A ‘Deadpool‘ (2016) le ha llevado más de una década convertirse en realidad, lo que hace aún más significativo el que haya marcado un antes y un después en el cine de superhéroes. La adaptación del también conocido como Mercenario Bocazas está recomendada para mayores de 18 años, rareza en un género que las productoras quieren hacer llegar al mayor número de espectadores posible porque de él depende una sustancial parte de los ingresos anuales. Pero es que el encanto de ‘Deadpool’ radica en una explosiva combinación de humor y violencia que surte efecto cuando no encuentra límites, es decir, cuando el contenido es apto sólo para adultos. Y lo que parecía una maniobra arriesgada se ha convertido en un espectacular acierto. La película de Tim Miller es ya el filme para adultos más taquillero de la historia, además de una de las adaptaciones de superhéroes mejor valoradas por el público y la consagración definitiva del actor Ryan Reynolds como estrella de Hollywood.

“This is a different kind of a superheroe movie”
(Este es un tipo diferente de películas de superhéroes)
Deadpool (Ryan Reynolds)

Una larga espera

La historia de cómo ‘Deadpool’ llegó a las pantallas de medio mundo es digna de tener su propia película. Básicamente se resume en esto:

  • Deadpool, o Masacre en su versión castellana, debutó en el cine como secundario en ‘X-Men Orígenes: Lobezno‘ (2009)
  • Marvel y Fox tenían proyectado de antemano filmar un spin-off del antihéroe con Ryan Reynolds, quien ya le interpretaba en la película de Gavin Hood
  • Pero los malos resultados de ‘X-Men Orígenes…’ y la respuesta negativa de los fans ante ese Deadpool con la boca cosida, trastocaron los planes
  • El proyecto se mantuvo en la agenda pero sin fecha, a pesar de que en algún momento se escribió un guion y se grabó material de prueba
  • Ryan Reynolds siguió insistiendo, y los fans también
  • Hasta que en 2014 una de estas cuatro personas filtró a Internet ese material de prueba, lo que desató la locura y convenció a Fox para dar luz verde al proyecto
  • Se pone en marcha una campaña de marketing sensacional
  • Finalmente, el 19 de febrero de 2016 ‘Deadpool’ se estrenó con rotundo éxito en más de medio centenar de países.

Deadpool

Sus impresionantes resultados en taquilla y la buena acogida entre los espectadores han marcado, como decía al principio, una especie de antes y después en el género, ya que varios cineastas se están planteando la posibilidad de estrenar los futuros proyectos con calificación para mayores de 18 años. Esto permite más violencia, sexo y un soplo de aire fresco a un universo, el de las adaptaciones de cómic, que de momento no presenta signos de agotarse.

Ingenio, humor y violencia

‘Deadpool’ supone precisamente eso: la diferencia refrescante. El filme que dirige el debutante Tim Miller (a quien seguramente comenzarán a lloverle proyectos) es una cinta de superhéroes distinta a todas las demás. Arriesgada, gamberra y muy divertida, como su protagonista.

Pero lo que la hace realmente especial e ingeniosa es que se ríe de sí misma, desde los créditos iniciales hasta la previsible pero sorprendente escena tras los créditos finales. Ver ‘Deadpool’ es como ver una película de superhéroes mientras la comentas con sus artífices.

Deadpool

Y no lo digo sólo por la frecuencia con que Wade Wilson / Deadpool rompe la llamada cuarta pared (habla directamente al espectador), sino también por las numerosas referencias del guion a las dificultades que superó el proyecto, al recorte en su presupuesto, a otras franquicias de superhéroes o al propio Ryan Reynolds (la portada de la revista que le nombró el hombre más sexy del mundo se ve en algún momento) y sus fracasos anteriores encarnando a personajes de cómic (Linterna Verde y el Deadpool de 2009).

Las metareferencias son la seña de identidad de ‘Deadpool’ y lo que, en mi caso, hace más llevadera la película.

Deadpool y los mutantes

No es oro todo lo que reluce

Porque pese a su facilidad para arrancar carcajadas, para sonrojar o incluso para escandalizar, y lo agradecido que ello resulta, ‘Deadpool’ sólo es una buena película porque su protagonista acapara toda la atención.

Si su presencia fuera menor, la simplicidad de la trama y de los personajes secundarios (Vanesa, Ajax, Coloso… ) destacarían más. Y eso haría del filme de Tim Miller un producto más aburrido, insulso y predecible de lo que realmente es.

Por eso se puede afirmar que Ryan Reynolds es el alma de la película. Él y los guionistas, claro. Escuchar a Deadpool, tanto por lo que dice por el cómo lo dice (otra voz habría hecho un personaje diferente), verle moverse por la escena, reírse de todos… es lo que anima a ver la película más de una vez.

Sin embargo, mantener el equilibrio de la balanza es importante y eso no lo encontramos en ‘Deadpool’, en la medida en que cuanto más esfuerzo se pone en crear un antihéroe que cautive al público menos se dedica a todo lo demás que forma parte de la película.

Ryan Reynolds y Morena Baccarin


Nota: 6 / 10

Para recordar:

Los ingeniosos (y gamberros) títulos de crédito

La voz de Ryan Reynolds 

Las continuas referencias a la propia ‘Deadpool’, las franquicias de superhéroes y el cine en general

La mejor escena poscréditos que he visto en mucho tiempo

La campaña de marketing previa al estreno

Para olvidar:

Que sin su personaje principal, ‘Deadpool’ es bastante insulsa