Preguntan en un foro sobre ‘El dictador‘ si existe alguien mayor de 30 años que haya disfrutado con la película. Comprendo perfectamente el por qué de esa pregunta. Más allá del irreverente y oportuno sentido del humor de Sacha Baron Cohen, guionista y actor protagonista del filme, ‘El dictador’ es una suma de groserías y situaciones forzadas que seguramente sólo hacen reír a los que aún se sonrojan si escuchan ‘caca, culo, pedo, pis’. Sí, también es una atrevida parodia de los regímenes totalitarios que merece la pena ver por su descaro y que contiene, además, una crítica sutil al idealismo democrático y los perjuicios hacia el Islam. Pero toda esa profundidad se desvanece debido a un guión simplón y previsible. Y, lo que es peor, la comicidad ni siquiera divierte porque los mejores gags ya los había desvelado el tráiler.

Ben Kingsley y Sacha Baron Cohen en 'El dictador'
Ben Kingsley y Sacha Baron Cohen en ‘El dictador’

 El dictador‘ (‘The dictator’). 2012. Estados Unidos.
Dirección: Larry Charles
Guión: Sacha Baron Cohen, Alec Berg, David Mandel y Jeff Schaffer.
Reparto: Sacha Baron Cohen, Ben Kingsley, Anna Faris, Jason Mantzoukas y John C. Reilly.
El almirante general Aladeen es el líder supremo de Wadiya, un pequeño país norteafricano rico en petróleo. Cuando la comunidad internacional le presiona para que instaure la democracia, Aladeen viaja a Nueva York para calmar los ánimos y que así proseguir tranquilo con su programa secreto de armas nucleares.Pero su viaje a América se complicará.

Cuenta Sacha Baron Cohen, posiblemente el actor con menos vergüenza de la actualidad, que basó su personaje de ‘El dictador’ en Muamar el Gadafi. Es cierto que su Aladeen tiene un poco de Gadafi -ese grupo de mujeres guardaespaldas-, pero también de Saddam Hussein -armas nucleares- e incluso Kim Jong-Il -todo el régimen se basa en su figura-. En realidad, es una parodia de dictador excéntrico y estúpido que precisa de referencias del mundo real para conectar con los espectadores.

De esta forma, ‘El dictador’ se convierte en una crítica encubierta al totalitarismo e incluso al ideal de la democracia, que se hace pasar por comedia para que sus puñales hacia uno y otro lado pasen desapercibidos por el grueso de la audiencia.

Anna Faris y Sacha Baron Cohen
Anna Faris y Sacha Baron Cohen

El problema es que la comedia pesa mucho. Lo que es peor: sigue el patrón común en Hollywod, es decir, comentarios soeces, situaciones incómodas y mucha grosería; lo que, unido al desgastado desarrollo de ‘chico conoce a chica y entonces cambia’, hace de ‘El dictador’ una tonta película más del montón.

La huella que deja es, por tanto, muy superficial, y, de hecho, ha causado más conmoción la actividad promocional previa al estreno del filme -como, por ejemplo, esas cenizas de Kim Jong-Il que se colaron en la ceremonia de los Oscar- que la película en sí.

Sacha Baron Cohen y Megan Fox
Sacha Baron Cohen y Megan Fox

Ni siquiera Sacha Baron Cohen, un intérprete más que competente, brilla en su actuación. Mucho menos Anna Faris, siempre cómoda en sus papeles cómicos; o Ben Kingsley, a quien, no obstante, se lo permitimos todo. Quizás la única actriz que sale ganando en este proyecto es Megan Fox, y únicamente por atreverse a reírse de sí misma. Eso, en realidad, dice bien poco de esta película.

Si uno olvida la ligera decepción que supone ‘El dictador’, un título del que esperábamos más ironía y menos tontería, puede que se deje llevar por su fácil historia y esté entretenido durante la hora y media que dura. Pero que no espere grandes giros argumentales, un guión redondo -deja muchos huecos por rellenar- o una actuación sublime. Basta con que se conforme con un pelín de mala leche, los cameos de famosos y ver la plaza de España de Sevilla reconvertida en Wadiya.

Nota: 5 / 10
Para recordar:
Sacha Baron Cohen, ataviado del dictador en el festival de Cannes
  • La intensa y desvergonzada campaña promocional.
  • Que Larry Andrews y Sacha Baron Cohen no se corten un pelo al ridiculizar el integrismo islámico. 
  • Los gags que, aunque divertidos, de tantas veces vistos en el tráiler pierden su efecto: los juegos olímpicos de Wadiya, Megan Fox, sacando la basura… 
  • El vuelo en helicóptero.  

Para olvidar: 

Anna Faris
  • Lo absurda que resulta la historia de amor. 
  • La escena del parto. 
  • Todo lo que el guión no explica: las falsas ejecuciones, por qué Aladeen sabe lo del petróleo, la traición…