La novela que escribió el irlandés John Boyne en 2006 y que se convirtió en best-seller en las librerías de medio mundo tenía como punto fuerte que el lector iba descubriendo el argumento a través de un niño de 8 años. Así, siempre y cuando no se supiera nada de la trama -como el propio Boyne recomendaba en la contraportada del libro-, la sorpresa era mayúscula al encontrarnos a las mismas puertas de Auschwitz, y esa ingenuidad con que se describía el campo de concentración producía un efecto aún más impactante que el esperado. Sin embargo, la sorpresa desaparece inevitablemente con la película -sólo el cartel nos cuenta ya de qué va-, y las deducciones de Hugo sobre lo que ocurre en el campo pierden parte de su magia. Aún así, El niño con el pijama de rayas‘ es una película entretenida y evocadora que aporta otro punto de vista a la narración cinematográfica del exterminio nazi.

Una amistad difícil

El niño con el pijama de rayas‘, 2008. Reino Unido, Estados Unidos.

Dirección: Mark Herman.
Guión: Mark Herman y John Boyne (autor de la novela).
Reparto: Asa Butterfield, Vera Farmiga, Cara Horgan, Amber Beattie, David Thewlis,
Rupert Friend y Jack Scanlon.
Berlín, 1942. Bruno es un niño de ocho años que se traslada con su familia a una casa en el campo. Allí conocerá a Shmuel, un chico de su edad que viste un pijama de rayas y vive rodeado de una alambrada. 

Los protagonistas de esta historia no son judíos apresados, ni huidos, ni ricos alemanes que les ayudan a sobrevivir. En ‘El niño con el pijama de rayas’ el argumento gira en torno a la familia del general nazi responsable del campo de concentración de Auschwitz, donde vemos diferentes actitudes ante el trato de los judíos: tenemos al soldado que cumple órdenes sin cuestionar su moralidad, la esposa sumisa que no quiere ver lo que ocurre en realidad, la adolescente enfebrecida por proclamas y promesas y el niño que no comprende por qué todos los judíos son malvados.

Vera Farmiga y David Thewlis, ¿matrimonio feliz?

Aunque en teoría es la visión del niño la clave de la historia, la que más atractiva -al menos ése es mi caso- es la de la madre. La horrible verdad que esconden sus miradas y sus gestos estremece, mucho más que las infantiles preguntas y deducciones de su hijo. Es la actriz Vera Farmiga la que aporta el dramatismo a la historia, mientras que la relación entre los dos niños, Hugo y el del pijama de rayas, no tiene ni la química ni la emoción necesaria para atrapar al espectador.

No obstante, el joven Asa Butterfield, que interpreta a Hugo, demuestra una gran calidad interpretativa. Lo que ocurre es que el otro niño, a quien da vida Jack Scanlon, no resulta tan convincente -además, aparenta ser bastante menos ingenuo que en la novela- y su relación de amistad tampoco se explora tanto como, por ejemplo, los entresijos de la vida familiar.

Jack Scanlon, el niño con el pijama de rayas

El resultado final es una bonita película -sí, sí, bonita- sobre lo que ocurre al otro lado de la alambrada, con una evocadora puesta en escena, un reparto acertadoDavid Thewlis y Rupert Friend ponen la piel de gallina en su escena en el comedor-, una efectiva banda sonora obra de James Horner y una última escena inolvidable.

Nota: 6 / 10
Para recordar:
Vera Farmiga, siempre estupenda

– El descubrimiento del niño Asa Butterfield.

– La actuación de Vera Farmiga. Película en la que participa, película en la que brilla.

– La escena de la cena familiar, el único momento de verdadera tensión de toda la trama.

Para olvidar: 
Asa Butterfield, nuevo niño prodigio

Que se pierda el efecto sorpresa en el argumento, que, en mi opinión, es una de las claves del éxito de la novela.