Da la sensación de que ni los responsables de distribuir la adaptación estadounidense de la argentina ‘El secreto de sus ojos‘ confiaban en el producto. ¿Por qué si no iban a convertir el título original ‘Secret in their eyes’ en el anodinoEl secreto de una obsesión? Cierto es que cualquier remake made in Hollywood inspira desconfianza, más cuando la obra que versiona es una joya reciente del cine internacional y, por lo tanto, no existe excusa para el proyecto salvo la de hacer caja a costa del talento de otra persona, en este caso de Juan José Campanella, guionista y director del filme argentino. Sin embargo, si se entierran los prejuicios y se hace el esfuerzo de olvidar la vibrante química en pantalla de los actores Ricardo Darín y Soledad Villamil, que contrasta con la frialdad que transmiten sus alter ego Chiwetel Ejiofor y Nicole Kidman… si se obvia todo eso, ‘El secreto de una obsesión’ no es tan mala película.

“Justice… I owe my daughter that”
Jess (Julia Roberts)

De todos modos, la existencia de ‘El secreto de una obsesión’ no beneficia ni a la cinta de Campanella ni, por el hecho de llevar la etiqueta de remake, a sí misma. Porque quienes hemos vista ambas películas tendemos a hablar de las diferencias entre ambas y en esa comparación la cinta estadounidense sale perdiendo.
La principal contrapartida de que Hollywood haya adaptado ‘El secreto de sus ojos’ (2009) es que muchos espectadores verán primero la versión norteamericana y, o bien ignorarán la argentina, o bien acudirán a ella conociendo de antemano las sorpresas del argumento. En el primer caso, se quedarán sin descubrir una obra maestra del cine reciente cuyo Oscar a la mejor película extranjera es merecidísimo. En el segundo, el efecto de ciertas revelaciones perderá su impacto, aunque también hay que admitir que el filme argentino ya es una maravilla sólo con sus diálogos.

Nicole Kidman en El secreto de una obsesión

La película escrita y dirigida por Billy Ray (‘El precio de la verdad’) narra la persecución del principal sospechoso de un asesinato, el de la hija de una agente del FBI (Julia Roberts), y lo hace en dos tiempos: en el momento en que sucedió y quince años después, cuando el caso ya ha sido cerrado. Todo ello con varias y complicadas relaciones personales de fondo.

El resultado, como decía más arriba, está bien. La historia mantiene un buen ritmo de principio a fin, la trama genera intriga, los saltos temporales encajan en la estructura, Chiwetel Ejiofor convence en el papel protagonista… En definitiva, el filme de Billy Ray atrapa con facilidad, resulta entretenido y no deja mal de sabor de boca. Pero, una vez más, no es Juan José Campanella…

Julia Roberts y Chiwetel Ejiofor

El principal motivo de rechazo es lo mucho que chirría la relación entre los personajes de Ray (C. Ejiofor) y Claire (N. Kidman). Con la información que nos da la película y las sensaciones que transmiten los personajes, cuesta creer que estos dos seres pasen más de una década separados pensando el uno en el otro.

Pero sobre todo chirría porque en ‘El secreto de sus ojos’ el amor prohibido entre Benjamín e Irene era el pilar sobre el que sustentaba la historia y relegaba a un segundo plano la investigación del asesinato. En la película de Billy Ray, la trama criminal ocupa el primer plano, aunque, visto el resultado, mejor así.

Al final, si uno olvida el filme de Campanella cae en la cuenta de que ‘El secreto de una obsesión’ es un thriller intenso que pone el foco en los demonios de los personajes. Dicho de otro modo, una propuesta interesante que satisfará a más de uno.

Nicole Kidman y Chiwetel Ejiofor


 Nota: 5 / 10

Para recordar:

El montaje entre los dos tiempos de la narración

Para olvidar:

¿Quién se cree el amor imposible entre Ray y Claire?

La rigidez de Nicole Kidman