El término spaguetti westernse asocia en la actualidad al nombre de Quentin Tarantino. El director estadounidense es un confeso devoto de este género que en 2003 presentó su particularísima versión con ‘Kill Bill: Volumen 1’. Ahora, diez años después, por fin ha firmado su propia y auténtica ‘película del Oeste’, Django desencadenado‘, un proyecto que, como no podía ser de otra manera dado el contexto, es el más ‘tarantiniano’ de todos los que ha rodado. Sin embargo, está lejos de ser el mejor.

La sombra de Django

Django desencadenado‘ (Django unchained). 2012. EE.UU.
Dirección: Quentin Tarantino
Guión: Quentin Tarantino
Reparto: Jamie Foxx, Christoph Waltz,

Leonardo DiCaprio, Kerry Washington, Samuel L. Jackson, Walton Goggins,

James Remar y Don Johnson.
Dos años antes de la guerra civil norteamericana, King Schultz (Christoph Waltz), un cazrrecompensas
alemán, promete la libertad al esclavo
Django (Jamie Foxx) si le ayuda a atrapar a unos asesinos. Este, por su parte, busca comprar la libertad de su esposa (Kerry Washington), propiedad del cruel terrateniente Calvie Candie (Leonardo DiCaprio).

‘Django desencadenado’ es un western sangriento donde un esclavo liberado busca venganza. En otras palabras, se trata de una historia muy del estilo Tarantino. Hay baños de sangre, persecuciones, conversaciones pausadas a la luz de la luna y surrealistas monólogos que no dejan indiferente a nadie. Todos ellos elementos comunes de la filmografía del prestigioso cineasta.

Por otra parte, la película es divertida, visual, exagerada, violenta, en ocasiones incómoda y presenta un interesante uso de la música (¿rap en un western?), también marca de la casa.

En esta ocasión, además, se aborda el tema de la esclavitud en Estados Unidos y se hace desde una perspectiva cruel y sin concesiones, lo que ha dado lugar a polémicas (Spike Jonze ha tachado la película de irrespetuosa), pero también ha servido para remover conciencias.

Samuel L. Jackson y Kerry Washington, dos esclavos con opiniones muy distintas

En contra

Sin embargo, a pesar de que ‘Django desencadenado’ es estilo Tarantino en estado puro, no es su mejor película por dos razones fundamentales. Una: el excesivo metraje, casi 3 horas de duración, que da tiempo hasta para contar 4 finales diferentes; y dos: ¿de qué va? Hago esta pregunta porque la historia no tiene un argumento claro, definido y que dote de sentido a todos los elementos del filme, sino que la trama se divide en tres fragmentos: la carrera de Django como cazarrecompensas, el rescate de su mujer de Candieland y la sangrienta venganza, lo que puede despistar al espectador y, por lo tanto, aburrir.

De hecho, da la sensación de que Tarantino ha incluido todas las situaciones que le apetecía rodar (muy bien llevadas, por cierto) sin pensar en su relevancia en el argumento. O, en otras palabras, ha ideado la película como una sucesión de escenas, no como un conjunto. Por eso, un buen tijeretazo parece que hubiera sido necesario. Eso, o lo que en su día hizo con ‘Kill Bill’, que consistió en dividir el filme en dos capítulos y dotar a cada uno de identidad propia.

Chorros de sangre marca de la casa

A favor

Aún así, ‘Django desencadenado’ se disfruta. El guión de Tarantino es, una vez más, la gran joya del filme. Sus nominaciones a varios premios, incluidos los Óscar, lo demuestran. Frases ingeniosas, tensos intercambios dialécticos, situaciones de resolución impredecible… hacen del libreto una maravilla para ver, escuchar y, por qué no, también leer.

Los actores, además, ofrecen memorables interpretaciones que ensalzan aún más el valor del guión. Christoph Waltz, por segunda vez a las órdenes de Tarantino, es la estrella de la cinta y, como leí en alguna parte, el intérprete idóneo para poner voz a los enrevesados diálogos que firma el director.

Christoph Waltz y Jamie Foxx

¿Waltz o DiCaprio? 

Waltz da vida a King Schultz, el cazarrecompensas de origen alemán que ofrece la libertad a Django si le ayuda a capturar a su próxima presa y que con el tiempo se convierte en su mentor y protector.  Magnético, divertido, entrañable… desde su primera aparición Waltz se adueña de la película y brilla con luz propia.

Pero en cuanto entra en escena Leonardo DiCaprio con su malvado e insensible Calvin Candie, parte de la luz que enfoca a Waltz se desvía al popular actor. DiCaprio ofrece una nueva interpretación memorable en su primer rol de villano, con la fuerza y el dramatismo que acostumbra y aderezada con un acento sureño (en versión original) que le sienta como un guante.

Leonardo DiCaprio es el villano de la función

Resulta complicado elegir entre Waltz y DiCaprio. Sus encuentros generan, de hecho, las escenas más interesantes del filme. Sin embargo, y por mucha debilidad que sienta por Leo, he de admitir que es el intérprete austríaco el que realmente se come la pantalla.

Aunque con Samuel L. Jackson en escena, todos los ojos de fijan en él. Su esclavo Stephen, cruel y simpático al mismo tiempo, aporta el toque de frescura que toda historia necesita.

Al final, quien menos interés despierta es, precisamente, el protagonista, Django. Sí, apreciamos el carácter misterioso y temible del esclavo liberado, pero Jamie Foxx apenas logra transmitir más.

Leonardo DiCaprio, Samuel L. Jackson, Christoph Waltz y Jamie Foxx

Veredicto

En definitiva, y por lo que a mí respecta, ‘Django desencadenado’ ha supuesto cierta decepción. Acostumbro a esperar cada película de Quentin Tarantino como agua de mayo, más si se trata de un western e incluye a Leonardo DiCaprio y Christoph Waltz en el reparto, y por eso nunca imaginé que podría llegar a reprimir tantos bostezos durante el visionado. Sí, la cinta ofrece un buen puñado de escenas memorables, pero falla en el manejo del ritmo y la tensión y se hace muy, muy larga.

 

Nota: 7 / 10Para recordar:

  • El guión de Quentin Tarantino: para ver, escuchar y leer repetidas veces.
  • Dos escenas puramente ‘tarantinianas’: la discusión de las capuchas y la explicación del cráneo.
  • El carisma de Christoph Waltz a las órdenes de Tarantino.
  • Leonardo DiCaprio en un papel en el que nunca antes le habíamos visto.
  • El descubrimiento de Kerry Washington (descubrimiento, al menos, para mí) y la simpatía que despierta Samuel L. Jackson.

Para olvidar:

  • Que el disfrute se convierta en aburrimiento por esas casi 3 horas de duración.
  • Que Leonardo DiCaprio haya perdido una nueva oportunidad de ganar el Óscar por la facilidad con que Christoph Waltz se come la pantalla.