La invención de Hugo‘ es la primera película que Martin Scorsese dirige en tres dimensiones y para todos los públicos, y, en ambos aspectos, demuestra por qué se le considera un genio actual del séptimo arte. De hecho, el filme, que adapta el cuento infantil de Brian Selznick, le ha valido ya el Globo de Oro a la mejor dirección y cuenta con 11 candidaturas a los Óscar. La clave de este éxito está en que Scorsese logra recrear un mundo mágico donde los primeros intentos de hacer cine adquieren la consideración de fábrica de sueños, convirtiendo ‘La invención de Hugo’ en un maravilloso viaje por un París de ensueño al tiempo que brinda un bonito homenaje al verdadero inventor del cine, Georges Méliès.

‘La invención de Hugo’ cuenta una historia de amistad, pero, sobre todo, recuerda con cariño al hombre que hizo de las películas una nueva fórmula de entretenimiento, el francés Georges Méliès. Si uno tira de Wikipedia, comprobará que Méliès fue el primer gran productor y director de cine de la historia, pionero en el uso de los efectos especiales y creador de géneros como el terror o la ciencia-ficción. Fue, también, el hombre que dejó para la posteridad una de las imágenes más conocidas del celuloide, la de ese cohete impactando en un ojo de la Luna.

Su legado es el verdadero protagonista de esta película, que tiene la audacia de recrear en pleno siglo XXI, y en tres dimensiones, algunas de sus escenas más conocidas. Pero el homenaje a Méliès, más allá de ser respetuoso o incluso oportuno -la gran competidora de ‘La invención de Hugo’, ‘The artist‘, también explora la historia del cine-, destaca porque es mágico.

Ben Kinglsey y Asa Butterfield, Méliès y Hugo

El niño huérfano que vive entre relojes, el autómata que necesita una llave con forma de corazón, la fantástica fotografía de Robert Richardson y esos escenarios que parecen salidos de un cuento de hadas, construyen un ambiente en el que los sueños se antojan posibles y la magia parece flotar en el aire.

Además, en ‘La invención de Hugo’, los personajes, memorables en su mayoría, se rodean de juguetes, libros, engranajes, dibujos… y toda una serie de elementos que contribuyen a viajar al pasado con melancolía e imaginación.

El debut de Martin Scorsese en el cine para todos los públicos difícilmente podría haber dado mejor resultado, ya que ‘La invención de Hugo’ es un regalo para niños y mayores.

Asa Butterfield y Chloe Grace Moretz

El realizador combina con acierto misterio, melodrama, sorpresa y humor; mientras que sus movimientos de cámara entre pasadizos ayudan a que el espectador se olvide del mundo real y disfrute de ese mundo mágico que sólo puede descubrir en la pantalla grande -y, a ser posible, en tres dimensiones-.

‘La invención de Hugo’, aparte de demostrar que Scorsese puede brillar como director en cualquier género, resalta las cualidades interpretativas del joven Asa Butterfield. En ‘El niño con el pijama de rayas‘, la película que le dio a conocer, Butterfield destacó como joven promesa del séptimo arte; mientras que en ésta demuestra que puede llevar prácticamente todo el peso dramático de una historia sobre sus hombros. Definitivamente, no hay que perder de vista esos ojos azules.


Nota: 8 / 10

Para recordar:

La recreación de un París mágico.

Su perfección técnica.

El niño Asa Butterfield, joven promesa del cine.

Sacha Baron Cohen en su reivindicación interpretativa.

El tributo a Georges Méliès con fragmentos de sus películas y recreación de los rodajes, que realmente logran transmitir la magia del cine en esos primeros tiempos.

La efectiva representación del efecto que producían las primeras imágenes en movimiento.

Que ‘La invención de Hugo’ sea una delicia visual y argumental para todos los públicos.

Para olvidar:

Que la intervención de Jude Law sea tan breve.

Para lamentar:

No haberla visto en 3D.