa la historia, pero tampoco era necesario destruir tan pronto la ilusión de que podría terminar de forma diferente. Existen ocasiones en que adelantar el final resulta eficaz -‘American Beauty’, ‘El club de la lucha’…-, pero ésta no era una de ellas.

Menos mal, eso sí, que asistimos a la evolución del superhéroe, que en estos casos suele ser lo más interesante. En este sentido, el actor Chris Evans logra transmitirnos los miedos y deseos del personaje, aunque en ningún momento logra el carisma de algunos de sus antecesores -Iron Man o Thor-.

Cuánto tiempo sin ver una persecución en moto
En cuanto a la puesta en escena, muchos la han definido como clasicista y retro. En parte estoy de acuerdo con ellos, pero por otro lado no puedo evitar fijarme en un montaje poco llamativo y unas escenas de acción están poco trabajadas.
Como colofón, las interpretaciones de ‘Capitán América’ tampoco resultan memorables. Además de Weaving y Evans, Hayley Atwell, la chica, resulta muy fría y su romance con el héroe carece de química y credibilidad; Sebastian Stan y Dominic Cooper son meros secundarios; mientras que Tommy Lee Jones y Toby Jones pierden la oportunidad de brillar en un reparto tan poco convincente. Sólo Stanley Tucci ofrece una actuación destacable.
El Capitán América, el héroe americano
Ahora sólo espero que ‘The Avengers’, cuyo estreno está previsto para 2012 y donde el soldado del escudo tendrá un papel destacado, compense el poco empeño que sus creadores parecen haber puesto en hacer de ‘El Capitán América’ una buena película.
Nota: 5 / 10
Para recordar:
Chris Evans el ‘flacucho’
– La increíble transformación digital de Chris Evans.
– El fragmento cómico que narra las hazañas del héroe como estrella de un espectáculo teatral.
– Los títulos de crédito finales.
Para olvidar: 
Hugo Weaving, no das miedo
 – La escasa emoción que transmite cualquiera de las relaciones del Capitán América: con el científico, Peggy Carter o su amigo Bucky.
El final: sin fuegos artificiales, previsible y un tanto confuso.
– Qué villano –Red Skull– tan insustancial.