Alexander Payne tiene la habilidad de contar historias convencionales de manera diferente. El director y guionista de ‘Entre copas’, que desde entonces, año 2004, no había vuelto a ponerse detrás de la cámara, nos traslada ahora el relato de una familia resquebrajada que sufre la pérdida de uno de sus miembros. Se trata, por tanto, de una historia drámatica que bien podría haber derivado en un melodrama de sobremesa, pero que Payne ha sabido convertir en una película inteligente. Contenida, ingeniosa, a ratos divertida‘Los descendientes’ plantea cómo lidiar con la pérdida cuando uno tiene sentimientos encontrados hacia la persona que se va. Unos actores excelentes y una cuidada ambientación hacen el resto para que este filme opte a nada menos que 5 Óscars.

‘Los descendientes’ es una de esas películas tranquilas, de ritmo pausado y escasa acción, que ponen el foco en las interpretaciones de los actores. Sin caer en el sentimentalismo excesivo, el filme de Alexander Payne retrata con acierto los conflictos interiores de un padre de familia y sus dos hijas que deben asumir sus errores y aprender a perdonar para pasar página en su vida.

Así, el trabajo de George Clooney y las jóvenes Shailene Woodley y Amara Miller es excepcional, y la realización de Payne se sitúa a medio camino entre el drama y la comedia para reflejar esa extraña mezcla de sentimientos que viven los personajes.

George Clooney en ‘Los descendientes’

Sin embargo, puede que ese afán por quitarle hierro al asunto, es decir, por huir de la lágima fácil a costa del accidente de la madre, rebaje las emociones que transmite al espectador. En mi caso, por ejemplo, la historia de Matt King y sus hijas no ha llegado a atraparme ni conmoverme del todo, aunque he de decir que ciertas escenas ocurridas en el hospital me han llegado al corazón.

Además, algunos elementos cómicos de la cinta, como el amigo de la hija mayor, a quien da vida Nick Krause, desentonan en exceso con el resto y distraen del motivo principal del argumento.

El otro gran protagonista de ‘Los descendientes’ es el archipiélago de Hawaii. El paraíso que muchos asociamos con estas islas contrasta a la perfección con el drama que azota a la familia de Matt King. Además, aporta un extra de realidad a la historia, ya que los malos momentos suceden incluso en los paisajes más idílicos.


Nota: 7 / 10

Para recordar:

La confirmación de George Clooney como gran actor y el descubrimiento de Shailene Woodley como auténtica robaplanos.

La dirección de Alexander Payne.

La visita a la casa de Brian Speer.

La sorprendente elección de Matthew Lillard para este drama ‘serio’.

Para olvidar:

La subtrama de la venta de la tierra, aunque aporta significado al personaje de George Clooney.