No me he ido, si es que alguien me ha echado de menos. Hace 30 días de la última entrada de este blog pero, si en cuanto a críticas y comentarios de películas he estado ausente, en mi vida personal octubre ha sido un mes de lo más intenso. De ahí el silencio. Ahora toca volver a la realidad, a la realidad de la rutina, y no se me ocurre mejor forma para arrancar que con el último recuerdo de este magnífico mes que hoy termina. Y ese recuerdo es Venecia. La ciudad de los canales, la Reina del Adriático, el gran plató europeo del cine. Una ciudad que enamora, atrapa, sorprende, desconcierta. Hablar de Venecia es hablar de viajes pero también de cine. O, dicho de otro modo, hablar de ‘Locuras de verano’, la película que David Lean dirigió en 1955, es hablar de Venecia. La ciudad italiana no es sólo la protagonista indiscutible de esta cinta romántica, sino que también aporta la esencia al filme. De hecho, dudo que exista mejor producto promocional de Venecia que la cinta de David Lean.

Katharine Hepburn y Rossano Brazzi se enamoran en Venecia

Solía decir el realizador británico que ‘Locuras de verano’, o ‘Summertime’ como se llama en su versión original, era su película preferida, a la que más cariño le tenía. Nada que ver con sus grandes éxitos, los que le reportaron sendos Óscar, ‘Lawrence de Arabia’ y ‘El puente sobre el río Kwai’; pero sí con un sabor especial.

Porque ‘Summertime’ cuenta la historia de amor de una turista en Venecia y también la historia de amor de Lean con la propia Venecia. Un romance, el segundo, que se ve reflejada en cada plano que la cámara toma de los detalles de la ciudad, en la expresión de felicidad que la actriz Katharine Hepburn pasea por los puentes venecianos e incluso en el propio desarrollo del argumento, que narra un idilio intenso e irreal destinado a tener un final amargo. Tan amargo como el final de cualquier viaje a Venecia que siempre llega.

Katharine Hepburn puede sentirse sola en ocasiones, pero no se quiere ir

En realidad, la historia que cuenta ‘Locuras de verano’ no es nada del otro mundo. Clásico romance entre una turista reacia a dejarse llevar y un residente dispuesto a enamorarla, salpicado de algunos momentos de humor y personajes secundarios estereotipados.

Pero lo que hace en cierta manera inolvidable el filme de David Lean es el retrato de Venecia, donde no faltan los gondoleros, las palomas, los cafés en la Piazza San Marco, el cristal de Burano o la inabarcable colección de arte que guardan los museos venecianos. Un retrato exhaustivo y apasionado.

Vistas maravillosas

La ciudad frente a la cámara de Lean transmite esa sensación de que el mundo se ha parado que todo turista experimenta cuando pisa por primera vez Venecia, el glamur de sus noches y la pasión de sus gentes. Hay luz pero también decadencia. Una contradicción que hace de la Reina del Adriático un misterio aún más apetecible de desentrañar.

‘Summertime’ envuelve al espectador en la ciudad italiana y Katharine Hepburn le toca la fibra sensible con una interpretación sublime, otra más, de la única actriz en la historia que ha ganado 4 premios Óscar. Uno siente la emoción de su entrada en Venecia, la ilusión de recorrer sus calles, el miedo del primer encuentro… Hepburn vive un torrente de emociones en su viaje y el espectador no es menos mientras disfruta de la película.

¿Qué hace una chica como tú en un lugar como este?

Aun con su montaje de dudosa calidad y sus problemas en el sonido, ‘Locuras de verano’ es una película todavía apetecible 60 años después. Y la mejor guía turística que el cinéfilo puede llevarse en su viaje a la ciudad de los canales.


‘Locuras de verano’ (Summertime)

1955. Estados Unidos, Reino Unido.

Dirección: David Lean
Guión: David Lean y H. E. Bates
Reparto: Katharine Hepburn, Rossano Brazzi, Isa Miranda.
Música: Alessandro Cicognini

Nota: 6 / 10

Para recordar:

  • Venecia y todos sus rincones. 
  • Katharine Hepburn.

Para olvidar:

  • El rapidísimo enamoramiento.  
  • Un galán totalmente eclipsado.