Si existe un actor que asociamos casi instantáneamente al director Tony Scott, ése es Denzel Washington. El actor ganador de dos Oscar ha trabajado hasta en cinco ocasiones con el veterano realizador, la última en Imparable, una cinta de acción, o, más concretamente, una película del subgénero de ‘vehículos sin control’, que se estrenó en 2010 y que supone un interesante ejercicio de adrenalina. Ágil y entretenida, pero repleta de clichés.

Cuando un tren sin maquinista y cargado con sustancias peligrosas recorre a gran velocidad el estado de Pennsylvania, el veterano Frank Barnes (Denzel Washington) y el aprendiz Will Coulson (Chris Pine) parecen ser los únicos que lograrán detenerlo antes de que se convierta en una bomba sin control.

La historia que cuenta ‘Imparable’ es previsible desde prácticamente el primer fotograma. Incluso el espectador que comienza a ver la película sin conocer su argumento intuye que los dos trabajadores que en principio se muestran como rivales acabarán convirtiéndose en aliados, y, de paso, en héroes, que para eso son los protagonistas; que el trabajador de los ferrocarriles que va de listillo acabará metiendo la pata; que la jefa de estación que parece tenerlo todo en su contra logrará salirse con la suya; que la mercancía que transporta el tren sin control es, como no podía ser de otra manera, muy peligrosa.

Sin embargo, que veamos en pantalla un cliché tras otro hasta perder la esperanza de sorprendernos con la trama no significa que no disfrutemos con ‘Imparable’. La cinta mantiene al espectador en tensión de principio a fin, con un continuo cambio de escenario que en la primera mitad de metraje crea una perfecta ‘antesala del desastre’ y un montaje acelerado característico de su director, Tony Scott, que apenas nos deja respirar. Además, que el filme se anuncie como ‘inspirado en sucesos reales’ ayuda a que nos mantengamos pegados a la pantalla queriendo saber cómo acaba todo.

Por su parte, la pareja protagonista, el veterano Denzel Washington y el candidato a estrella Chris Pine, generan la empatía suficiente para que, además de sus hazañas heroicas, nos interesen sus vidas personales. El problema llega cuando la película toca a su fin, y una edulcoradísima escena final aniquila cualquier credibilidad que pudieran tener los personajes, incluida la hasta ahora un tanto misteriosa jefa de estación que interpreta Rosario Dawson.

En definitva, ‘Imparable’ es una película de adrenalina pura, con sus típicas persecuciones, explosiones y actos heroicos, pero no aporta nada nuevo al género. De hecho, el guión sigue las líneas prefijadas por inifinidad de filmes anteriores, dando, como resultado, una historia tremendamente previsible y con personajes planos, aunque, eso sí, al igual que funcionó en esas otras ocasiones en términos de entretenimiento palomitero, ahora también.

Nota: 6 / 10

Para recordar:

– La banda sonora de Harry Gregson-Williams.

Para olvidar:

– Que un filme de acción tan trepidante concluya con un clímax tan soso.

– Lo mal dibujados que están todos los personajes que resultan terriblemente previsibles.