Cuando una película revoluciona el sector, todos hablan de ella y la crítica se rinde a su buen hacer, más te vale verla pronto o correrás el riesgo de albergar tantas expectativas que la probabilidad de una gran decepción será muy, muy alta. Por eso, cuando por fin, dos meses después de su estreno, me he sentado ante Gravity, lo he hecho con miedo. Porque por un lado intuía que el filme de Alfonso Cuarón me iba a cautivar, mientras que, por otro, sospechaba que la consideración de ‘mejor película del año’ iba a provocar que esperara mucho más. Y, al final, así ha sido. ‘Gravity’ me ha mantenido en tensión en principio a fin brindando algún momento realmente emocionante por el camino, pero el resultado último no es esa joya del cine que confiaba en encontrar y que merecería un sobresaliente, sino una película simplemente notable.

No he visto ‘Gravity’ en 3D, lo cual es un gran error por mi parte, ya que, de ver cine en tres dimensiones, mejor hacerlo con una película que tiene en ese formato un auténtico valor añadido. Pero, a pesar de la bidimensionalidad de mi experiencia, sí que he podido maravillarme con la angustiosa amplitud de ese espacio exterior, la estrechez de los refugios y la belleza del planeta Tierra visto desde fuera.

La fuerza de esas imágenes, junto con el impecable manejo del ritmo de Alfonso Cuarón, que sabe cómo mantenerte en tensión (en esa tensión de dejarte las uñas en la butaca) y cuándo permitir que te relajes con escenas tranquilas, amenas y, sobre todo, emocionantes en el plano sentimental; hace que resulte muy fácil hablar del mexicano como de uno de los mejores directores del año.

Sandra Bullock, en su mayor y más peligrosa aventura hasta la fecha

La labor de Cuarón es sobresaliente, como también lo es la interpretación de Sandra Bullock, una gran actriz, a mi parecer, que hasta hace bien poco no ha recibido el reconocimiento que merecía. Bullock carga sobre sus hombros el peso de la trama y logra que suframos con ella, que nos muramos de miedo, que seamos valientes… y que lloremos. Sí, eso también.

Sin ellos, Bullock y Cuarón, y sin ese espectacular espacio exterior que los técnicos de la película logran representar, la de ‘Gravity’ podía haber sido una fanfarronada más. Y esa es la razón por la que, en mi particular ranking, el filme no pasa del 8 en una escala de 10.

Dos de los grandes de Hollywood, por fin juntos

‘Anda ya’

Porque, al final, ‘Gravity’ cuenta una carrera de obstáculos como tantas otras que ya hemos visto en la gran pantalla. Una carrera en la que, por cierto, impera el concepto de ‘si algo puede salir mal, saldrá peor’. Una carrera, sin embargo, que no tiene por qué deslucir el impacto de la película salvo que, como es el caso, contenga pasos que provoquen más de un ‘Anda ya’.

Un ejemplo: el pretendido momento dramático que protagonizan los personajes de Sandra y George Clooney en la estación rusa, que carece de toda credibilidad. O incluso la secuencia final, que, de haberse desarollado con otro desenlace, hubiera tenido un efecto muy distinto (y probablemente más positivo) en la valoración de la cinta.

De todos modos, las exageraciones de ‘Gravity’ no molestan en exceso. Al fin y al cabo, estamos ante una historia de astronautas que deambulan por el espacio que rodea nuestro planeta, así que son de esperar las ‘mentiras del cine’.

Y la sensación última, que es la que siempre importa, es la de una buena película que será guardada en el cajón de títulos de culto de muchos espectadores.

George Clooney en Gravity


Nota: 8 / 10

Para recordar:

Sandra Bullock, en el mejor momento de su carrera.

La labor de Alfonso Cuarón.

Las imágenes de la Tierra desde el espacio.

Para olvidar:

George Clooney, en una imitación de la publicidad de Nespresso.

La banda sonora resulta excesiva.

Si te falta oxígeno, ¿por qué no dejas de hablar y ahorras aire?