Abraham Lincoln fue el demicosexto presidente de los Estados Unidos, mandatario de los estados del Norte durante la guerra civil norteamericana y el hombre que logró abolir la esclavitud en ese país. Precisamente esa hazaña es el acontecimiento sobre el que gira ‘Lincoln’, un fragmento de la historia universal (el fin de la esclavitud en Estados Unidos es historia de todos) que Steven Spielberg dirige con buen pulso, elegancia y una profundidad que ya se le echaba de menos. ‘Lincoln’ es también una obra maestra de ambientación, fotografía y, por supuesto, interpretación. Una densa película que pide a gritos varios visionados.

‘Lincoln’ pone sobre la mesa el gran dilema al que se enfrentaron el presidente norteamericano y sus colaboradores transcurridos cuatro años de la sangrienta Guerra de Secesión, contienda entre los estados del Norte y del Sur por los esclavos negros. Dilema que es el siguiente: terminar con una guerra que estaba destrozando la nación o dejar que el conflicto continuara para conseguir un bien mayor: el fin de la esclavitud.

Acabar con la esclavitud pasaba por aprobar la decimotercera enmienda a la Constitución. De esta forma, cuando los secesionistas estados del Sur se reintegraran en los Estados Unidos una vez terminada la guerra, no tendrían opción legal de mantener a sus esclavos. Por el contrario, si la contienda finalizaba antes de debatir la enmienda esta difícilmente sería aprobada, ya que los estados sureños representados en el Parlamento se opondrían a ella.

El despacho del presidente: el centro neurálgico de la otra batalla

Puesto que el fin de la guerra parecía inminente, Lincoln quería aprobar la enmienda cuanto antes. Pero el apoyo de su partido, los republicanos, no era suficiente para obtener la mayoría requerida, por lo que había que comprar votos de los demócratas. Y todo ello mientras una delegación de los Estados del Sur se acercaba a Washington para negociar el fin de las hostilidades.

En definitiva, lo que cuenta ‘Lincoln’ son tejemanejes y maniobras políticas, con sus diferentes connotaciones morales, que conforman una historia densa y al mismo tiempo fascinante. Historia que Steven Spielberg va desvelando de manera clara y con un perfecto equilibrio entre los momentos dramáticos y los livianos, para que el espectador pueda disfrutar de sus más de dos horas de metraje sin perder un ápice de interés.

Un país al borde del fin de la guerra

Factura impecable

Además, el rey Midas de Hollywood nos brinda memorables escenas que sólo un genio de la dirección como él puede firmar, como la emocionante votación final en la Cámara de los Representantes mientras Lincoln juega con su hijo pequeño detrás de la cortina.

En esas escenas juega un papel importante la fotografía de Janusz Kaminski, también nominada al Óscar como el propio Spielberg, que pasa de la penumbra de los momentos iniciales donde la empresa de Lincoln parece misión imposible a la claridad del último tramo donde se abre una nueva senda de oportunidades para el país.

Los Lincoln: Sally Field y Daniel Day-Lewis

Los personajes

Pero ‘Lincoln’ no es sólo política. En realidad, el debate político es la excusa para encumbrar la figura de uno de los mandatarios más queridos, alabados, carismáticos y reconocidos de la historia. Así, el guión de Tony Kushner y la cámara de Steven Spielberg se las apañan para mostrar al público el Lincon político, el Lincoln padre, el Lincoln esposo e incluso el Lincoln camarada contador de anécdotas.

Son esos momentos cotidianos, en cierto modo, los más interesantes de la película, ya que en ellos se luce ese gran mostruo de la interpretación que es Daniel Day-Lewis y que con este papel va camino de hacer historia si, como apuntan todos los pronósticos, gana su tercer Óscar. Y es que es toda una maravilla observar cómo el actor se convierte en el famoso político y desprende tanto magnetismo como el verdadero Lincoln aparentemente tenía.

Tommy Lee Jones es Thaddeus Stevens

A Daniel Day-Lewis le acompañan otros dos grandes intérpretes que bordan sus papeles: Sally Field como la inestable señora Lincoln y Tommy Lee Jones en el papel del acérrimo defensor de la igualdad de razas. También destaca un irreconocible James Spader en el rol cómico del reparto: W.N. Bilbo. El resto de actores de la película están correctos, pero pasan inadvertidos bajo la sombra del gran Day-Lewis.

Si hay algo que no me convence de ‘Lincoln’ es que la música creada por John Williams no me ha emocionado tanto como en otras ocasiones ni siquiera he logrado retenerla en mi cabeza. Un detalle insignificante ante una película que merece la pena ver y desentrañar una y otra vez para admirar precisamente eso, los detalles.

Lincoln, una figura histórica

 


Nota: 8 / 10

Para recordar:

DANIEL-DAY LEWIS. Así, en mayúsculas, que un actor de su talla lo merece.

Tommy Lee Jones, que con pocas escenas transmite tanto y hace de su personaje un ser tan querido.

La secuencia completa de la votación de la decimotercera enmienda.

Para olvidar:

Un Joseph Gordon-Levitt muy por debajo del elevado nivel interpretativo de la película.

Que el final deje la sensación de que Spielberg no supo decidirse por cómo acabar el filme.