Julianne Moore es una de las mejores actrices en activo que ha dado Hollywood. Lo es desde hace años. Y, si se cumplen los pronósticos, por fin va a ver reconocido su gran talento con esa estatuilla que los intérpretes tanto codician y al resto del mundo deslumbra. La pelirroja está a punto de ganar su primer Óscar (el primero tras 5 nominaciones) gracias a un papel que sería un caramelo para cualquier actriz pero que sólo Julianne Moore es capaz de interpretar con la naturalidad que le caracteriza. En ‘Siempre Alice‘ la actriz da vida a una mujer fuerte, culta y sociable que sufre Alzheimer de inicio precoz. Un personaje trágico que, sin embargo, prescinde de los excesos propios del melodrama para contarnos su historia con honestidad y pragmatismo. Una interpretación, y una película, muy recomendables, pero no aptas para espectadores demasiado sensibles.

‘Siempre Alice’ adapta la novela homónima de Lisa Genova con valor, sin intentar minimizar los efectos de esa horrible enfermedad que es el Alzheimer, una patología que elimina la esencia del ser humano: sus recuerdos. En la película que dirigen Richad Glatzer y Wash Westmoreland no hay finales felices ni píldoras que suavicen el deterioro de la enferma. Ni siquiera las personas más cercanas a Alice se muestran todo lo comprensibles que a uno, si estuviera en su lugar, le gustaría que fueran.

Julianne Moore en Siempre Alice

El Alzheimer llega a la vida de Alice y arrasa con (prácticamente) todo. Las elipsis argumentales que emplean los directores para hacer avanzar la historia muestran la rapidez con que se extiende la enfermedad. Mientras que ciertas escenas, montadas con inteligencia, ponen de manifiesto lo duro que puede resultar para el enfermo y sus seres queridos perder sus recuerdos. Porque, sinceramente, hoy en día pocas patologías parecen más crueles que la pérdida total de la memoria.

Más cuando la persona afectada es alguien que siempre ha destacado por su inteligencia, como es el caso de Alice Howland.

Sin embargo, en este caso se aprecia al final una ligera sensación de optimismo, de que la vida no termina en el final de los recuerdos. La sencilla puesta en escena de la historia, sin efectismos destinados a provocar torrrentes de lágrimas ni situaciones forzadas, contribuye de alguna manera a generar esa sensación. Pero el hecho de que no nos sintamos hechos polvo después de ver ‘Siempre Alice’ debemos agradecérselo, sobre todo, a Julianne Moore.

Kristen Stewart y Julianne Moore

Superlativa

La actriz transmite sin grandes muecas o reacciones excesivas el miedo y la desazón que produce cada una de las fases de la enfermedad, desde la negación o la vergüenza de compartirla con los seres queridos hasta la confusión de no saber quiénes son esas personas que le rodean. Julianne Moore demuestra valentía al aceptar este papel y entregarse en cuerpo y alma a una Alice que tiene que subrayar cada frase que lee si quiere evitar tener que leerla una y otra vez.

Alice Howland es fuerte, pragmática y tiene recursos para evitar los estragos que produce la enfermedad. Pero al final es una enferma más que no puede luchar contra su destino. Y esa resignación combinada con una fuerte personalidad se aprecian en cada uno de los gestos que Julianne Moore regala a la cámara. Porque su actuación es un regalo, por su brillantez y porque, como comentaba antes, consigue que no perdamos la esperanza cuando comprobamos que de algún modo Alice sigue siendo Alice, aunque no recuerde su nombre.

Alec Baldwin en Siempre Alice

Lo demás no importa 

Si ago falla en el filme de Glatzer y Westmoreland es que se centra tanto en la evolución del personaje central que todo lo demás resulta anecdótico. Las implicaciones de que el Alzheimer que sufre Alice se herede, cómo afecta a las relaciones en su familia o su obligada temprana jubilación son pequeños adornos que podrían haberse desarrollado como subtramas con más o menos interés.

Quien sí resulta interesante es Kristen Stewart, que sigue avanzando en su redención como actriz por haber protagonizado la insoportable saga para adolescentes ‘Crepúsculo’. Interpreta a la hija pequeña de Alice y entre las dos se gesta la relación más profunda de la película.

‘Siempre Alice’ es directa, conmovedora y el mejor escenario posible para que Julianne Moore reivindique de una vez por todas su puesto en el Olimpo del cine.

Kristen Stewart y Julianne Moore


Nota: 7 / 10

Para recordar:

Que Julianne Moore haya logrado tal reconocimiento en su carrera que sólo podemos pensar en ella para dar vida a Alice.

La escena de las pastillas, que pone de manifiesto hasta qué punto es trágico el alzheimer.

Que, a pesar de todo y en cierto modo, la película logre resultar optimista.

Para olvidar:

La falta de expresión del rostro de Kate Bosworth hace que su personaje sea aún más insufrible.