Hace unos años, Scarlett Johansson era la actriz preferida para dar vida Marilyn Monroe en la gran pantalla, pero, para sorpresa de muchos espectadores, Michelle Williams le quitó el puesto. Visto el resultado, la elección de Williams parece acertada, ya que la actriz transmite sin dificultades el encanto y la fragilidad de uno de los mayores mitos del cine. Su interpretación de Marilyn es soberbia; no así la pelicula que la presenta. ‘Mi semana con Marilyn’ es un decálogo de los vicios de la mítica actriz vestido de melodrama de época. Entretenido, sí, pero superficial y pretencioso, también.

‘Mi semana con Marilyn’ adapta la novela autobiográfica del cineasta Colin Clark, quien, con 23 años, entró a trabajar en la industria del cine como asistente del gran Laurence Olivier en el rodaje de ‘El príncipe y la corista‘, la comedia que supuso el primer y único papel de Marilyn Monroe fuera de los Estados Unidos.

Olivier dirigía y actuaba, y sus diferencias con Marilyn, que por entonces ya manifestaba problemas psicológicos y de adicción a las drogas, eran conocidas. Al parecer, la actriz llegaba tarde a rodar, se olvidaba de sus diálogos y se sentía enferma a menudo, lo que, según la leyenda urbana, provocó que Laurence Olivier se negara a dirigir otra película durante más de una década.

Michelle Williams

Sin embargo, a pesar de las dificultades, ‘El príncipe y la corista’ fue un éxito de taquilla y le valió a Monroe una nominación al Bafta y el premio italiano David de Donatello a la mejor actriz extranjera.

Pero, volviendo al rodaje, la tensión en el set era innegable. Ése es el principal material con el que trabaja ‘Mi semana con Marilyn’, que recrea las excentricidades de la actriz y los problemas que su actitud suponía en el día al día del trabajo. No obstante, el guión de Adrian Hodges se muestra en todo momento favorable a Marilyn, sugiriendo, que no explorando, el juguete herido que en el fondo era la actriz y cómo la fama la estaba destruyendo.

Michelle Williams y Eddie Redmayne

En líneas generales, ‘Mi semana con Marilyn’ dibuja un retrato al parecer bastante fiel de la compleja personalidad de Marilyn, siempre desde el punto de vista del joven asistente que vive fascinado con la actriz, pero apenas ahonda en los motivos de ese carácter infantil y autodestructivo. Así, el resultado final son simples retazos de uno de los mitos más enigmáticos de la historia del cine.

Aparte de Marilyn y su encaprichamiento con el joven Colin Clark, la película de Simon Curtis presenta a un sinfín de rostros conocidos del celuloide británico con la clara intención de sumar prestigio. Salvo Kenneth Branagh y su brillante interpretación del gran Laurence Olivier, con quien, por cierto, el irlandés compartía pasión por Shakespeare, el resto de los actores, y sus personajes, se limitan a pasar por escena sin aportar ni profundidad ni emoción a la historia.

Judi Dench, Julia Ormond, Toby Jones… están desaprovechados; mientras que los más minutos tienen, como Eddie Redmayne, desaprovechan la oportunidad de realizar una actuación memorable.

Julia Ormond y Kenneth Branagh en Mi semana con Marilyn


Nota: 6 / 10

Para recordar:

Michelle Williams como Marilyn Monroe. Lástima que este año tampoco se lleve el Óscar. O quizás dé la sorpresa.

Kenneth Branagh como Laurence Olivier, y la breve pero efectiva Julia Ormond como Vivien Leigh.

Que rescate del olvido ‘El príncipe y la corista, rodada en 1962.

Para olvidar:

La escasa empatía que genera el personaje de Eddie Redmayne, y que lleva, inevitablemente, al…

… escaso interés que genera su relación amorosa con Marilyn Monroe.

La aparición un tanto forzada de Emma Watson.

Que nos quedemos con ganas de más escenas entre Arthur Miller y Marilyn Monroe.