Si escribiéramos una breve historia del feminismo en el cine, ‘La boda de mi mejor amiga‘ compondría el último capítulo. Por fin vemos en el cine una ‘disparatada comedia’ protagonizada por mujeres, donde el romance habitual en las ‘películas de chicas’ cede protagonismo a la locura pasajera y el embrollo, y donde la pareja protagonista no la forman dos enamorados, sino dos buenas amigas. Pero aparte de resultar en algo así como la versión femenina de ‘Resacón en Las Vegas’, ‘La boda de mi mejor amiga’ es una divertida y a ratos inteligente película sobre la amistad.
Las ‘bridesmaids’

Annie cree que ha tocado fondo y que su vida, literalmente, da asco. Pero lo peor llega cuando se entera de que su mejor amiga, Lilian, está a punto de casarse con el hombre de sus sueños. Y, por si eso fuera poco, le pide que se convierta en su dama de honor. ¿El problema? No le queda ni un dólar en la cuenta, con lo que deberá hacer verdaderos malabarismos para disimular y celebrar la boda como su amiga se merece.
Mantener los amigos no siempre es tarea fácil. La distancia, los celos y la envidia pueden corromper en minutos una duradera relación de amistad. De esto es de lo que trata ‘La boda de mi mejor amiga’, la última comedia dirigida por Paul Feig -‘The office’- y escrita por Kristen Wiig y Annie Mumolo. Aunque se haya promocionado como una versión femenina de la exitosa ‘Resacón en Las Vegas’ -irónicamente, en ésta la fiesta en Las Vegas no llega a celebrarse-, ‘La boda de mi mejor amiga’ poco tiene que ver con el desenfreno ocasionado por el alcohol y mucho con los problemas que surgen cuando tu mejor amiga tiene una nueva mejor amiga
Duelo vocal entre Kristen Wiig y Rose Byrne
Situaciones como la escena del discurso en la fiesta de compromiso o la organización de la fiesta de soltera resultan tan reales que cuesta no meterse en la historia. Además, un buen número de secuencias hilarantes y diálogos ingeniosos, unido a un nutrido grupo de personajes esperpénticos, provocan la risa prácticamente de principio a fin, dando como resultado un filme muy divertido y con buen ritmo.
Parte de ese éxito se debe también a los actores. Kristen Wiig, la auténtica protagonista de la historia y sufrida de turno, demuestra que tiene tanto carisma para liderar una comedia como en su día lo tuvo Sarah Jessica Parker para ponerse al frente de ‘Sexo en Nueva York’ -algo me ha recordado a la serie-. Maya Rudolph, la amiga a disputar, está perfecta en su poco explotado papel; Rose Byrne, graciosísima; y el resto de las chicas –Wendi McLendon-Covey, Ellie Kemper y Melissa McCarthy– nos hacen sonreír con sus extravagancias. En cuanto a ellos, que también los hay, Jon Hamm resulta encantador en un personaje tan detestable, y a Chris O’Dowd, conocido por la serie ‘The IT Crowd’, se le toma afecto enseguida -aunque cueste verlo como policía y no como friqui de la informática-.
Kristen Wiig y Chris O’Dowd
Como resultado, ‘La boda de mi mejor amiga’ -prefería el título original ‘Bridesmaids’, aunque, por esta vez, la traducción española concuerda más con el argumento- supone una agradable sorpresa para aquellos que quieran pasar un buen rato y las mujeres que disfrutan con las películas de mujeres escritas por las que más saben de esto, las propias mujeres.
Nota: 7 / 10
Para recordar:
Jon Hamm
– Que ‘La boda de mi mejor amiga’ ponga de manifiesto que ellas también se meten en problemas, cometen locuras y pasan por momentos más que vergonzosos.
– Descubrir el lado cómico de actores generalmente dramáticos como Rose Byrne y Jon Hamm.
– La participación en la película de dos buenos cómicos británicos como son Chris o’Dowd -‘The IT Crowd’- y Matt Lucas -‘Little Britain’-.
– La secuencia en la tienda de vestidos de novia: aunque roce el mal gusto, permanece en la memoria.
Para olvidar:
Melissa McCarthy
– La actuación musical en la boda: un momento muy edulcorado que rompe con el estilo descarado que hasta ese instante tenía la historia.
– Que todos los personajes, salvo las dos protagonistas, sean TAN extravagantes -¿no existe un término medio?