Money Monster‘ es el quinto largometraje que dirige Jodie Foster, pero el primero que una servidora ve. Quizás por eso, porque las únicas referencias que tengo de la californiana son sus trabajos como actriz, esperaba otra cosa. Para ser exactos, esperaba un thriller intenso y sumamente entretenido, no un filme carente de sorpresas que según a qué horas del día te encuentre, puede provocarte algún bostezo. Lo llamativo de ‘Money Monster’ es su irritante previsibilidad. Eso, y el hecho de que parece no importarle, puesto que la mayoría de sus escenas apenas tienen fuerza. Ni George Clooney, ni Julia Roberts, ni el prometedor Jack O’Connell (lo mejor de la cinta) logran la remontada.

You don’t have a *clue* where your money is
No tienes ni idea de dónde está tu dinero
Lee Gates (George Clooney)

Que un hombre exitoso y pagado de sí mismo caiga en una emboscada en la que tendrá que pagar por sus ‘pecados’, no supone ninguna novedad en la pantalla grande. Títulos como Última llamada (2002) o la española El desconocido (2015) cuenta la misma historia. La diferencia entre unas y otras radica en el manejo de la intriga, y sobre todo en la carga dramática de la experiencia por la que pasa el emboscado. En este sentido, tanto Colin Farrell en la cinta de 2002 como Luis Tosar en la de 2015 se metieron al público y la crítica en el bolsillo con su despliegue de emociones en la pantalla.

No sucede así con George Clooney, el vanidoso presentador de televisión que de repente se encuentra con un arma apuntándole a la cabeza y un chaleco bomba alrededor del cuerpo.

Clooney, en la ficción Lee Gates, se presenta a la audiencia como una estrella de la televisión presuntuosa y amante del espectáculo, con muy poca conciencia social. Y aunque la trama procura hacerle evolucionar hacia un carácter políticamente correcto, no terminamos de ver ese proceso. Quizás porque el filme apenas ahonda en su vida personal y sus conflictos interiores, o quizás porque el tramo final se rinde a la espectacularidad del desenlace y pierde el interés por los personajes.

De un modo u otro, lo cierto es que Julia Roberts, en su papel de directora del programa, expresa mucho más desde su cómoda silla en la sala de producción que Clooney con una bomba encima.

Julia Roberts en Money monster

Otro factor que influye en lo poco convincente que ‘Money Monster’ resulta es ese tramo final rendido a la espectacularidad propia de las superproducciones de Hollywood. Un tramo del que, sin desvelar muchos detalles, sólo diré que es incongruente, inverosímil y pretencioso.

Únicamente el británico Jack O’Connell sorprende en positivo con su rol de secuestrador. La confusión que vive su personaje desde prácticamente el primer instante, su carácter violento, el conflicto interior que tan fácilmente expresa cuando habla con su pareja, e incluso un convincente acento norteamericano (o eso me parece), confirman lo que muchos aseguraban desde Invencible (2014): que Jack O’Connell es una joven promesa a la que seguramente no perderemos la pista.

Depende de las expectativas

Así con todo, ‘Money Monster’ defrauda si, como yo, tenías expectativas más o menos altas. Si no es el caso, y toleras bien la falta de previsibilidad y el espectáculo poco creíble de Hollywood, puede mantenerte entretenido, aunque, esa es otra, no entiendas muy bien qué está sucediendo.

Por cierto, no sólo Jack O’Connell brilla y Julia Roberts cumple el trámite, la intervención de Caitriona Balfe, famosa por la serie ‘Outlander’, también destaca, sobre todo gracias a su maravillosa voz y forma de hablar.

¡Ah! Y de crítica social como se comentaba antes de su estreno, ‘Money monster’ tiene poca.

Caitriona Balfe en Money Monster


Nota: 5 / 10

Para recordar:

El tormento de Jack O’Connell

La serenidad de Julia Roberts

El gag ‘gif’ del final, muy acorde con los tiempos que vivimos.

Para olvidar:

El tramo final, sin pies ni cabeza

Que el personaje de George Clooney no nos conquiste, algo extraño teniendo en cuenta sus trabajos anteriores