En el año por excelencia del cine de espías caigo en la cuenta de que adoro el cine de espías. Me divertí con ‘Kingsman: Servicio Secreto’ (Matthew Vaughn), me reí de lo lindo con Espías (Paul Feig), me dejé llevar por el espectáculo de ‘Misión: Imposible – Nación Secreta’ (Christopher McQuarrie)… y ahora he disfrutado como una niña de ‘Operación U.N.C.L.E’. Y eso que la película de Guy Ritchie no es para tirar cohetes, argumentalmente hablando. Pero su chulería, la comedia que destila y ese tono chic que acompaña todo el metraje me han conquistado. Y, al rememorar algunas escenas y, sobre todo, la sensación de un rato bien pasado, es cuando me toca admitir que, en efecto, adoro el cine de espías.Disfruto con la intriga y los sobresaltos de la trama, con las persecuciones, con la seguridad de la que suelen hacer gala los protagonistas y, en general, con la pretensión de entretener que tiene el conjunto.

Me gustan las historias de espías y no dudo en concederle mi voto favorable a ‘Operación U.N.C.L.E.’. Porque en secuencias muy concretas el estilo visual de Ritchie y las interacciones entre los personajes crean una película de espionaje que merece la pena.

Armie Hammer y Henry Cavill en Operación U.N.C.L.E.

El origen

El filme adapta una serie de televisión norteamericana de la década de los 60, la edad dorada del género. En su versión original se llamaba The man from U.N.C.L.E. y en nuestro país la conocimos como ‘El agente de C.I.P.O.L.’ La serie narraba las aventuras de un equipo internacional denominado U.N.C.L.E. que realizaba misiones de riesgo en cualquier punto del planeta para mantener la paz tras la Segunda Guerra Mundial. Los agentes líderes de esta formación eran Napoleon Solo, miembro de la CIA, e Illya Kuryakin, procedente de la KGB. Estados Unidos y Rusia unidos por un objetivo común.

La película de Ritchie rescata a Solo, con el británico Henry Cavill poniendo voz a un estadounidense; y a Kuryakin, con el estadounidense Armie Hammer prestando su voz a un ruso. E incorpora un tercer ‘agente’, Gaby, una mecánica alemana interpretada por la sueca Alicia Vikander.

Armie Hammer y Alicia Vikander en Operación U.N.C.L.E.

Entre tanto acento fingido (que supongo que podría molestar a aquellos capaces de identificar cuándo es nativo y cuándo es aprendido), el argumento lleva a los personajes hasta Roma, donde deben localizar a un científico fabricante de bombas para impedir que los supervivientes nazis se hagan con un arma nuclear.

O, resumiendo sin decir mucho, ‘Operación U.N.C.L.E.’, relata los orígenes del equipo U.N.C.L.E., en un intento por distanciarse de la serie original e iniciar una saga de espías que con suerte llene de dinero las arcas de los productores (a mí me apetece una secuela).

Elizabeth Debicki y Henry Cavill en Operación U.N.C.L.E.

Destellos de genialidad

Lo cierto es que el trabajo de Ritchie es divertido, ágil y con un par de momentos brillantes que lo convierten, durante esos minutos, en una delicia. La persecución inicial por las calles de Berlín es, por ejemplo, un espectáculo memorable. Ahí juega un papel fundamental el estilo visual del director, con rápidos movimientos de cámara y marcado contraste entre los planos, pero también la música. Ella, sin ir más lejos, es la responsable de que otra persecución, la que tiene lugar en el agua, sea también un ‘momento brillante’.

La agilidad de la imagen, la variedad de la banda sonora y, por supuesto, la labor de los actores principales. Esas son las bazas con las que ‘Operación U.N.C.L.E.’ conquista sin demasiado esfuerzo. El recurso de los polos opuestos Henry Cavill y Armie Hammer convencen como los dos agentes con personalidades e intereses opuestos, a pesar de que su respuesta a determinadas situaciones sea exagerada y, por tanto, parezca forzada (¿de dónde vienen los ataques de violencia que sufre Ilya? ¿y dónde está esa pasión incontrolable que presuntamente sienten el ruso y la alemana?).

De todos modos, como en cualquier buena historia, sea del formato que sea, el choque de dos polos opuestos resulta siempre atractivo y adictivo (de ahí que apetezca una secuela). Y en ‘Operación U.N.C.L.E.’ no iba a ser menos. Los mejores diálogos, de hecho, o los que logramos recordar pasadas unas horas, son los que mantienen Solo e Ilya en su particular pelea de machos.

Armie Hammer y Henry Cavill en Operación U.N.C.L.E.

La seguridad de uno se topa de frente con las dudas de otro, o la falta de control del otro tropieza con la prudencia del uno, y eso nos encanta. Sin embargo, el personaje de Gaby, que en absoluto hace honor al talento de Alicia Vikander, tiene tan poco sentido en la trama (más allá de localizar al científico o poner nervioso al ruso) y está tan mal desarrollado (¿cuáles son sus motivaciones? ¿por qué no transmite emoción alguna salvo apatía?) que lastra la eficacia del trío protagonista.Pese a ello, la energía, la agilidad y la comicidad de esta historia de espías logran esconder los fallos de la película para hacer de ‘Operación U.N.C.L.E.’ un espectáculo más que disfrutable.

E, insisto, que pide a gritos una secuela.

Operación U.N.C.L.E.


Nota: 6 / 10

Para recordar:

La persecución por las calles de Berlín y el incidente de la lancha en medio de la noche

La banda sonora. De Daniel Pemberton

El contraste entre la abierta eficacia del americano y la violencia contenida del ruso

La energía que el estilo visual de Guy Ritchie imprime a la historia

El vestuario

El montaje 

Para olvidar:

Que desperdicie el talento de Alicia Vikander en un papel tan poco consistente (eso y que la actriz tampoco parece esforzarse mucho)

Tema aparte es el guión, que escribe Guy Ritchie junto a Lionel Wigram (con quien ya trabajó en ‘Sherlock Holmes’). La trama arranca bien, con esos dos agentes tan diferentes que se ven obligados a trabajar juntos, aunque no quede muy claro el por qué de esa inesperada colaboración. Pero enseguida la falta de consistencia se hace más patente y uno se da cuenta de que los acontecimientos surgen más como excusa para nuevas escenas de acción que como consecuencia de una trama bien hilvanada.