Apenas retengo en la memoria unos pocos de detalles de ‘El mago de Oz‘, el musical de 1939: el tornado, los zapatos rojos, el ‘We’re off to see the wizard’, el león cobarde… Pero sí recuerdo la sensación de poder ver esa película una y otra vez sin aburrirme. Con Oz, un mundo de fantasía, no ocurre lo mismo. El filme que narra los orígenes del misterioso mago está lejos de convertirse en un clásico. Pero seamos justos: tampoco parece esa su intención. Más bien diría que busca entretener a toda la familia, deslumbrar con sus mágicos escenarios y homenajear a su predecesora desvelando el origen de algunos de los personajes principales. Y eso, la película de Sam Raimi sí lo consigue.

James Franco es el legendario mago de Oz

‘Oz, un mundo de fantasía’. (Oz, the great and powerful). 2012. Estados Unidos.
Dirección:
Guión: Mitchell Kapner y David Lindsay-Abaire
Reparto: James Franco, Michelle Williams, Rachel Weisz, Mila Kunis y Zach Braff.
Oscar Diggs (James Franco), un mago de circo de dudosa
reputación, es arrojado desde Kansas al reluciente País
de Oz. Está convencido de que la fama
y la fortuna están a su alcance. Pero las cosas cambian cuando conoce a
tres brujas
: Theodora (Mila Kunis), Evanora (Rachel Weisz) y Glinda
(Michelle Williams).

Raimi nos sumerge en el mágico mundo de Oz con toda la artillería visual disponible, incluido un oportuno 3-D, y la experiencia es satisfactoria. Nos dejamos deslumbrar por los coloridos paisajes de este universo de cuento, tomamos cariño a sus entrañables criaturas y cuando acaba queremos ver más.

La historia, además, tiene interés y nos sentimos intrigados por la forma en que el mago logrará deshacerse de la bruja mala y así cumplir la profecía que, al parecer, le ha llevado a Oz. Por el camino hacia esa resolución, algunos personajes nos enternecen (la muñeca de cerámica es una monada), otros nos hacen reír (el mono volador) y los hay que incluso nos hacen sentir lástima, un sentimiento que el espectador adulto nunca echa de menos.

Pero, a pesar de que todo se conduce con agilidad y acierto, la de ‘Oz, un mundo de fantasía’ no es una gran historia. Faltan explicaciones más detalladas del por qué y el cómo y una mayor profundidad de los personajes, sobre todo ellas. Porque las brujas de Oz son, al fin y al cabo, la gran baza del argumento.

De hecho, el interés que despiertan las motivaciones del mago Oz se disuelve tan pronto como éste entra en el universo que lleva su nombre. Son ellas, Theodora, Evanora y Glinda, sobre las que queremos, necesitamos, saber más. Así, más que una secuela como se rumorea que ya está encargada, lo que pido desde aquí es volver atrás en el tiempo para contar los orígenes de, esta vez, las tres brujas.

Además, la elección del casting es perfecta: Mila Kunis, guapísima; Rachel Weisz, pura maldad; y Michelle Williams, sorprendentemente dulce para lo que esta actriz nos tiene acostumbrados. En cuanto a Oz, James Franco parece el intérprete idóneo para dar vida a un hombre ambicioso y con pocos escrúpulos que verá cómo ese mágico país le ablanda el corazón.

Homenaje

Por otra parte, el filme de Sam Raimi no se olvida de los más nostálgicos desde el mismo comienzo que se muestra en blanco y negro y formato 1.33:1, como en su día se vio ‘El mago de Oz’. Ese tramo es quizás el más interesante en cuanto al argumento, al menos para el público adulto. Lástima que no vuelva a recordarse en el resto de la película, ni siquiera para explicar los paralelismos entre uno y otro mundo.

El homenaje al trabajo de Victor Fleming continúa con pequeños guiños como el león que huye del mago, la burbuja en la que viaja Glinda o el truco final. Guiños que suponen la guinda en el pastel para una película deliciosa.

Nota: 6 / 10

Para recordar:

  • La acertada elección de James Franco para dar vida a un personaje que puede causar tanto agrado como desagrado. 
  • La muñeca de porcelana
  • Su conexión con ‘El mago de Oz’.

Para olvidar: