Cualquiera que haya visto El renacido‘ (2015) coincidirá conmigo en que se trata de una película para ver en pantalla grande. Así que si estás esperando a verla en televisión o plataformas digitales o tienes pensado conseguirla por otros medios, no lo hagas. Porque en ese caso te perderías el espectáculo de imágenes, movimiento, sonido y luz que te ofrece el último filme de Alejandro González Iñárritu. Una película impecable en la técnica, también memorable en la parte interpretativa (poco se le puede reprochar al muy probable Oscar de Leonardo DiCaprio), pero, sobre todo, una película cuya puesta en escena te sumerge en la dureza y la agonía de la supervivencia por parte del personaje de Hugh Glass (DiCaprio).

Y pese a que me atrevo a recomendarte que vayas al cine, te advierto sin embargo que ‘El renacido’ no está hecha para todos los públicos. Dura 156 minutos que parecen, en efecto, 156 minutos. La acción transcurre sin prisa, apenas hay diálogo y el viaje que emprende Glass no esconde grandes giros argumentales. Tampoco se trata, en mi opinión, de la mejor actuación de DiCaprio hasta la fecha, ni del trabajo más logrado del director mexicano. Pero es digna de ver.

“As long as you can still grab a breath, you fight”
(Mientras puedas respirar, lucha)
Hugh Glass (Leonardo DiCaprio)

Leonardo DiCaprio en El renacido

Como si estuviéramos allí

Que ‘El renacido’ es una belleza queda patente en el primer minuto, con esa secuencia onírica donde el otro gran triunfador de la cinta, el director de fotografía Emmanuel Lubezki, despliega sus mejores armas.

De ahí pasamos a una escena en un río y al primero de los muchos planos secuencia que serán rasgo definitorio de la película. En ese río, o riachuelo, escuchamos cómo fluye el agua, detectamos los animales que merodean cerca… y vemos cómo los rayos de sol se cuelan entre los árboles. Lo sentimos como si estuviéramos allí. Y cuando a esa sensación le sumamos la tensión de la trama, que transcurre en una zona llena de peligros, recordamos que la magia del cine es precisamente eso: transportarte a un lugar donde en realidad no estás.

Es lo que consigue Iñárritu con su hábil narración, Lubezki con su espectacular manejo de la luz natural y en general todo el equipo técnico con su trabajo: desde los encargados de los efectos visuales (espectacular el ataque del oso) hasta la diseñadora de vestuario (Jacqueline West).

Nos transportan a los impenetrables bosques de la América de principios del siglo XIX en pleno invierno para que sintamos el frío, el hambre y el miedo que debieron de sentir el auténtico Hugh Glass y sus hombres cuando la historia real que adapta la película sucedió.

Forrest Goodluck da vida al hijo de Glass

Deja mal cuerpo

Así, ver ‘El renacido’ supone asistir a una experiencia desagradable debido a su realismo, que se acentúa cuando la imagen muestra de forma explícita la violencia de los enfrentamientos entre indígenas y tramperos.

Iñárritu tampoco se corta un pelo a la hora de relatar el padecimiento de Glass desde que una osa grizzly le ataca y sus compañeros le abandonan en el bosque dándole por muerto. Lo que permite que el actor Leonardo DiCaprio interprete uno de los papeles más físicos de su carrera (nunca había tenido tan poco diálogo) y, con él, esté a un paso de conseguir su primer (y más que esperado) premio Oscar.

Leonardo DiCaprio en El renacido

El talento de DiCaprio

Como comentaba al principio, la de Hugh Glass no es, a mi parecer, la interpretación más brillante del actor -prefiero los numerosos matices de Jordan Brelfort en ‘El lobo de Wall Street‘ (2013)- pero sí una indispensable. Y por una razón fundamental: DiCaprio demuestra que es uno de esos pocos actores que pueden soportar sin apenas diálogo todo el peso de una trama y aguantar la cámara a sólo un palmo de su cara. Tan cerca llega a tenerla que por momentos su respiración empaña la imagen (Iñárritu, siempre en busca de la novedad, arriesga y acierta al acercarse tanto a los actores).

DiCaprio, pues, hace gala en ‘El renacido’ de su fuerza, su imponencia, su gestualidad y su coraje. ¿Por qué coraje? Por implicarse en una producción que es tan famosa por las duras condiciones del rodaje como por sus 14 nominaciones a los Oscar; por luchar, agonizar, llorar, arrastrarse, matar… e incluso comer carne cruda y alguna otra sorprendente situación que no quiero desvelar.

El renacido

También ha sido valiente por soportar, como decía antes, la carga de enfrentarse a la cámara solo y sin diálogo. Y sobre todo por regalarnos una interpretación tan o más intensa como las otras muchas de su carrera.

Su compañero de reparto, Tom Hardy, brilla como villano, dejando claro que son los personajes de dudosa moralidad los que mejor se le dan. Domhnall Gleeson (últimamente en todas partes) y Will Poulter cumplen desde un segundo plano con el encargo de ayudar a que fluya la historia.

Tom Hardy es Fitzgerald

Sólo una vez

‘El renacido’ fascina por varias razones: DiCaprio, el relato, la violencia, la acción o, en mi caso, la belleza de las imágenes y el contraste que muestran entre naturaleza y ser humano.

Pero, y aquí retomo la otra idea del inicio, el filme no es apto para todos. Como casi cualquier otro relato de supervivencia en solitario -‘Buried (Enterrado)‘, de Rodrigo Cortés, es una excepción-, ‘El renacido’ avanza con lentitud y pocas palabras, lo que hace que la película pueda resultar aburrida. Sobre todo cuando el metraje sobrepasa las dos horas y media de duración.

Confieso que hubo varias ocasiones en el cine en las que me percaté de dónde estaba y de las personas que me rodeaban, es decir, desvié la atención, algo que no me pasa cuando estoy viendo una película excelente. Puede incluso que reprimiera algún bostezo. Quizás lo onírico, lo filosófico y el énfasis en la imagen frente al diálogo no van conmigo.

O puede que ‘El renacido’ sea simplemente eso, un filme espectacular en la forma, arriesgado, en cierto modo único, pero que se hace muy largo y no atrapa.

Como leí en un foro de cine, ‘El renacido’ figura entre las mejores películas que no vería dos veces.

Domhnall Gleeson es el capitán Henry


Nota: 7 / 10

Para recordar:

Los planos secuencia de Iñárritu

Que la sensación de peligro impregne toda la película

Qué planos tan hermosos construidos con luz natural

El tema principal de la banda sonora de Alva Noto y Ryuichi Sakamoto

La intensidad de Leonardo DiCaprio

El buen hacer de Tom Hardy como villano

Para olvidar:

Que arrebate (tiene bastantes posibilidades) el Oscar a la mejor película a filmes más notables como Spotlight o ‘Mad Max: Furia en la carretera