Cuando Benedict Cumberbatch saltó al estrellato gracias a su interpretación del famoso detective en la serie de la BBC ‘Sherlock’, era cuestión de tiempo que Hollywood le diera un papel dramático en el que pudiera brillar. La oportunidad llegó con The Imitation Game (Descifrando Enigma), donde el británico da vida al matemático Alan Turing: inteligente, asocial, héroe de guerra y más adelante condenado por su homosexualidad. Turing y Sherlock Holmes, al menos el Sherlock de Cumberbatch, comparten muchas características que el actor sabe cómo explotar. Su actuación es intensa, memorable, y lo cierto es que la vida de Turing, cómo pasó de contribuir al fin de una guerra a ser rechazado por sus preferencias sexuales, era digna de un filme así.

Una película con una cuidada puesta en escena, un reparto más que eficiente, así como una dirección y guión que siguen los cánones del cine histórico. Sin embargo, pese a Cumberbatch, objeto de adoración de millones de espectadores en todo el mundo, y todo lo demás, ‘The Imitation Game (Descifrando Enigma)’ no pasa de ser un título entretenido de huella efímera.

The Imitation Game. Descifrando Enigma

Hoy se habla mucho de ‘The Imitation Game (Descifrando Enigma)’ puesto que es una de las cintas más nominadas a los premios Óscar (8 candidaturas) y apenas falta un mes para conocer a los ganadores. Sin embargo, me temo que en cuanto pase la noche de los Óscar el filme de Morten Tyldum irá cayendo poco a poco en el olvido.

¿Por qué? Porque no aporta nada nuevo, salvo una perspectiva distinta a la habitual del conflicto preferido del séptimo arte, la Segunda Guerra Mundial. Y, en realidad, tampoco esto es una novedad, ya que los intentos por descifrar la máquina Enigma, el artefacto que usaban los alemanes para codificar sus comunicaciones, también fueron protagonistas de aquel thriller bélico llamado, precisamente, ‘Enigma’.

No aporta nada nuevo pero sí nos atrapa con una dirección elegante, ágil (no en vano el trabajo de Morten Tyldun ha sido nominado al Óscar) que resalta la compleja personalidad de Turing y su dificultad para entablar relaciones. Nos emociona con las interpretaciones de los actores y la maravillosa música compuesta por Alexandre Desplat. Y nos intriga con su guión.

La máquina de Turing - Benedict Cumberbatch en 'The imitation game'

Tensión

‘The Imitation Game (Descifrando Enigma)’ cuenta los esfuerzos de un grupo de científicos para averiguar la clave de cifrado de la máquina Enigma y así poder leer todas las comunicaciones nazis, una misión que ayudará a poner fin al gran conflicto bélico del siglo XX. Y que, paralelamente, permitirá crear el que está considerado el primer ordenador de la historia (concebido por Turing).

Benedict Cumberbatch en 'The imitation game'

Concebidos para brillar

Pero no pasa por alto la compleja personalidad del matemático, incluyendo flashbacks de su adolescencia y resaltando las reacciones que su temperamento y su falta de sociabilidad producían en las personas. Por eso Benedict Cumberbatch es el gran protagonista de esta historia y, sin él, probablemente ‘The Imitation Game (Descifrando Enigma)’ no hubiera llegado tan lejos.

Su candidatura al premio de la Academia (y a prácticamente cualquier otro galardón de la temporada) está más que justificada. No así, en mi opinión, la de Keira Knightley como mejor actriz de reparto. La considero una excelente intérprete que borda su papel pero resultaba mucho más magnética en trabajos anteriores.

La batalla

Vencer al olvido es la gran batalla que a partir del mes de febrero, cuando se entreguen los Óscar, lidiará la película de Morten Tyldun. Vencer al olvido también fue la batalla que Alan Turing libró desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, pero en su caso no ganó. Veremos si el resultado es el mismo para ‘The Imitation Game’.

Keira Knightley, y Benedict Cumberbatch


Nota: 7 / 10

Para recordar:

Benedict Cumberbatch por fin ha encontrado en el cine un papel a su medida.

La ambientación: decorados, vestuario…

El casting de Nina Gold: sabe encontrar al actor perfecto para cada papel.

La banda sonora de Alexandre Desplat.

Para olvidar:

Que no arriesga. Y quien no arriesga, no gana.