La repetición y la sobreexposición conducen al desgaste. Lo saben bien directores y actores y también los propios géneros del cine. Así, cuando llevamos más de un año conociendo distintas maneras de poner fin a la humanidad y presenciando revoluciones en futuros apocalípticos, un nuevo capítulo en esa interminable historia no nos dice nada. Es lo que le ocurre a Elysium que, independientemente de su calidad como relato y formato, se ve arrastrado por la mala suerte de estrenarse tras una invasión zombi, un par de ataques alienígenas y una Tierra devastada por la mano del hombre, con lo que su división entre los pobres que viven en el planeta y los ricos que habitan en el espacio apenas llama nuestra atención.

Irreconocible Matt Damon

Elysium‘. 2013. EE.UU.
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Guión:
Reparto: , , y .
En el año 2159, los seres humanos se dividen en dos grupos: los ricos,
que viven en la estación espacial Elysium, y el resto, que
sobreviven como pueden en una Tierra devastada mientras sueñan con emigrar a Elysium. Entre ellos Max (Matt
Damon), que ve en el peligroso viaje su única posibilidad de seguir vivo. 

El atractivo de ‘Elysium’ reside en su planetamiento, esa Tierra dejada de la mano de Dios donde quienes sobreviven en ella tienen que lidiar con pésimas condiciones de trabajo, un sistema sanitario superado por la demanda y robots que hacen las veces de funcionarios pero cuyos diseñadores ni siquiera se han molestado en darles un aspecto moderno.

Como contraste, los ricos y poderosos pasan sus días en una idílica estación espacial donde curar un cáncer terminal resulta tan sencillo como tumbarse en una cama y tocar un botón. 

En ese mundo, por supuesto, la inmigración ilegal está a la orden del día y son numerosos los terrestres que se embarcan en un viaje peligroso hacia la curación prometida de Elyrium, la estación espacial de quienes tienen pasta gansa.

La soñada Elysium

Cómo echar a perder una buena historia

Es este un planteamiento, como digo, interesante. Con un potencial que Neill Blomkamp echa por tierra cuando decide vestir a Matt Damon en un traje que le da súperpoderes para que se enfrente no al sistema, sino a un mercenario que, mira tú por dónde, también tiene un traje similar. Porque en ese punto ‘Elysium’ se asemeja más a Robocop oTransformers que a un drama futurista que invite a reflexionar sobre las diferencias sociales y la súperpoblación del planeta.

Blomkamp también se aleja del buen camino cuando opta por que el amor de juventud de Max (Damon) le rescate de una muerte inminente para desvelar que, vaya casualidad, la chica tiene una hija pequeña que padece una enfermedad terminal. Porque en ese punto la cinta de ciencia-ficción se convierte en un filme barato de sobremesa donde la previsibilidad y los tópicos guían la historia.

E incluso echa a perder el lustre de su reparto con una Jodie Foster lamentablemente breve y un Matt Damon enfundado, como decía, en un traje horrible.

Jodie Foster, mala malísima

No más

A pesar de que ‘Elysium’ acaba siendo otra película de ciencia-ficción del montón, que ofrece entretenimiento de consumo rápido y sin efectos secundarios, la puesta en escena resulta agradable, el ritmo, correcto, y el mensaje final es el adecuado.

Y ahora, señores, dejémonos de futuros apocalípticos y probemos con otro género, que si el cine tiene un defecto ese es su capacidad de finiquitar rápidamente la capacidad de sorpresa.

A lo Jason Bourne

Nota: 5 / 10

Para recordar:

  • Que, si te sientes con ganas de debatir, ‘Elysium’ te invita a hablar de la súperpoblación de la Tierra, la gratuitad de la atención sanitaria y la inmigración. 
  • Jodie Foster presumiento de elegancia (interpretativa y física), corte de pelo y francés.

Para olvidar:

  • El recurso ‘robocopiano’ del traje.
  • Sharlto Copley no da la talla como villano.