Lo imposible‘ es ya la película más vista de 2012 en las salas de cine españolas. Ostenta, también, el título de estreno más taquillero de la historia fílmica de nuestro país, y seguro que el próximo año se convierte en la gran triunfadora de los premios Goya (distinción que compartirá con Blancanieves‘, de Pablo Berger). Pero, sobre todo, el filme de Juan Antonio Bayona sobre el devastador tsunami de 2004 es la historia que está emocionando y arrancando lágrimas a miles de espectadores en todo el país. Dramática, intimista e hiperrealista, ‘Lo imposible’ nos recuerda la importancia que tienen para nosotros los seres queridos, así como la fragilidad del ser humano ante el poder destructivo de la naturaleza.

Cuando supimos que el director de ‘El orfanato’, Juan Antonio Bayona, tenía entre manos un proyecto internacional sobre el tsunami de 2004, muchos creímos que realizaría una película del conocido como género de catástrofes, es decir, con efectos especiales exagerados y hazañas de supervivencia de tintes épicos. Pero no, esa no era su intención.

El filme de Bayona nació cuando una productora escuchó en la radio la increíble historia de una familia catalana que vivió el devastador maremoto en las costas de Tailandia. ‘Lo imposible’ surgió, así, como la recreación de la experiencia de esa familia con un marcado tono intimista. Por eso, quien espere grandes olas acercándose a la playa o supervivientes escapando por los pelos de edificios a punto de derrumbarse se equivoca de título. En cambio, el que busque conmovedoras historias personales acertará con ‘Lo imposible’.

La película sumerge al espectador en un viaje hacia la peor pesadilla que quizás existe: perder a nuestros seres queridos. Sin demasiados trucos efectistas pero con mucha sugestión y una impecable labor por parte de los actores, ‘Lo imposible’ logra transmitir un sinfín de emociones distintas que consiguen un mismo objetivo: la empatía con los personajes.

En ese sentido, el joven actor Tom Holland, de 16 años, es la gran sorpresa del filme. Aunque las estrellas Naomi Watts y Ewan McGregor cumplen con las expectativas y bordan sus interpretaciones, es Holland, que da vida a Lucas, quien de verdad conecta con el corazón del espectador. Y lo logra a base de miradas y contención gestual, lo cual tiene aún más mérito.

Así las cosas, es comprensible que algunos hayan calificado ‘Lo imposible’ de una película para hacer llorar. El problema, sin embargo, es que, a veces, esa manipulación emocional del espectador es demasiado evidente y la situación se siente forzada (como, por ejemplo, en las conversaciones entre la trabajadora del hospital y Lucas). En esos momentos, ‘Lo imposible’ deja der una gran hazaña del cine español para convertirse en el típico melodrama barato de sobremesa.

Pero si el guión de Sergio G. Sánchez flojea en esas escenas, donde la banda sonora de Fernando Velázquez también juega un papel decisivo, la dirección de J. A. Bayona resulta intachable. Por un lado, logra impregnar la atmósfera de una tensión atenazadora que se mantiene hasta prácticamente el final. Por el otro, muestra con acierto la belleza de una naturaleza que, cuando se enfurece, no hay barrera que su capacidad destructora no pueda romper.

Además, Bayona crea una película espectacular pero realista, tanto que cuesta creer que lo que se ve en pantalla sea ficticio. Con esto, saltando a un terreno más práctico, España y los estudios de Alicante, donde se recreó el tsumani, se posicionan como una estupenda opción para crear grandes producciones, lo que en tiempos de crisis no viene mal.

Volviendo a ‘Lo imposible’, se trata del resultado de un trabajo brillante por parte de todos los implicados y una película que invita a reflexionar, pero cuyo marcado carácter melodramático puede no apasionar ni convencer a todo el mundo.


Nota: 7 / 10

Para recordar:

El descubrimiento del joven actor Tom Holland. ¿Goya al mejor actor revelación asegurado?

La recreación de la fuerza del agua, que, por cierto, es real (se rodó en una piscina).

Su hiperrealismo.

El grito de angustia de Naomi Watts agarrada al árbol.

Para olvidar:

Su a veces excesiva manipulación emocional.

La breve aparición de Geraldine Chaplin no interesa.

Que la intensa promoción llevada a cabo por Telecinco (productora de la cinta) haya arruinado a muchos el final de la película.