En mayo de 2011, el presidente de Estados Unidos anunció la muerte de Osama bin Laden en una operación militar secreta de la CIA. La noticia recorrió el mundo entero en un santiamén y empujó a millones de norteamericanos a festejar en la calle. Pero también debió de sentar como un jarro de agua fría, o más bien todo lo contrario, a los productores que estaban preparando una película sobre una misión fallida para ejecutar al responsable del 11-S. La historia había cambiado, y por lo tanto también los planes, y ahora, el nuevo filme de Kathryn Bigelow se convertía un thriller de carácter documental sobre una larga y ardua investigación con final feliz.

De Kathryn Bigelow suele decirse que es la directora con más testosterona del panorama actual. Su impecable manejo de la tensión en la aplaudida ‘En tierra hostil‘ así lo demuestra. Con su primer trabajo tras aquélla, que le permitió convertirse en la primera mujer en ganar el Óscar a la mejor dirección, regresa a un terreno más propio de hombres: el de las operaciones militares.

Y en él, Bigelow vuelve a demostrar su maestría tras la cámara para crear un thriller intenso. Secuencias como el asalto final, cuya resolución todo el mundo conoce, logran mantener al espectador pegado a la silla y sin apenas respiración.

La secuencia del asalto dura en la pantalla casi lo mismo que duró en realidad

Sin embargo, en ‘La noche más oscura’ la realizadora adopta una perspectiva más fría que se centra en los hechos y se aleja del calor de los personajes. Salvo Maya, la heroína de la caza de Bin Laden a quien interpreta una formidable Jessica Chastain, el resto de protagonistas en esta historia carecen de profundidad y emoción.

Aquí no hay hueco para los sentimientos ni tiempo para detenerse en las relaciones, sean del carácter que sean. Lo que importa son los pasos de la investigación, los peldaños que la CIA va subiendo hasta que, por fin, localiza a su objetivo en una casa-búnker de Pakistán.

Y esa falta de sentimiento impide la empatía del espectador. Incluso Maya es una pared indescifrable que únicamente cuando se derrumba logramos conectar con ella y, lamentablemente, eso no ocurre a menudo. Para colmo, los rápidos saltos en el tiempo y el a veces abrupto paso de situaciones dramáticas a otras más cómicas dificulta, aún más, la conexión.

Maya, tenaz pero incomprendida

No obstante, la intriga, tensión y el poder intrínseco que tiene la historia de la caza del hombre más buscado del planeta son elementos suficientes para hacer de ‘La noche más oscura’ una cinta muy recomendable.

Como comentaba más arriba, la dirección de Kathryn Bigelow es impecable; el guión de Mark Boal, también oscarizado por ‘En tierra hostil’, guarda interés; y la magnífica banda sonora del siempre genial Alexandre Desplat crea el ambiente perfecto para uno de los hitos en la historia de la CIA.

Luego está el tema de las torturas. ‘La noche más oscura’ muestra claramente los interrogatorios de la CIA en sus cárceles secretas repartidas por todo el mundo, e incluso va más allá: los posiciona como elemento fundamental para la localización de Bin Laden. La agencia no ha tardado en criticar la película y asegurar que nunca hubo torturas, o al menos que estas no fueron de capital importancia para la misión.

El personaje de Jason Clarke en una polémica cárcel secreta

Nosotros, que desconocemos los entresijos de la operación, no podemos saber quién dice la verdad: si la CIA o el guión de Mark Boal. Pero lo mismo da: la película se disfruta como producto de entretenimiento que es.

El problema reside en que la polémica ya está sembrada y poco a poco se tiende a hablar más de las torturas que del buen trabajo de Bigelow o Chastain. Además, ello puede perjudicar a la película en la carrera por los Óscars, una carrera en la que llegó a colocarse primera gracias a los premios otorgados por numerosas asociaciones de críticos.

Sea como fuere, lo cierto es que ‘La noche más oscura’ es un thriller trepidante, magistral y arriesgado. Pero no se trata de la mejor película del año. Le falta, como ya dije, sentimiento, calor, emoción… ingredientes imprescindibles para que su historia no se pierda en el olvido como tantas otras.

Todo preparado para la gran operación

 Nota: 8 / 10

Para recordar:

Que Bigelow no se corte un pelo con torturas, explosiones o ejecuciones.

Su fragmentación en capítulos.

La secuencia del asalto.

Jason Clarke, casi tan interesante como Jessica Chastain.

Para olvidar:

Demasiados personajes para poder empatizar con ellos.

Su ‘casual’ parecido a la trama principal de Homeland y el paralelismo entre los personajes de Jessica Chastain aquí y Claire Danes allí.