Menuda coincidencia que la muerte de Nelson Mandela tuviera lugar la noche del estreno de su biografía en Londres. Seguro que al paso de la película por taquilla no le ha venido nada mal. Y es que quien quiera encontrar en ‘Mandela: del mito al hombre’ una forma rápida de conocer mejor al primer presidente negro de Sudáfrica y Nobel de la Paz (curiosidad que suele surgir en estos casos), se sentirá más o menos satisfecho. El filme de Justin Chadwick repasa la vida del líder desde sus primeros años como abogado hasta su llegada al gobierno sudafricano. Y quien se sienta intrigado por su ajetreada vida amorosa, también, porque la relación con Winnie Mandela se reserva un papel relevante en la trama. Pero quien confíe en hallar un retrato certero de la carismática personalidad del líder, como mostraba, por ejemplo, el ‘Invictus’ de Clint Eastwood, terminará la película defraudado, ya que apenas conseguirá ver en pantalla a Mandela, sino a Idris Elba haciendo de Idris Elba.

Idris Elba es un intérprete convincente y que parece estar de moda. Conocido en la pequeña pantalla por sus papeles en ‘The wire’ y ‘Luther’, ha encontrado el papel destinado a sepultarle a la fama en este ‘Mandela: Del mito al hombre’. Y casi lo ha conseguido. Su caracterización como el líder sudafricano se ha colado en las predicciones de muchos analistas de la temporada de premios antes de que se estrenara la película, y, finalmente, ha recibido nominación al Globo de Oro.

Sin embargo, y a pesar de ese marcado acento inglés sudafricano del que presume, yo no logro creerme que el hombre que aparece en pantalla sea Nelson Mandela, ya que mis ojos ven todo al tiempo a Idris Elba, con los gestos, el discurso pausado y el porte de Idris Elba. Cierto es que tanto el actor como el personaje han destacado por no pasar desapercibidos, pero si recuerdo a Morgan Freeman interpretando el mismo rol en ‘Invictus’ la comparación resulta desastrosa para el británico. Elba, de hecho, despierta poca simpatía y un mínimo de cercanía, por lo que cuesta creer que una nación entera se rindiera a sus pies.

Y un añadido: el horrendo maquillaje que le convierte en un anciano le hace un flaco favor a su credibilidad.

Mandela, líder indiscutible

Una historia de amor

Que Idris Elba haga de Idris Elba se aprecia, también, en las escenas que protagoniza junto a una Naomi Harris algo más afortunada que él en esta película. Porque el actor echa mano de su fuerza seductora para aportar sentido a una historia de amor que es el pilar del argumento. De ahí que, mientras veía el filme, en algún momento pensara que el subtítulo que mejor le venía no era ‘Del mito al hombre’, sino ‘A love story’.

Winnie Mandela, a quien da vida Harris, es otra de las personas más queridas de Sudáfrica, por lo que resulta comprensible su relevancia en la trama. Pero centrarse en su romance más que en la lucha de su marido por los derechos de los negros no ayuda a dibujar un perfil completo de quien es uno de los personajes más influyentes del siglo XX.

Nelson y Winnie Mandela, Idris Elba y Naomie Harris

Le da un carácter más humano a Nelson Mandela, pero sinceramente creo que el hecho de que pasara dos décadas en la cárcel alejado de su esposa tiene escaso interés comparado con el resto de acontecimientos sobresalientes de su vida.

De soslayo

Como resultado, la película de Justin Chadwick pasa de soslayo por la intensa vida del ex presidente sudafricano y sin detenerse en momentos definitorios que, en pantalla, podían haber resultado en escenas inolvidables de la que hacen un gran filme.

Así, ‘Mandela: Del mito al hombre’ (estúpida traducción del subtítulo original ‘Long walk to freedom’) es un trabajo correcto, entretenido, con una banda sonora (eso sí) memorable (y no sólo por la canción de U2 nominada al Óscar, ‘Ordinary love‘), unas interpretaciones válidas pero lejos de resultar impresionantes; y aporta una agradecida pero incompleta lección de historia sobre un personaje, Mandela, que aún no ha conocido su biopic definitivo.

La famosa celda de Robben Island en la que pasó 18 años

Nota: 5 / 10

Para recordar:

Naomie Harris.

La banda sonora de Alex Heffes.

Ordinary lovede U2.

Para olvidar:

¿Por qué cambiar el subtítulo ‘Long walk to freedom’ (largo camino hacia la libertad), que además era una frase escrita por el propio Mandela, por el sosísimo ‘del mito al hombre’?