Tampoco es para tanto, ni en uno ni en el otro sentido. He dejado que pasara el tiempo, que el huracán en los cines desapareciera, y he decidido ver ‘Cincuenta sombras de Grey’ cuando ya nadie hablaba de ella. Y lo que he encontrado no es ni la gran historia romántica desbordante de erotismo que promocionan sus defensores ni la ridícula película de ‘porno light’ que esperan sus detractores. El filme de Sam Taylor-Johnson es, para alguien que no ha leído la novela que adapta, una cinta anodina que cuenta una historia de amor rodeada de juguetes sexuales, sin brillo pero sin aburrir al espectador. La crónica del idilio entre la humilde Anastasia Steele y el multimillonario Christian Grey se deja ver. Y ya está.

Si eres de los míos, es decir, de quienes rehúyen las fantasías literarias que arrasan en las librerías sin calidad argumental ni estilística y que sólo sirven para llenar los bolsillos de sus autores y tener a millones de personas suspirando por sus historias, probablemente ni te interese lo más mínimo. Salvo que entre tus fantasías se cuente el sadomasoquismo y ahí, me parece a mí, que tampoco te va a gustar.

Dakota Johnson y Jamie Dornan

Que una joven ingenua y soñadora se enamore de un millonario que guarda un su lujoso apartamento un cuarto para sus prácticas sadomasoquistas tiene su interés. Por supuesto que lo tiene. Los conflictos que pueden derivarse de sus distintos modos de ver y sentir la vida son numerosos. Pero en ‘Cincuenta sombras de Grey’ la duda del conflicto se disipa rápidamente porque el seductor dominante se convierte rápidamente un gentil caballero a las órdenes de su princesa. El final feliz se ve a la legua y la película pasa por una escena de romance a otra sin mostrarnos un ápice de intriga o de emoción.

El descubrimiento de Dakota

Sólo Dakota Johnson, en quien, por cierto, seguramente pocos confiaban, aporta con su actuación entregada un poco de sabor a esta película tan sosa. Es quizás ella la verdadera razón de que ‘Cincuenta sombras de Grey’ no me haya espantado como intuía y de que al final haya permanecido más o menos entretenida de principio a fin.

Aunque la hija de Melanie Griffith y Don Johnson obviamente ha tenido ayuda. La música y sobre todo la dirección de Sam Taylor-Johnson ensalzan las virtudes de la actriz para que su pasión y sus dudas nos guíen por la trama sin distraernos.

Dakota Johnson en Cincuenta sombras de Grey

La falta de magnetismo de Grey

En cuanto a él, el archiconocido Grey, el motivo de los suspiros de millones de hombres y mujeres por todo el mundo, Jamie Dornan no da la talla. Y puede que esta afirmación sea la única opinión que compartamos sobre la película las devoradoras de la novela y una servidora. Dornan da vida a un seductor más o menos encantador, más o menos enigmático… pero sin apenas carisma y la personalidad absorbente que una espera del personaje. A pesar de ello, la pareja que forma es Dakota Johnson es creíble y eso es lo verdaderamente fundamental.

Con todo, ‘Cincuenta sombras de Grey’ se ha convertido en uno de los filmes más taquilleros de la historia y uno de los títulos de los que más se ha hablado y se habla desde mucho antes de su estreno. Pero estoy convencida de que dentro de 20 años pocos se acordarán de él.

Cincuenta sombras de Grey


Nota: 5 / 10

Para recordar:

El trabajo de Dakota Johnson. Más reseñable aún por la presión
mediática que supone el personaje.

La elegancia con que se muestran las escenas sexuales.

Para olvidar:

La falta de riesgo de la historia y en la puesta en escena