Desde aquella primera imagen del actor Eddie Redmayne vestido de mujer, expertos y aficionados a los premios Oscar pronosticaron, como así ha sucedido, que el intérprete sumaría su segunda estatuilla. Y lo haría por una película,La chica danesa‘ (2015), que parece diseñada para arrasar en la temporada de premios:

  • Cuenta una historia real, la de la primera persona que se sometió a una operación de cambio de sexo, Lili Elbe;
  • está protagonizada por el último ganador del premio de la Academia y por la nueva chica de moda, Alicia Vikander;
  • dirige otro inglés con estatuilla, el director Tom Hooper;
  • el vestuario corre a cargo del nominado Paco Delgado;
  • la música la compone Alexandre Desplat (que el año pasado por fin ganó el Oscar tras nueve candidaturas)…

El resultado, por tanto, parecía prometedor, un filme que pasaría a formar parte de los grandes títulos del género biográfico pero… la pretenciosidad de la propuesta provoca el efecto contrario. Y, así, ‘La chica danesa’ pasa a ser un drama romántico que no convence tanto como se esperaba y, de hecho, estoy segura de que con el tiempo se perderá en el olvido.

“I think Lily’s thoughts, I dream her dreams. She was always there”
(Pienso los pensamientos de Lily, sueño sus sueños. Ella siempre estuvo ahí)
Lili Elbe / Einar Wegener (Eddie Redmayne)

Para empezar, la promoción de ‘La chica danesa’ induce a engaño, porque la película de Tom Hooper no se centra tanto en Lili Elbe / Einar Wegener (Eddie Redmayne) como en su esposa Gerda (Alicia Vikander). En este sentido, es similar a ‘La teoría del todo‘ (James Marsh, 2014), la cinta por la que Redmayne ganó el Oscar, ya que aquella adopta el punto de vista de Jane Hawking y no el de su marido, Stephen Hawking.

En la historia que hoy nos ocupa, asistimos al dolor de una mujer que ve cómo el amor de su vida se difumina hasta convertirse en otra persona. Pero Gerda no está dispuesta a perder a su marido, aunque sea mujer y se haga llamar Lili.

Eddie Redmayne y Alicia Vikander son Lili y Gerda
Sin rumbo

‘La chica danesa’ habla, por tanto, del compromiso, del amor y también, por supuesto, de las dificultades que tiene Einar para aceptar y que los demás acepten la identidad que durante tantos años ha mantenido oculta. Pero, insisto, el filme de Hooper es más un drama romántico que una historia de supervivencia.

Y el problema es que ese drama romántico carece, a mi parecer, de un buen guion para poder conquistar.

Los intérpretes realizan un trabajo maravilloso (ahí están las múltiples menciones y nominaciones que han recibido desde el inicio de la temporada). Redmayne, por ejemplo, es sorprendentemente verosímil como transexual, aunque explota demasiado la sonrisa tímida y el parpadeo de Lili. Y Alicia Vikander se enfrenta a las situaciones dramáticas y sentimentales con soltura y convicción.

La ambientación del siglo XIX es excelente, por supuesto, y luce bien en los planos con ángulos muy marcados que definen el estilo de Tom Hooper; mientras que la música de Desplat nos envuelve con suavidad.

Alicia Vikander en La chica danesa

Sin embargo, algo falla, eso está claro. Ni la trama atrapa, ni la historia conmueve ni los personajes nos cautivan. Al menos no lo suficiente.

Es como si la trama avanzara un poco a trompicones, de escena matrimonial en escena matrimonial, sin tener muy claro hacia dónde se dirige: ¿hacia la aceptación de uno mismo? ¿hacia el total sacrificio? ¿a demostrar que el amor puede con todo? ¿a servir de ejemplo de tolerancia?

Para colmo, cuando uno lee un poco sobre la vida de la auténtica Lili Elbe descubre que el guion, que adapta la novela ‘La chica danesa’ de David Ebershoff, corresponde a una versión muy muy libre de la vida del pintor y su esposa.

Tomarse licencias es lícito, pero sólo recomendable si la versión ficticia supera a la real y si el rumbo que se quiere dar a la historia está claro.

Al menos la factura técnica del filme de Tom Hooper es impecable.

Eddie Redmayne en La chica danesa


Nota: 5 / 10

Para recordar:

La complicidad entre Eddie Redmayne y Alicia Vikander

El vestuario diseñado por el español Paco Delgado

La banda sonora de Alexandre Desplat (por supuesto)

Para olvidar:

Su pretenciosidad

Que el carácter ficticio de la historia sea apreciable

Que Alicia Vikander vaya a ganar el Oscar por este papel y no por ‘Ex Machina’