¿Era necesario un nuevo Superman en el cine? Sí, para acercar a las nuevas generaciones uno de los superhéroes más emblemáticos de la historia del cómic y el que muchos consideramos, de hecho, el superhéroe por excelencia. ¿Ha satisfecho las expectativas esta versión dirigida por Zack Snyder, después de la decepción que supuso en 2006 ‘Superman returns’ de Bryan Singer? No, lamentablemente no. ‘El hombre de acero’ es una película entretenida, espectacular y con una faceta menos cómica y más épica del alienígena venido de Krypton, pero uno se queda con la sensación de que en unos pocos días no se acordará de ella.

Superman quiere volver a volar alto

‘El hombre de acero’ (Man of steel). EE.UU. 2013.
Dirección:
Guión: David S. Goyer
Reparto: Henry Cavill, Amy Adams, Michael Shannon, Russell Crowe, Diane Lane, Laurence Fishburne, Christopher Meloni y Kevin Costner.
Un niño descubre que posee poderes extraordinarios y que no pertenece a
este planeta. En su juventud, viaja para descubrir sus orígenes y las
razones por las cuales ha sido enviado a la Tierra. Pero el héroe que
lleva dentro tiene que emerger para que pueda salvar al mundo de la
aniquilación.

Cualquier nueva versión de Superman siempre ha llegado precedida de muchas, y generalmente altas, expectativas. Pero lo de ‘El hombre de acero’ superaba lo predecible. Según se iban conociendo nuevos datos de este proyecto, más nos íbamos emocionando los seguidores del héroe. Hasta el punto de que con Zack Snyder confirmado en la dirección, Christopher Nolan como productor y un nutrido grupo de respetables intérpretes en el reparto, dábamos por seguro un magnífico resultado. Más después de ver el que a mi juicio es uno de los mejores tráilers del último año.

Por eso al escuchar las primeras críticas sobre la película que venían del otro lado del Atlántico sentimos cómo el corazón nos daba un vuelco. ‘El hombre de acero’ no convencía a todos, ni siquiera a la mayoría, y eso resultaba sospechoso.

Un nuevo traje para un nuevo héroe

Pero la esperanza, esa esperanza que al parecer simboliza la famosísima ‘S’ de Superman, es lo último que se pierde, y me senté en la butaca de cine con la ilusión de volver a enamorarme de Clark Kent y su historia. Pero no pudo ser.

Lo pasé bien, sí, disfruté del grandioso espectáculo de acción y efectos que ofrece el último tramo del filme, vibré con la efectiva banda sonora de Hans Zimmer y me sorprendí con los inevitables cambios respecto a las versiones más conocidas del héroe. Sin embargo, salí de la sala con cierto abatimiento y la sensación de que con ese material se podía haber generado una película mucho, mucho mejor.

Un tráiler extendido

Michael Shannon es Zod, el gran villano

El primer nombre culpable de ese fracaso que me vino a la mente fue . Porque de principio a fin, ‘El hombre de acero’ parece un interminable tráiler donde cada escena de acción da paso a un momento de charla con música emotiva  y éste, a su vez, precede a otra gran escena de acción y así sucesivamente. Se trata, en definitiva, de un acelerado montaje (aquí habría que señalar también al editor David Brenner) donde no hay pausas para conocer de cerca a los personajes, comprender sus motivaciones y emocionarnos con sus victorias y/o derrotas.

‘El hombre de acero’ es una montaña rusa de acción y efectos donde el quid del argumento, es decir, el conflicto interno de Clark sobre si convertirse en un héroe o dejar morir a quienes puede rescatar, queda diluido entre tanta explosión y edificio derrumbándose.

Así, por mucho sentido trágico que tenga el guión de David S. Goyer, en el que colaboró el mismísimo Christopher Nolan, la puesta en escena lo anula. Lo cual es una pena, ya que la historia es, a mi parecer, el punto fuerte del filme.

Clark al rescate

Crisis existencial

Como era de esperar, Nolan y Goyer han querido renovar el relato de Superman conocido por todos. Para empezar, han desechado por completo la icónica imagen del reportero de gafas que se enfunda el traje del héroe en una cabina de teléfonos para hablar de un personaje distinto, el de un alienígena que se pasa media vida buscando su lugar en el mundo. Kal-El es un ser solitario, huidizo, que no saldrá de su armario particular hasta que no le quede otra opción.

Por eso, Krypton, el planeta de origen de Kal-El, tiene un papel protagonista en la trama. El guión muestra un mundo complejo y frío donde los niños nacen codificados para cumplir la función que se les ha asignado y en el que, de haber sobrevivido, el pequeño de los El hubiera sido diferente a todos los demás.

En este contexto, el Clark Kent que todos tenemos en mente no existe. Esa es quizás la gran sorpresa del filme, que no veamos a un tipo torpe con gafas desapareciendo en el momento oportuno, y, por lo que a mí respecta, es también uno de los principales errores de la cinta, porque resulta complicado y mucho menos atractivo entender a Superman sin su álter-ego.

Lois sin Clark no es Lois

Perry White y Lois Lane en el Daily Planet

Para colmo, Lois Lane también necesita a Clark Kent para generar interés. Es, precisamente, su relación de colegas de trabajo lo que convierte a esta pareja en uno de los dúos con más química del cómic. Así, sin Clark, Lois es sólo una periodista con buenos recursos que acaba reconvertida en damisela en apuros. Carece de fuerza y magnetismo. Por lo que no, Amy Allen tampoco encarna a la mejor señorita Lane hasta la fecha.

En general, todos los actores convencen más o menos en sus papeles, sobre todo el más importante, Henry Cavill, que aporta realismo y drama al superhéroe de las mallas azules. En cuanto al resto, Russell Crowe interpreta a un perfecto Jor-El; Michael Shannon como el general Zod agrada a pesar de que en ocasiones sobreactúa; Diane Lane como Martha Kent es todo lo encantadora y comprensiva que se le presupone; y Kevin Costner carece de la fuerza filosófica que debería tener Jonathan Kent.

Jonathan Kent revelándole el mundo al joven Clark

Con todo, y a pesar de los esfuerzos de Snyder, Nolan y compañía por crear un nuevo súperhombre de culto, sólo puedo añadir una cosa más: el ‘Superman’ dirigido en 1978 por Richard Donner sigue siendo, hasta la fecha, la mejor versión en la pantalla grande del hombre de acero.

Nota: 6 / 10

Para recordar:

  • Henry Cavill convence como el nuevo Superman, que, al fin y al cabo, es lo más importante. 
  • El parecido físico de las tres versiones de Clark Kent. 
  • El protagonismo de Krypton
  • Detalles del argumento: la explicación del traje, el Clark rescatador desde muy pequeño, la Lois Lane no ajena a lo que sus ojos ven (Superman con gafas).

Para olvidar:

  • La sensación de que se trata de un tráiler muy extenso
  • La ridícula muerte de Jonathan Kent.