Que una película sobre béisbol y estadísticas de jugadores como Moneyball‘ resulte tan entretenida significa calidad. Calidad interpretativa, con un magnífico Brad Pitt y un sorprendente Jonah Hill, pero, sobre todo, calidad en el guión. El libreto de Aaron Sorkin (‘La red social’) y Steven Zaillian (”La lista de Schindler’) retrata la lucha interna y externa del mánager de un equipo de béisbol por implantar un sistema revolucionario en la elección de los jugadores, y lo hace centrándose en el personaje y los entresijos del deporte americano. La línea argumental y los diálogos convierten lo que perfectamente podía haber sido un anodino documental en uno de los títulos más recomendables de la temporada. De hecho, parte hacia los Óscar con hasta 6 nominaciones, incluida la de mejor película.

Brad Pitt protagoniza ‘Moneyball’

Los dramas deportivos suelen funcionar bien en la pantalla grande, sobre todo cuando narran un hecho real de superación personal. Ése no es el caso de ‘Moneyball. Rompiendo las reglas’. La lucha del mánager Billy Beane por convencer a su equipo de una nueva configuración de la plantilla, basada en datos estadísticos más que en la intuición y el caché de los jugadores, no requiere grandes sacrificios o un esfuerzo físico enorme. Se trata, simplemente, de una batalla entre las convicciones personales y las del resto, que, para colmo, cuentan con el aval de los resultados.

Sin embargo, el sólido guión de la cinta, unido a la memorable interpretación de Brad Pitt, hacen de esa lucha por probar las ideas propias un recorrido interesante y cargado de tensión.

Brad Pitt, dando órdenes

La dirección de Bennett Miller también contribuye al atractivo de la película. Comedido y académico, incluyendo fragmentos documentales aquí y allá, y sin darle un excesivo protagonismo al propio juego del béisbol, que a muchos espectadores nos resulta indiferente, Miller realiza un trabajo estupendo en ‘Moneyball’.

En cuanto a los actores, Brad Pitt demuestra una vez más el genial actor en el que se ha convertido. Su Bylly Beane es uno de esos personajes que se comen la pantalla, que resulta tan magnético como complejo.

La extraña pareja: Brad Pitt y Jonah Hill

Por su parte, Jonah Hill vive su momento de gloria. El joven intérprete ha sido nominado al Óscar como mejor secundario, y aunque muchos ven su candidatura un tanto excesiva, a mí me convence. Además, la química que él y Pitt desprenden de pantalla hacen de sus escenas juntos una verdadera delicia.

A pesar de ese buen hacer detrás y delante de las cámaras, ‘Moneyball’ se queda a las puertas de ser un título imprescindible, quizás porque su historia es floja -sobre todo, insisto, para quienes no sabemos mucho de béisbol- o por una cierta falta de emoción. Por eso, aunque su visionado es una experiencia más que agradable, ‘Moneyball’ corre el riesgo de ser olvidada rápidamente.

Philip Seymour Hoffman entrena al equipo
Nota: 8 / 10
Para recordar:
Pitt y Hill
  • Brad Pitt en uno de los mejores papeles de su carrera.
  • Que sus dos horas de duración resulten entretenidas aun versando sobre béisbol y estadísticas.

 

Para olvidar:
Robin Wright

 

  • Que el poco interés por el béisbol a este lado del Atlántico impida saborear el guión un poco más.

 

Una pregunta:
  • ¿Por qué a Brad Pitt le gusta tanto comer en pantalla?