Dicen que Martin Luther King era uno de los mejores oradores que ha dado la Historia. Si nos fijamos en la interpretación que de él hace David Oyelowo en ‘Selma‘, nos lo creemos. Porque la habilidad para cautivar al público del famoso activista queda de sobra reflejada en la película que dirige Ava DuVernay. Así como su carisma personal, la lucha interna entre el miedo y la convicción que acarreaba cada nueva acción que promovía y la justicia de su objetivo final.

‘Selma’ es un homenaje a la figura de King pero sobre todo es el filme más reivindicativo, indignado y condenatorio sobre la segregación racial que hemos visto en mucho tiempo. Si uno se deja llevar por la trama, lo cual es fácil, sentirá la tentación de ponerse en pie y reclamar a voz en grito la igualdad entre blancos y negros. Ese es el efecto que provoca el trabajo de DuVernay. Un efecto que remueve conciencias pero que en el plano formal disimula los fallos de la película y nos hace creer por un momento que estamos ante una obra maestra. No es así (no en mi modesta opinión), pero poco importa cuando ‘Selma’ deja huella.

David Oyelowo en Selma

Valiéndose del carisma en pantalla de David Oyelowo como Martin Luther King, de un montaje efectista en los sucesos clave de la lucha por el voto negro (que son, al mismo tiempo, los sucesos más lamentables) y de una clara definición entre héroes y villanos, Ava DuVernay consigue que su película sea más que un mero largometraje y se convierta en un nuevo peldaño en la lucha por la igualdad plena de derechos entre distintas razas.

Desde el primer momento, con esa brillante escena que protagoniza una intensa pero breve Oprah Winfrey, la directora expone la injusticia que suponía, en los años 60, que los negros no pudieran ejercer el derecho al voto con libertad. Y a medida que se suceden los acontecimientos, se posiciona más y más a favor de ese derecho y en contra de la segregación efectiva que existía entonces.

Oprah Winfrey en Selma

Por eso no se corta un pelo a la hora de mostrar la crueldad y la ignorancia de quienes consideraban inferiores a las personas de raza negra. El ataque en el puente de Selma, el momento clave de esta historia de protestas pacifistas y que precisamente este año cumple medio siglo, deja entrever toda la rabia que Ava DuVernay lleva dentro. La realizadora se manifiesta al lado de King y sus seguidores de la mejor manera que sabe: haciendo cine.

Y el resultado es una gran película (la puesta en escena merece por sí sola el calificativo) que reclama igualdad y condena injusticias.

Tom Wilkinson da vida al presidente del país, Lyndon B. Johnson

Polémica en temporada de premios

De ahí que no deje de resultar llamativo la práctica ausencia de la cinta en los últimos premios Oscar. Nominada a mejor película sin que ninguno de sus protagonistas, de raza negra, fueran también candidatos, ‘Selma’ generó polémica. Que los académicos ignoraran el buen hacer tras la cámara de Ava DuVernay, la increíble transformación de David Owelowo o incluso la breve participación de Oprah Winfrey cuando consideraban que ‘Selma’ era una de las 8 mejores películas del año, ha levantado ampollas y suscitado preguntas.

¿Es la Academia racista? ¿O es el mundo del cine tan influenciable que ve segregación donde sólo hay gustos diferentes? Difícil responder cuando la cinta de DuVernay clama justicia, como digo, de manera tan descarada.

David Oyelowo y Carmen Ejogo

El retrato intenso de una lucha histórica

Dejando a un lado las nominaciones a los Oscar y la intencionalidad de ‘Selma’, la película retrata con emoción y fuerza la protesta que a mediados de los 60 lideró Martin Luther King para que los negros pudieran votar con libertad (el derecho al voto estaba reconocido pero en la práctica apenas se permitía). Los activistas se manifestaron, recorrieron kilómetros e incluso dieron su vida hasta que el entonces presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, emitió una ley que permitía el voto sin ningún tipo de restricción.

Uno puede perderse entre tanto personaje y en debates políticos que se tratan de soslayo, pero el concepto principal está claro de principio a fin y es lo que hace de ‘Selma’ una película para el recuerdo. Intensa, sofocante, didáctica, necesaria en estos tiempos en que la discriminación racial ha vuelto a asomar a las calles de Estados Unidos.

Una suma de aciertos

No sólo es efectista, fruto de una dirección impecable y presenta algunas interpretaciones brillantes (la de David Oyelowo se cuela entre las mejores de la temporada), también contiene otros elementos  ‘menores’ que no pasan desapercibidos como esas leyendas sobre la imagen hacia el final de la película o la maravillosa canción ‘Glory’ que aunque no suena hasta los créditos finales hace resonar su espíritu en toda la película.

Marcha de Selma


Nota: 8 / 10

Para recordar:

La convincente transformación de David Oyelowo en Martin Luther King

El descubrimiento de Carmen Ejogo (la señora King)

La rabia de Ava DuVernay

La breve escena que protagoniza Oprah Winfrey al inicio

La canción ‘Glory’ y cómo pone la piel de gallina (y puso durante la ceremonia de los Oscar)

Para olvidar:

La polémica de su ausencia en las nominaciones a los Oscar 2015