¿Gatsby? ¿Qué Gatsby?”, pregunta Daisy la primera vez que
escucha el nombre del propietario de la lujosa mansión al otro lado de la
bahía. Y es que Gatsby sólo puede haber uno. Vividor,
enigmático, soñador de personalidad arrolladora y un interior tan complejo
como, al mismo tiempo, fácil de descifrar. Conocer a Gatsby es como vivir un
extraño sueño
, al menos así le ocurre al narrador de la historia, Nick Carraway. Y así lo transmite también el
realizador Baz Luhrmann a través de su estética y esos primeros planos que
dicen mucho más que los diálogos. ‘El gran Gatsby‘, la última adaptación de la
famosísima novela de F. Scott Fitzgerald, es un espectáculo visual digno de una
historia inmortal sobre los excesos y las apariencias
.

Leonardo DiCaprio es Gatsby

‘El gran Gatsby’ (The great Gatsby). EE. UU. 2013.

Dirección: Baz Luhrmann
Guión: Baz Luhrmann y Craig Pearce, a partir de la novela de F. Scott Fitzgerald
Reparto: Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire, Carey Mulligan, Joel Edgerton, Elizabeth Debicki, Isla Fisher y Jason Clarke.
Es 1922, una
época de moral ligera, jazz, contrabando
y una Bolsa en ascenso. Nick (Tobey Maguire), que intenta abrirse camino en Nueva York, vive al lado de un misterioso millonario, Jay
Gatsby (DiCaprio), justo al otro lado de la bahía donde residen su prima
Daisy (Carey Mulligan) y su marido Tom (Joel Edgerton). Nick será testigo de una historia de amor
imposible y sueños incorruptibles
.

Personajes complejos
Adaptar la obra de F. Scott Fitzgerald a la gran pantalla
parece un trabajo apetecible y arriesgado al mismo tiempo. Por un lado, la
historia del misterioso Gatsby y su romance con Daisy tiene la fuerza
suficiente
como para que el espectador quede atrapado en la trama sin importar
el envoltorio en el que se le presenta. Por el otro, la complejidad interior de
los personajes
exige contar con unos intérpretes habilidosos que puedan expresar
tanto o más con sus gestos y miradas que con las palabras que salen de su boca.
En ese sentido, Leonardo DiCaprio y Carey Mulligan son, como
se ha demostrado, una apuesta segura. Él hace suyas todas las escenas que
protagoniza (aunque, al contrario de los algunos creíamos, no es éste el mejor
trabajo de su carrera) y vuelve a dejar claro que nadie mejor que él para
interpretar un violento ataque de ira. Ella, por su parte, transmite
fragilidad, confusión, decisión e incertidumbre. Se trata de la Daisy perfecta
que posiblemente reporte algún premio a su actriz.
Gatsby y Daisy
Digno de mención también es el trabajo de Joel Edgerton, que
aprovecha una de sus pocas oportunidades con un papel importante para comerse
la pantalla. Tom Buchanan es, quizás, el personaje más memorable de esta
producción
.
Una interminable fiesta
Habiendo dejado claro que la elección de los actores es
acertada
(hasta Tobey Maguire molesta menos de lo acostumbrado), llega el turno
de hablar del envoltorio. Y en ese punto es donde más críticas le han llovido
al director, Baz Luhrmann. Casi tantas como halagos.
En mi opinión, el espectáculo visual y musical que Luhrmann
hace de la película refleja a la perfección el exceso de las fiestas que Gatsby
organiza
y que caracteriza, en general, a toda una época tal y como quiso
plasmar Fitzgerald en su novela.
Fiesta en la mansión-castillo Gatsby
Además, los decorados y las tomas aéreas recrean unos
alrededores de Nueva York que parecen de juguete
, lo que acentúa esa sensación
de estar viviendo un sueño del que sabemos que en algún momento tendremos que
despertar. Un sueño que, en realidad, es en el que está inmerso Jay Gatsby,
quien ha llegado a creer que puede conseguir todo lo que desea y hacer realidad
las fantasías que albergaba de niño.
‘El gran Gatsby’ arranca como una monumental fiesta y termina
como el despertar trágico de un sueño que siempre fue eso, sólo un sueño
. Un
destino que se palpa en la estética, se aprecia en la narración voz en off y
supone el final redondo a un filme que comienza con el destello de una luz
verde esperanza.
Deja huella
Puede que ‘El gran Gatsby’ no logre los grandes premios a los
que parecía destinada, incluido el ansiado Óscar para Leonardo DiCaprio, o que
haya generado opiniones encontradas, y puede, incluso, que no se trate de la
mejor adaptación de la novela de F. Scott Fitzgerald (ahí no puedo opinar
porque esta es la única que conozco).
Pero lo cierto es que el filme de Baz Luhrmann es un
espectáculo visual, sonoro y argumental que genera infinidad de sentimientos,
entretiene e intriga
(aunque la labor de edición es mejorable) y muestra a la
perfección la decadencia de la grandiosidad de los años 20 en Estados Unidos
.
Es, además, una película con todas las papeletas para convertirse en una cinta
que uno puede ver una y otra vez sin cansarse.
Nota: 7 / 10

Para recordar:

  • Los escenarios de cuento
  • Carey Mulligan y Joel Edgerton.

Para olvidar:

  • Tobey Maguire resulta, de nuevo, de lo más anodino.