Si a alguien le quedaba alguna duda, Lucy‘ ha venido a demostrar que Scarlett Johansson es la nueva heroína de acción del momento. En la película de Luc Besson da vida a una mujer letal que supone el nuevo escalón en la evolución humana y el papel le sienta como un guante. Pero donde la actriz brilla no es en sus secuencias de acción que, pensándolo bien, son más bien escasas, sino en la primera parte de la trama donde interpreta a una joven asustada. Ahí es donde la Johansson enamora a la cámara. Lástima que tarde pocos minutos es convertirse en un personaje robotizado y nos saque del engaño de estar viendo una apuesta de ciencia-ficcón interesante.

Scarlett Johansson es Lucy


Porque el planteamiento de ‘Lucy’ no es atractivo. Que un ser humano pueda, de repente, hacer uso del 100% de su capacidad cerebral es una premisa conocida (explotada, sin ir más lejos, en la relativamente reciente ‘Sin límites‘). Mientras que las posibilidades que esa mejora le brinda resultan muy previsibles (hablar idiomas, puntería, viajar en el tiempo…).

Sin embargo, la dirección de Luc Besson logra que, en la primera parte de la película, nos invada la curiosidad. Ese montaje que muestra a la pobre Lucy (cuando todavía inspira lástima) a punto de ser devorada, metafóricamente hablando, aporta un toque de genialidad combinado con cierta frescura que hacen del filme algo novedosos digno de prestarle nuestra atención.

La violencia no está contenida en este filme

Pero a medida que avanza el argumento vemos cómo la originalidad de la puesta en escena y el desasosiego que nos generan los acontecimientos van desapareciendo para dejar paso a aburridas escenas de acción y un desarrollo del guión ridículo.

¿Quién se lo cree?

Que Lucy adquiera esas habilidades con su capacidad mental no tiene ni pies ni cabeza. No hablo de que sea imposible, lo que no vendría a cuento puesto que se trata de un filme de ciencia-ficción, sino de que, aun dando por hecho que algo así pueda suceder, no resulta creíble. ¿Vaciar un arma con la mente? ¿Modificar nuestro aspecto físico? ¿Desde cuándo una mayor inteligencia, por llamarlo de alguna manera, nos dejaría controlar la materia?

Las capacidades de Lucy le permiten hasta descifrar las ondas electromagnéticas

En ese sentido, la mencionada ‘Sin límites’, donde las capacidades del protagonista se limitan a pensar más rápido y retener mejor, resulta mucho más convincente y, por ende, más entretenida.

Que, en realidad, ‘Lucy’ entretiene. Sólo que a medio camino se acerca tanto a lo absurdo y el argumento pierde tanta consistencia (¿qué es lo que realmente busca la protagonisa?) que el interés por descubrir el final se desvanece. Así, en el último tramo, ni la puesta en escena (exceptuando el ‘viaje’ a Times Square) ni la actuación de Scarlett Johansson (para entonces insípida) consiguen salvar el producto final de caer en la caja de películas de usar y tirar.

Los villanos de turno, un grupo de mafiosos coreanos

Cara y cruz

Para colmo, sale Morgan Freeman. Y lo destaco como algo negativo porque, no sé vosotros, pero yo empiezo a estar harta de verle encarnando el mismo papel una y otra vez. Que Freeman es mucho Freeman y su sola presencia impone, vale, pero el rol de consejero/experto ya lo tiene desgastado.

Lo único, en mi opinión, que deberíamos recuperar de ‘Lucy’ es esa reflexión sobre el tiempo y nuestra necesidad de medir las cosas. Porque sin tiempo y sin saber qué y cuánto somos, es como si no existiéramos.

Johansson y Freeman, compartiendo conocimientos

Lucy


2014. Francia

Dirección: Luc Besson
Guión: Luc Besson
Reparto: Scarlett Johansson, Morgan Freeman, Min-sin Choi, Amr Waked
Música: Eric Serra

Nota: 4 / 10

Para recordar:

  • El montaje de las primeras escenas. 
  • Scarlett Johansson hasta su ‘conversión’.

Para olvidar:

  • El encasillamiento de Morgan Freeman en papeles secundarios de consejero es de traca. Es más, ¿no repite el mismo rol que en ‘Trascendence‘? ¿Y no señalé lo mismo entonces?