Hacía 13 años que Clint Eastwood no se ponía delante de la cámara para ser dirigido por otra persona que no fuera él mismo. La ocasión necesitaba de cierta confianza y por eso Eastwood eligió como director a Robert Lorenz, su ‘segundo’ en trabajos como ‘Mystic River’ o ‘Los puentes de Madison’, y que debuta en solitario con este filme. En cuanto al guión, decidió arriesgarse y lo dejó en manos del desconocido Randy Brown. Pero ni una ni otra decisión fueron acertadas, ya que ‘Golpe de efecto’ dista mucho de los títulos de calidad a los que nos venía acostumbrando el gran Clint. Y es que este filme de béisbol, padres e hijas repite sin ningún perjuicio infinidad de clichés, convirtiéndose, de hecho, en un auténtico manual del melodrama previsible.

Esta vez, Clint Eastwood es sólo actor

‘Golpe de efecto’ (‘Trouble with the curve‘). EE.UU. 2012.
Dirección. Robert Lorenz
Guión: Randy Brown
Reparto: Clint Eastwood, Amy Adams, Justin Timberlake, John Goodman y Matthew Lillard.
Gus es un ojeador de béisbol que está perdiendo la vista. Junto a su hija
Mickey, con quien mantiene una relación difícil, se desplaza a Atlanta para ver jugar a un nuevo y joven talento. En el viaje, que puede ser el último de su carrera, ambos aprenderán a convivir.

‘Golpe de efecto’ cuenta tres historias diferentes al mismo tiempo:

  • la que contextualiza, la profesión del ojeador de béisbol
  • la principal, la difícil relación entre un padre y su hija
  • y la anecdótica, el romance entre dos apasionados del deporte. 

Y cada una de ellas repite los clichés más conocidos del género.

Así, en el béisbol el longevo ojeador acierta más que los sofisticados sistemas electrónicos que van a sustituirle y el jugador popular no resulta tan eficaz como parece mientras que aquel que pasa desapercibido promete mucho más que el resto.

Amy Ryan y Justin Timberlake protagonizan el romance de turno

En el drama familiar, el padre (Clint Eastwood) es un arisco, y la hija (Amy Adams), todo un ejemplo de éxito profesional, necesita terapia para tratarle. Por su parte, en la trama romántica hay recelo inicial, noche de juerga y malentendido. ¡E incluso queda hueco para un baile!

De no ser por unos actores que nunca defraudan por muy estúpidos que resulten sus personajes -y me refiero a Eastwood, Ryan y Goodman-, así como por la magia que, aun sin conocerlo, emana del béisbol en el cine, ‘Golpe de efecto’ iría directa al cajón de las películas ‘Ni te molestes’. Pero no es el caso.

Trío de ases: Goodman, Ryan y Eastwood

Los clichés, además, no resultan tan molestos como uno puede preveer, y salvo la escena que cierra la película, permiten que el espectador disfrute de la película sin grandes quejas. Robert Lorenz demuestra un buen sentido del ritmo y hasta logra mantener cierta intriga.

Y, si el resultado no termina por convencernos, siempre tenemos a John Goodman para disfrutar de sus breves escenas y preguntarnos: ¿Dónde has estado todo este tiempo?

Por otra parte, esa relación entre padre e hija desprende aroma a cine independiente, personajes complicados de digerir e historias inconclusas. Lástima que el mensaje final venga a ser del estilo ‘felices para siempre’, más apropiado para comedias puramente románticas.

Amy Ryan y Clint Eastwood tienen química

Nota: 5 / 10

Para recordar:

  • Lo bien que últimamente está John Goodman allí donde aparece.  
  • El ‘clogging’, por motivos lúdicos. 
  • Que Amy Ryan vuelve a demostrar cómo las grandes estrellas nunca la amedrentan.

Para olvidar:

  • Su previsibilidad y sucesión de clichés.  
  • La brusquedad con que la película salta de un género a otro: película de hazañas deportivas, comedia romántica… 
  • Que haya quien no quiera admitir que Justin Timberlake es un buen actor
  • El personaje de Matthew Lillard: ridículo.