Cuando hace un año se estrenó ‘El Hobbit: Un viaje inesperado‘ después de siete sin Tierra Media, muchos acudimos al cine esperanzados de volver a maravillarnos con el universo de Tolkien que tan bien supo trasladar a la pantalla el director Peter Jackson. Pero lo que encontramos frente a nosotros fue una película interminable plagada de escenas intrascendentes y situaciones cómicas sin chispa que provocaba somnolencia aguda. Ahora, quienes hemos decidido ver su secuela lo hemos hecho conscientes de que El Hobbit: La desolación de Smaug iba a ser larga y, probablemente, aburrida. Pero, por fortuna, el argumento ha alcanzado terrenos más interesantes, el drama se ha acentuado, hemos conocido a personajes que derrochan carisma y la tonta misión de un grupo de enanos acompañados por un hobbit ha ganado la épica que necesitaba.

El Hobbit: La desolación de Smaug‘ (The Hobbit: The Desolation of Smaug). 2013. EE.UU. Nueva Zelanda.
Dirección: Peter Jackson
Guión: Peter Jackson, Fran Walsh, Philippa Boyens y Guillermo del Toro.
Reparto: , , , , , , Luke Evans y .
Tras escapar de los orcos, Gandalf, Bilbo y los 12 enanos continúan su viaje hacia la Montaña Solitaria. Pero nuevos obstáculos, y nuevas razas, se interpondrán en su camino.

A pesar de que el segundo capítulo de la aventura de ‘El Hobbit’ intriga y entretiene más que su predecesor, la trilogía no logra zafarse de la etiqueta de ‘producto sucedáneo’ de la ya legendaria Guerra del Anillo, lo cual sólo perjudica la valoración final, porque aquélla era una saga de altísima calidad y ésta no le llega a la suela de los zapatos.

Sin embargo, aunque las comparaciones son desastrosas, Peter Jackson insiste en recordarnos su anterior trilogía una y otra vez, nada más arrancar la película repitiendo un cameo que ya tuvo en ‘La comunidad del anillo’ y luego con subtramas como la imposible historia de amor que protagoniza una elfa o escenas que nos suenan mucho como, por ejemplo, Gandalf blandiendo su vara frente al enemigo.

Los paisajes de cuento son otra constante en la película

Los continuos guiños a ‘El señor de los anillos’ son intencionados, por supuesto, pero lo único que denotan es falta de imaginación, cuando dudo que esa fuera la intención.

Exceso

Centrándonos en ‘La desolación de Smaug’, la aventura del hobbit entra, por fin y como decía al principio, en su fase más interesante. El Bosque Negro y el asalto a la Montaña Solitaria son dos de los mejores capítulos de la novela escrita por J.R.R. Tolkien; mientras que el protagonismo de personajes como los elfos o Bardo hacen mucho más atractivo el recorrido por el filme.

Los jinetes del barril

Sin embargo, Peter Jackson, quien, sinceramente, parece un director muy distinto de aquel que ganó el Óscar con ‘El retorno del Rey’, lleva su afición al exceso hasta tal punto que arruina esas dos esperadas secuencias. La primera con una eterna y confusa persecución por el río y la segunda con una también eterna e incoherente lucha contra el dragón en el corazón de la Montaña Solitaria.

En general, el guión extiende prácticamente todas las situaciones que narra el libro en un afán por aportar dramatismo. Esa fórmula no funciona en las dos mencionadas, pero sí lo hace, por ejemplo, con la introducción de Bardo, el barquero de la Ciudad del Lago que parece ser la única persona que comprende el alcalce de la furia del dragón Smaug.

Bardo, el Aragorn de esta trilogía

Aunque sólo sea por Smaug

Smaug supone, también, un acierto. De hecho, el dragón de la Montaña Solitaria que guarda celoso el tesoro de los enanos es la más poderosa razón para ver esta película. Y eso que en la mayoría de nuestros cines no podemos disfrutar de la asombrosa voz de Benedict Cumberbatch.

Smaug el temible

En cuanto al resto de personajes, el Bilbo de Martin Freeman pierde algo de protagonismo en un reparto tan numeroso; Richard Armitage sigue ganando adeptos a su causa gracias al enorme carisma que desprende su Thorin Escudo de Roble; Lee Pace resulta sorprendentemente temible como el elfo Thranduil; Legolas agrada a los nostálgicos pero Orlando Bloom demuestra que aún no ha aprendido a cambiar de gesto; la Tauriel de Evangeline Lilly se especializa en situaciones forzadas; y Luke Evans reivindica un ‘spin-off’ para su Bardo.

Legolas necesitaba una ‘amiga’

Menos mal que el desenlace con fundido a negro deja a más de uno boquiabierto y sitúa la emoción en un nivel altísimo para que, a pesar del bochorno que a veces produce ‘El Hobbit: La desolación de Smaug’, nos animemos a ver el capítulo final.

Nota: 6 / 10

Para recordar:

  • Smaug el temible. 
  • Bardo el arquero. 
  • Que, después de 14 años, por fin veamos de cerca al malo malísimo de este universo. 
  • El final.

Para olvidar:

  • ¿Un romance entre una elfa y un enano? ¡Venga ya! 
  • El abuso de los efectos digitales en las exterminaciones de los elfos. 
  • Lo mucho que esta saga está perjudicando la imagen de Peter Jackson y compañía.