La adaptación al cine de la novela de J.G. Ballard prometía una rareza narrativa y visual que no dejaría indiferente a nadie. Pero no sospechábamos, al menos yo no lo hacía, que esa rareza iba a ser tremendamente difícil de digerir. PorqueHigh-Rise‘ (2015), lejos de mostrar con inteligencia el declive de la sociedad moderna, presenta, sobre todo en su tramo final, una espiral de sexo y violencia gratuita que tiene significado argumental cero. A medida que avanzan los minutos y los vecinos del rascacielos del título se dejan llevar por el caos reinante en el edificio, la película del británico Ben Wheatley va perdiendo el interés para dejar paso a peleas, orgías, conversaciones ininteligibles y una sucesión de planos que tampoco aportan sentido a la historia. Habrá quien argumente que el filme es caótico porque el argumento también lo es, pero cuando esa amalgama de imágenes y retazos de historias aburre y agota, es que algo no funciona.

I don’t WORK for YOU… I WORK for the BUILDING
No trabajo para ti… trabajo para el edificio
Simmons (Dan Renton Skinner)

Lo decepcionante es que ‘High-Rise’ prometía equipararse a otras rarezas, éstas maravillosas, como ‘Drive’ (2011) de Nicolas Winding-Refn. Pero obviamente no es el caso.

Elisabeth Moss y Tom Hiddleston en High-Rise
El filme, que cuenta con un guion de Amy Jump (habitual colaboradora de Wheatley), sigue al doctor Laing (Tom Hiddleston) cuando entra a vivir a un exótico rascacielos. El edificio cuenta con numerosas comodidades para que los inquilinos no necesiten salir al exterior: supermercado, gimnasio, piscina… Pero las diferencias sociales entre los habitantes de los pisos inferiores y aquellos que viven en los más altos (y que disponen de mayor poder adquisitivo) estallarán rápidamente, generando un conflicto que desembocará en el caos, la decadencia y la muerte.

La metáfora sugerente que no funciona

Como comentaba al inicio, ‘High-Rise’ pretende ofrecer una reflexión sobre la distinción de clases en la sociedad moderna (hay que tener en cuenta que novela y película se ambientan en los años 70) pero sólo logra el efecto a medias debido al sinsentido final. Y eso que se trata de cine apocalítptico donde se admite casi cualquier licencia.

Tom Hiddleston en High-Rise

En el plano estético es sugerente (el suicidio, Tom Hiddleston cubierto de pintura, el baile de Luke Evans…); de los personajes averiguamos lo suficiente para que nos resulten atractivos; y Hiddleston, uno de los paradigmas actuales del hombre sexy, sube un peldaño más hacia el Olimpo de los actores más deseados. Pero no es suficiente. Para mí no lo es.

Falta ritmo, sutileza, mayor presencia de determinados personajes… Ni la candidez de Elisabeth Moss, el carisma de Luke Evans o la fragilidad oculta de Sienna Miller me convencen de que ‘High-Rise’ merece una segunda oportunidad.

Cierto es también que estamos ante uno de esos trabajos que generan opiniones contrarias: o lo amas o lo detestas, no hay, prácticamente, término medio. Así pues, tendrás que decidir a qué grupo perteneces tú. Sin término medio.Luke Evans en High-Rise


Nota: 4 / 10

Para recordar:

Tom Hiddleston

El casting de actores

La idea de la que parte el argumento

Para olvidar:

La segunda mitad

Que falle en transmitir su mensaje principal