Salvaje, exagerada, frenética, irreverente… El último trabajo de Martin Scorsese es, a los 71 años del director, su película más loca. Y una auténtica delicia del séptimo arte que se disfruta de principio a fin a pesar de rozar las 3 horas de metraje. De hecho, El lobo de Wall Streetocupa ya un lugar en el selecto grupo de los mejores filmes del realizador de Queens. Y no sólo eso. También presenta una nueva genialidad de Leonardo DiCaprio delante de la cámara que, por si fuera poco, llega en una faceta desconocida del actor: su vis cómica. Sin embargo, seguramente habrá quien proteste y señale que esta sátira sobre el poder y el dinero se pasa de la raya, pero es que ese desafío a los límites de lo aceptable es lo que hace la película tan sorprendente y agradecida.

La clave para saber si una película te ha cautivado se encuentra en la contestación a esta pregunta: ¿Estarías dispuesto a verla varias veces seguidas? Con ‘El lobo de Wall Street’ la respuesta está clarísima: SÍ.

Porque esta historia de estafas, drogas y sexo es una auténtica maravilla en prácticamente todas sus escenas (y son muchas), ya sea por la sorpresa que generan algunas de ellas; por la comicidad que desprenden unos actores totalemente entregados a esta locura; o por el estilo de Martin Scorsese moviendo la cámara, saltando atrás y adelante en el tiempo según le plazca o haciendo, por primera vez en años, que la voz en off resulte un elemento imprescindible de la narración.

Las fiestas abundan en esta película

Las críticas negativas

Los críticos menos dispuestos a dejarse llevar por este torbellino echan en falta un mensaje o una capa de moralidad que denuncie los excesos de la ambición y el dinero en Wall Street. Al fin y al cabo, el protagonista de esta historia, Jordan Belfort, en cuyas memorias se basa el guión, estafó a cientos de personas y aún no ha devuelto el dinero que les hizo perder.

Pero es que a Martin Scorsese y a Leonardo DiCaprio (ambos productores de la película) no les apetecía hacer una labor didáctica y se han limitado a contar los hechos, dejando que cada cual saque sus propias conclusiones (en ese sentido, me parece brillante la última aparición del agente del FBI al que da vida Kyle Chandler). Y, perdonadme la expresión, ‘olé sus huevos’.

Porque no todas las películas tienen que transmitir un mensaje o una norma moral. Es más, los espectadores somos lo suficientemente inteligentes para descubrir significados sin necesidad de una nota en letra bien grande que diga: ‘esto es malo y, esto, bueno’.

Margot Robbie y Leo DiCaprio son los Belfort

Un torbellino

Así pues, ‘El lobo de Wall Street’ es un torbellino para disfrutar y reír. Contiene escenas que pueden molestar a los menos atrevidos, un montón de palabras malsonantes (‘fuck’ se escucha hasta 506 veces, todo un récord) y no deja bien parados ni a los corredores de bolsa, ni a los banqueros ni a las mujeres.

Pero su ritmo frenético, su ingenio y, como mencionaba al principio, unos actores entregados (la de Jordan Belfort es una de las mejores interpetaciones de Leo DiCaprio hasta la fecha), convierten la última película de Martin Scorsese en una arriesgada maravilla que no va a dejar indiferente a nadie.

Y sí, la considero totalmente merecedora de sus 5 nominaciones al Óscar.

Leo DiCaprio y Jonah Hill, una bonota (y divertida) pareja

Nota: 9 / 10

Para recordar:

Su locura y brutalidad, un soplo de aire fresco entre tanto convencionalismo.

Leonardo DiCaprio. 

El descubrimiento de Margot Robbie.

La inclusión de pensamientos en voz en off.

La secuencia de los quaaluds, divertidísima.

El tráiler, el mejor, a mi parecer, de todos los vistos en 2013.

Para olvidar:

Que haya quien eche de menos una moraleja.

Demasiado extensa.